Internacional

ENTREVISTA EXCLUSIVA

Cecilia González: “Mientras las drogas sean ilegales, el narcotráfico no va a terminar”

La periodista mexicana investiga las causas y consecuencias del narcotráfico. Aquí analiza las fracasadas políticas de Estados Unidos que Macri quiere para Argentina y plantea la única salida realista.

Martes 29 de noviembre | Edición del día

Fotografias: Enfoque Rojo

Nació en la ciudad de México y vive desde 2002 en Argentina, donde es corresponsal de la Agencia Notimex. Además escribe para medios especializados (como Anfibia) de Argentina y de otros países y sus colaboraciones llegaron hasta Europa.

Su prolongada y permanente investigación sobre el narcotráfico derivó, hasta ahora, en tres libros: Narcosur. La sombra del narcotráfico mexicano en la Argentina (Marea, 2013), Todo lo que necesitás saber sobre el narcotráfico (Paidós, 2014) y Narcofugas. De México a la Argentina, la larga ruta de la efedrina (Marea, 2016).

La Izquierda Diario se encontró con ella para hablar de las conclusiones volcadas en esos volúmenes. También se le preguntó sobre su entrevista a Mauricio Macri y sobre cómo se desarrolla el narcotráfico en un contexto de giro a la derecha, desde Trump a Cambiemos.

Hace dos semanas fue publicada una primera entrega de esta charla, donde González realizó un primer análisis del panorama que se abre a partir de la victoria de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Aquí se completa la conversación.

A continuación puede leerse la entrevista completa y una síntesis en dos videos.

Narcotráfico y capitalismo

En tus libros analizás a fondo el impacto del narcotráfico en la economía mundial. Por ejemplo que las ganancias que genera rondan los U$S 350 mil millones por año e incluso que el mismo director de la oficina de la ONU contra la Droga afirmó que en 2008 los bancos no quebraron en cadena gracias, en parte, al ingreso de dinero del narcotráfico. ¿A ese nivel está entrelazado el narco con el poder económico?

- Sí. El principal dato duro en este tema es el monto de ganancias estimadas. Como es un negocio ilegal no podemos acceder a informes contables. Pero si hablamos de U$S 350 mil millones al año es mucha plata que se mueve. Por ejemplo, todo el esplendor de Miami turístico en los años 70 se financió con el dinero del tráfico de cocaína.

Pero que haya funcionarios de la ONU que reconozcan que los bancos se benefician, y que eso no genere ningún tipo de escándalo y cuestionamiento, reafirma que el narcotráfico, o más bien la llamada “guerra contra el narcotráfico”, es un negocio funcional al capitalismo. Eso queda demostrado al ver que se mantiene ese discurso de “combatamos al narcotráfico” -que es mentira porque ni el consumo bajó ni la producción de drogas ilegales disminuyó- al tiempo que se insiste en mantenerlo ilegal. Esto lo vienen diciendo muchos investigadores.

Es muchísima plata la que se mueve. Y los principales beneficiarios son los grandes bancos y los paraísos fiscales, porque ahí es donde va a parar el dinero. Los bancos de Estados Unidos y de Gran Bretaña son los principales lavadores de ese dinero ilegal. Obviamente no les conviene que sea un negocio legal.

Y además las condenas que hubo a algunos banqueros fueron irrisorias

- Exacto. Una palmadita en el hombro, un “no lo vuelvas a hacer” y una multa. Y el dinero igual se queda. El nivel de hipocresía mediática y social es lo que más me llamó la atención cuando comencé a investigar estos temas. Porque la teoría de los Estados Unidos es que los narcotraficantes latinoamericanos van e invaden su país de drogas. Pero su país es el que demanda. No han asumido su responsabilidad o irresponsabilidad en cuanto al consumo.

Pero sí han obligado, en las últimas décadas, a que determinados países de América Latina pongan en marcha políticas para supuestamente combatir el narcotráfico. Y al final las ganancias se quedan allí. Y cuando se descubre que esos bancos ganaron miles de millones de dólares del narcotráfico, no sabemos el nombre de ningún banquero detenido ni se han hecho famosos. Conocemos a Pablo Escobar o al Chapo Guzman como grandes narcotraficantes, se generan esos mitos de los grandes narcotraficantes latinoamericanos y los delincuentes llamados de “cuello blanco” ¿a dónde están? Lavando la plata en Estados Unidos.

¿Qué explica esas fabulosas ganancias y quiénes concentran el negocio a nivel mundial?

- Lo que encarece las drogas ilegales es, justamente, la ilegalidad. En uno de mis libros cito un estudio que calcula que el precio de la marihuana podría desplomarse en un 90 % de ser legal. La ilegalidad es lo que le genera ese valor agregado, que como quieren seguir teniéndolo se resisten a legalizar esas drogas.

El narcotráfico es un negocio multimillonario que replica el esquema capitalista global. Ni los campesinos que cultivan la hoja de coca en las sierras, ni los niñitos que cultivan amapola en los campos mexicanos, se quedan con las ganancias. Replica el capitalismo mundial con el agravante de que genera una ganancia mucho mayor por su condición de ilegalidad. Y además con la guerra contra las drogas se benefician los países productores de armas.

A las ganancias del narco hay que sumarles las de la trata de personas

- Claro. Son, junto con el tráfico de armas, los tres negocios trasnacionales más importantes del mundo. Y se interrelacionan porque las organizaciones criminales ya no son sólo carteles dedicados al negocio de drogas, sino que se meten en todos los negocios. Eso se ha visto mucho con las mafias europeas y asiáticas, por ejemplo. Son crímenes interrelacionados, porque cuando atraviesas fronteras da lo mismo que lleves personas, que drogas o armas.

Mitos y realidades

Cecilia González investigó mucho. Y si bien sus primeros pasos en la materia fueron prácticamente casuales, hoy puede diagnosticar sin temor a equivocarse la realidad del narcotráfico y su universo. No sólo en sus variantes económicas, sino también simbólicas y políticas.

¿Cuáles son los grandes “mitos” que se intentan instalar desde el poder político, empresarial y judicial alrededor de las drogas?

- Una lista interminable. Por ejemplo, que la marihuana es la puerta de entrada para drogas duras. Mentira, ¿quién dice? Son lugares comunes que se repiten todos los días en los medios de comunicación, pero sin ningún sustento de estudio. “La droga está en las villas”... cada vez que escucho esa frase acá en Argentina me pongo nerviosa. Hay que aclarar que ha habido operativos en Las Cañitas, ha habido narcotraficantes que vivían en barrios privados muy elegantes. Ese mito sólo abona la estigmatización de los sectores más vulnerables de la población.

Otro mito, muy común, lo dijo el presidente Macri cuando presentó su programa “Argentina sin narcotráfico”. Él dijo que los chicos que se drogan luego salen a asesinar. Es mentira. Es mentira que las personas que se drogan o los adictos salgan a delinquir en masa. La droga criminógena, siempre más presente en delitos, es el alcohol. Pero no es cierto que un chico o una chica que haya fumado marihuana o haya aspirado cocaína o que haya tomado drogas de diseño salga a delinquir. Cuando el propio Presidente alimenta ese mito es muy preocupante.

El modelo de “guerra al narcotráfico”, instaurado por Estados Unidos en los 70, hace décadas llegó a Latinoamérica. ¿En qué consiste? ¿Qué resultados tuvo?

- La guerra contra las drogas sólo sirvió para incrementar la violencia. Se cree que el narcotráfico genera violencia, pero en realidad esa violencia fue generada por la guerra contra el narcotráfico. Sobre todo cuando se acentúa y hay una cuestión declarativa.

México, por ejemplo, para el año 2006 ya llevaba un siglo como productor a gran escala de drogas ilegales y, si bien por supuesto el problema era grave y había ciudades o provincias tomadas culturalmente por el narcotráfico -justamente por esta historia centenaria de producción-, lo que desató la guerra en 2006 fue una masacre. Con el pretexto de esa guerra lo que comenten las fuerzas de seguridad son violaciones a los derechos humanos, persecuciones. Y enseguida las primeras víctimas son los derechos de la sociedad.

También se construye el mito de los policías buenos o el gobierno bueno que está combatiendo a los narcotraficantes malos. Y no es así. Porque muchas veces están interrelacionados y el Estado forma parte del negocio en diferentes niveles o escalas. Así que lo único que generó esa guerra es violencia.

Que rol juega la DEA. Se hace mucha propaganda desde Hollywood en función de ese mito de policías buenos que persiguen a los narcos

- Sí. A mí me encantó la serie Narcos, está muy bien producida. Pero ahí se muestran dos policías de la DEA que se asustan de los métodos de torturas de un militar colombiano. ¡Por favor!... La DEA es el símbolo del inicio de la guerra contra el narcotráfico. La guerra la declara Nixon a principio de los años 70 y crea esta policía internacional que es violatoria de soberanía de los países. La DEA es el símbolo de Estados Unidos adjudicándose el poder de policía del mundo. Nos dicen “yo te voy a fiscalizar y dar presupuesto en función de si considero que estás luchando bien contra el narcotráfico” y eso es muy tramposo.

Además la DEA y la CIA tienen desde entonces una competencia muy evidente, de la cual se habla también muy poco. Por ejemplo, en cuestiones de presupuesto. Para que cada agencia mantenga los niveles de dinero que reciben del Gobierno, encierran a más latinos, a más negros. Las cárceles de Estados Unidos están rebasadas de personas que cometieron delitos menores vinculados a las drogas. Y en muchos casos porque esos números de detenciones le dan a la DEA o a la CIA la justificación para seguir sosteniendo sus presupuestos. Hay mucha hipocresía

En Argentina Macri quiere intensificar ese modelo, Massa planteó en su campaña que mandaría al Ejército a las villas y barrios pobres. Y el kirchnerismo realizó el operativo Fortín II con el Ejército en la frontera con Paraguay. ¿Qué les dirías, basándote en tus investigaciones?

- Es muy importante el término “guerra contra el narcotráfico”. Ni Menem ni el kirchnerismo lo utilizaron antes y ahora Macri lo utiliza. Yo creo que lo que primó en Massa y en Macri es esta mirada simplista: los narcos son malos, nosotros somos los buenos.

Cuando hablas de guerra del narcotráfico acarreas votos de gente que está convencida de esta visión simplista, que no entiende el narcotráfico como un fenómeno complejo.

Macri dice que va a terminar con el narcotráfico. Una propuesta utópica, porque mientras sigan siendo ilegales las drogas, el narcotráfico no se va a terminar. Una propuesta ingenua en el mejor de los casos, mentirosa en el peor. Pero en ambos casos es una propuesta peligrosa. Ese discurso le genera votos y simpatías, porque además en los medios hay una mirada simplista y cargada de prejuicios.

Pero la guerra contra el narco va a acarrear más violencia, va a violar leyes. Me preocupa que se hable con tanta liviandad desde los medios de comunicación y la política.

Argentina narco

Para Cecilia González, además de los mitos que se tejen alrededor de las drogas y la guerra contra el narcotráfico a nivel global, la situación en Argentina le resulta particularmente inquietante. Porque al mismo tiempo que desde los gobiernos nacional y provinciales se opta por “la guerra”, en la escena pública reina el desconocimiento y la fantasía.

¿Quiénes se enriquecen en Argentina con el narcotráfico?

- Ante todo los jefes de las bandas que operan -no hay carteles en Argentina- y los funcionarios de todos los niveles que cobran coimas. Cuando me refiero a funcionarios me refiero sobre todo a la Policía. Y también al Poder Judicial. El menudista no se enriquece y mucho menos los chiquitos cuasi esclavizados de los bunkers de Rosario, obligados por pobreza o adicción. Tampoco las mulas que son mujeres pobres obligadas a trasladar droga en su cuerpo. Hay muchas víctimas del narcotráfico que se terminan invisibilizando.

Y a veces los mismos que se enriquecen son los que hacen la campaña contra el narco

- Sí, llega a ser sospechoso tanto interés en hacerle la guerra al narco.

¿Argentina sigue siendo sólo un país de tránsito hacia Europa o ya es un país productor?

- La discusión es bizantina. Como dicen ustedes, es para la tribuna. Ningún país o casi ningún país se define como productor o de tránsito. Esas definiciones las hacen los organismos internacionales, centralmente la ONU o la DEA. Todos los organismos siguen coincidiendo que Argentina es fundamentalmente un país de tránsito.

De todos modos esa división no es tan certera. Los países que antes sólo producían hoy también consumen y los que sólo consumían empiezan a producir. Estados Unidos es el gran ejemplo, es el país que más drogas consume en el mundo, pero ahora también es uno de los que más produce: está a punto de abastecerse en cuanto a la marihuana. Entonces ahí ya no tiene tanto sentido pelear para ver que categoría tiene Argentina, sino que lo importante y lo que no se hace es un diagnóstico serio de en qué estado está el narcotráfico.

Hay un alarmismo y un sobredimensionamiento mediático en torno al tema, pero sin bases sólidas: no lo sabemos porque no se ha investigado a ciencia cierta cuál es ese estadío que justificaría que un gobierno lo ponga como tema prioritario o considere que hay que hacerle la guerra al narco, o considere que el Ejército tiene que entrar. Son políticas muy graves que se quieren imponer sin tener diagnósticos que las justifiquen.

Vos planteás tu preocupación porque se convierta a Rosario en una especie de “laboratorio” para esa guerra. ¿Cuán lejos se está de que eso pase?

- A mí me preocupa que el Gobierno mantenga un discurso bélico. Ustedes ya vivieron los crímenes de lesa humanidad, en México esos crímenes se están cometiendo hoy pero no por el narcotráfico sino por la guerra estatal contra él.

Hay una campaña mediática muy intensa para mostrar a Rosario como el eje del poder narco en Argentina. Pero no es cierto. Los asesinatos que allí se perpetran, por ejemplo, donde mueren chiquitos, responden a múltiples factores, no sólo al narcotráfico. Y además es una población concreta: jóvenes y pobres.

El narcotráfico, en términos de consumo, tránsito y organización de bandas está más acentuado en la Provincia de Buenos Aires y, sin embargo, el eje está puesto en Rosario.

¿Hay “capos narco” en Argentina?

- Hay bandas y jefes de bandas. Ha habido capos, pero sólo de paso. Rosario no es Ciudad Juárez ni Los Monos son el Cártel de Sinaloa. Compararlos refleja nada menos que la liviandad con la que se maneja el tema. No hay en Argentina, al menos todavía, un gran jefe narco. Sí hay tareas distribuidas entre las fuerzas de seguridad que están metidas en el negocio y los delincuentes.

¿Cómo definirías la relación en Argentina entre el narcotráfico y la política?

- En 1999 hubo una denuncia sobre el posible financiamiento de parte del Cártel de Juárez a la campaña de Eduardo Duhalde y Palito Ortega. Fue una típica denuncia donde las notas periodísticas eran en potencial, “habría”, “podría”; y quedó en eso. No había mucha información sino especulaciones y quedó como un escándalo.

En el caso de la campaña de Cristina Fernández de Kirchner de 2011, lo que sí está demostrado es que el 30 % de las donaciones provino de empresarios farmacéuticos. Lo que más vincula a esos empresarios es la mafia de los medicamentos, pero varios (en particular Sebastián Forza) estaban metidos en el tráfico de efedrina.

En otros países, cuando la llamada guerra contra el narcotráfico avanzó se fue descubriendo cada vez más políticos involucrados. En Argentina jefes policiales de Santa Fe y Córdoba fueron destituidos. Y están procesados el extitular de la Sedronar y dos de sus directivos, cuyo juicio posiblemente se haga el año próximo. Cada vez más aparecen funcionarios involucrados. Veremos hasta dónde llega.

En el caso de Aníbal Fernández (que fue como el “sucesor” de Duhalde en esa vinculación con el narcotráfico) fue acusado de estar involucrado en el tráfico de efedrina. Pero hasta hoy sólo hay denuncias. Y él no ha sido siquiera llamado a indagatoria, con lo que no sabemos realmente qué elementos hay. El próximo año va a haber novedades al respecto.

Vos entrevistaste al presidente Macri. Obviamente conversaron sobre este tema. ¿Qué impresión te dejó?

- Lo que está claro es que él apuesta a su guerra contra el narcotráfico. Le pregunté por qué quiere seguir una estrategia que ya fracasó en el resto del mundo y él me dijo que no siente que esa guerra haya fracasado sino que “no obtuvo los resultados deseados”. Pero esa guerra ya lleva cinco décadas. Es un buen momento para repensarlo.

Al mismo tiempo (me lo dijo y lo he visto) él es un presidente pragmático. Si hubiera encuestas que dijeran que la mayoría de la población argentina apoya la legalización de la marihuana él la legalizaría. En ese sentido (y en muchos otros) no tiene convicciones. Va a hacer lo que le convenga para su popularidad.

De todos modos cuando presentó “Argentina sin narcotráfico” reforzó su discurso conservador y lleno de estereotipos, sin diagnóstico.

Causas y consecuencias del prohibicionismo

La contracara del narcotráfico como negocio capitalista es la prohibición de las drogas y su consecuente persecución a la población consumidora, con una artillería discursiva e ideológica que intenta imponer una “verdad” tan endeble como engañosa. Por eso Cecilia González insiste con la necesidad de discutir a fondo la cuestión y plantear que sin legalización no habrá fin de las muertes y la criminalidad que genera la guerra contra el narco.

Las drogas existieron siempre y en todas las culturas. Hasta George Washington cultivaba y fumaba marihuana. Pero el Siglo XX fue el siglo del prohibicionismo

- Es bien interesante cuando te haces la pregunta de cuándo se prohibieron las drogas y de quién las prohibió. Y en verdad responde al capitalismo, a su fortalecimiento. En 1909 Estados Unidos convocó a lo que sería la primera gran asamblea internacional de diagnóstico sobre las drogas ilegales, pero partiendo de una base totalmente discriminatoria, racista y xenófoba. El argumento fundacional de los Estados Unidos siempre es “hay otro que me quiere hacer daño y por eso me armo”. Los funcionarios en aquel momento decían “los negros consumen cocaína y van a violar a las mujeres, los chinos consumen opio y los mexicanos marihuana, entonces prohibámoslos”.

En los años siguientes se comienzan a hacer convenciones más amplias, pero nunca hay consumidores, ni adictos, ni médicos. Siempre son sólo los líderes políticos. Ni siquiera se invita a los países productores. Entonces fue una cuestión de prejuicios y racismo, no basada en estudios médicos ni en el respeto al derecho de cualquier adulto a drogarse o no.

Hace más de un siglo que se sostiene ese discurso, permeante y dominante. Entonces, por ejemplo, cuando hablas de legalizar la marihuana mucha gente se escandaliza como si fuera el peor de los delitos. Pero en realidad es algo similar a lo que ocurre con el aborto. No porque sea legal todo el mundo va a fumar marihuana. Lo hará quien tenga ganas, quien pueda, quien quiera o será utilizada para otros productos medicinales, terapéuticos, de belleza, de gastronomía porque es muy versátil su uso.

El segregacionismo sigue hasta nuestros días. En una inmensa mayoría la población negra que es detenida en Estados Unidos es por tenencia de marihuana, aunque la población blanca tiene niveles similares de consumo

- Es la misma explicación. Está demostrado en las cifras que las cárceles de Estados Unidos son las más pobladas de América en términos per cápita. Y recordemos que el país emblema del capitalismo tiene cárceles privadas que, para seguir operando, están obligadas a mantener cierto número de presos. ¿Cómo se mantiene esa población carcelaria? Con los negros y latinos condenados o detenidos por delitos menores vinculados al narcotráfico. No con los banqueros que lavan dinero.

Por eso tampoco es tan sorprendente el triunfo de Donald Trump, hay un germen siempre latente de xenofobia y racismo. Que ahora se acentuará.

¿Existen datos sobre cuántas personas mueren o ven afectada gravemente su salud debido a la mala calidad de las sustancias hoy ilegales?

- Las drogas más letales son las legales, principalmente el tabaco y el alcohol. Son impresionantes las cifras y cuando lo pones en proporción no terminas de entender. Aunque si hechas una mirada más amplia, sí se entiende. Porque también es cierto que las empresas mundiales o internacionales más importantes de alcohol o tabaco son estadounidenses. Hay analistas que dicen que Estados Unidos ilegalizó determinadas drogas porque no las puede producir. Si la hoja de coca se pudiera cultivar en Estados Unidos hay quienes apuestan a que sería legal. Y tiene sentido.

Si fracasó, ¿por qué sigue imperando el prohibicionismo? ¿La legalización de la marihuana en nuevos estados de Estados Unidos marca un cambio de paradigma o no influirá demasiado?

- Sigue imperando el prohibicionismo por las multimillonarias ganancias que genera, que provocarían un impacto económico global si se legalizaran las drogas. Aunque por otra parte en Estados Unidos se demostró (y por eso ha crecido esta oleada de legalización, en algunos casos medicinal y en otros también recreativo) las ganancias en impuestos que están obteniendo los estados que han legalizado.

En este caso en particular para el movimiento por la legalización de la marihuana era muy importante y esperado el resultado de California, porque es el Estado más poblado de Estados Unidos y uno de los más importantes. Allí se legalizó el uso recreativo. Y esto genera un efecto dominó que ya es irreversible. En Estados Unidos se va a legalizar la marihuana en el corto plazo y en todo el país.

Eso traerá, arrastrará a todos los movimientos prolegalización, que en América Latina van avanzando. Hasta Chile ha legalizado la marihuana medicinal. Colombia y México están en vías de hacerlo. El caso de México es muy importante porque es líder en producción de marihuana y porque hay movimientos que también impulsan -aunque es más complicado- la legalización de la amapola, la producción de Opio. México también es país líder en la producción de amapola junto a Afganistán.

Pero Argentina no se está sumando a esta oleada que está modificando las políticas de drogas. Más bien está en retroceso.

México de primera mano

Hace 13 años que vive en Argentina y casi se siente una porteña más. Hasta baila tango en su barrio, San Telmo. Sin embargo ni el acento ni su permanente contacto con su país natal perdieron intensidad a lo largo del tiempo. Por eso hablar de México con Cecilia González tiene un doble significado: es mexicana y a su vez ve a su país en perspectiva.

Los 43 de Ayotzinapa son un emblema internacional. Esa masacre brutal desató una conmoción mundial, que a su vez sacó a la luz una larga y silenciosa historia de muerte, fosas comunes, desaparecidos y una connivencia total entre narcos, Ejército, funcionarios y jueces. Se habla de unos 30 mil desaparecidos en menos de una década

- Así es. México está enfrentando hace más de una década una de las grandes tragedias latinoamericanas, que para mí tristemente ha pasado desapercibida a nivel internacional. No se ha cubierto como corresponde, creo yo, el impacto de la “guerra contra el narcotráfico” y la estela de violencia que generó. Yo entiendo que tiene que ver con esa lectura facilista de que es el Estado bueno combatiendo a los narcotraficantes malos. Pero no ha sido así con Calderón y tampoco ahora con Peña Nieto.

Esta tragedia ha implicado más de 100 mil asesinatos, más de 30 mil desaparecidos y segmentos de la sociedad particularmente muy afectados como defensores de derechos humanos y periodistas, sumado a comunidades tomadas o desplazadas por entero.

En un país donde el talón de Aquiles, el gran problema, es la inequidad. La desigualdad provocada por el sistema capitalista es lo que ha generado todo tipo de problemáticas. Entre ellas, claro, el narcotráfico.

Decías hace un rato que los delitos de lesa humanidad vividos en Argentina hace cuatro décadas hoy los está sufriendo México

- Sí. Claro que dimensionándolo en otro contexto y con otras situaciones. Pero también dentro de la tragedia, lo agridulce que yo le encuentro es el apoyo que le han otorgado los organismos de derechos humanos de Argentina, particularmente Abuelas de Plaza de Mayo y Madres de Plaza Mayo Línea Fundadora, o los abogados del CELS, a la lucha de los organismos de derechos humanos de México. Porque son personas en su mayoría humildes, que están buscando a sus hijos y se encuentran con situaciones absurdas como ir ellos mismos a escarbar la tierra y encontrar cadáveres que no son de sus hijos, pero lo que descubren es que mi país se ha convertido en una fosa común. Y además el apoyo que ha dado el equipo de antropología forense de Argentina es inmenso.

Ese apoyo moral, ese respaldo les da, dentro de su dolor, a los familiares de los desaparecidos mucha fortaleza y hay mucho agradecimiento de su parte. Ver que existe ese lazo, yo lo agradezco. No hay otra manera de decirlo.

En el caos de los 43 la solidaridad también se expresó en las calles argentinas

- Sí, sí. Fue uno de los países en los que hubo más actividades y mayor apoyo. Digo más allá de lo coyuntural, porque también hay veces que se ponen como de moda algunas causas. Pero nos ayudaron a que este tema sea algo permanente, incluso desde las redes sociales. Pienso mucho en Claudia Piñeiro, la escritora, que es una fervorosa activista del caso de los 43. Lo importante es que no se olvide, que no se acalle. Que se sepa que los 43 son apenas un símbolo de estas más de 30 mil desapariciones y además que se entienda que es una tragedia en presente. Hoy hay desaparecidos, mañana también y la semana próxima los continuará habiendo.

Periodismo y organización

Cecilia es miembro de una red de periodistas de México que surgió al calor de la lucha contra la represión y la impunidad. Es que ejercer la tarea de informar y transmitir la realidad se ha convertido en México, como en otros tantos países en tantas otras épocas, en un violento oficio.

¿Cómo es ser un periodista comprometido con la realidad hoy en México?

- Es muy complicado. Y cada vez que voy la situación no es mejor. Es complicado para mis colegas ir a determinadas ciudades. Hay que trabajar con bastantes riesgos también por descuido de los medios de comunicación que no ofrecen las garantías suficientes. Tengo colegas que no tienen contratos, ni seguro médico, no tienen seguro de vida y sin embargo siguen trabajando. Eso es muy valiente y lo admiro.

¿Qué es y cómo surge Periodistas de a Pie?

- Es una organización de periodistas, fundamentalmente mujeres. En un principio se planteaba ser una organización que diera capacitación para mejorar el ejercicio periodístico. Pero la guerra contra el narcotráfico los tomó por sorpresa, entonces en los últimos años trabajaron en proyectos colectivos. Lejos de ese ego periodista que busca la nota exclusiva, la nota de portada, Periodistas de a Pie hace mucho trabajo colectivo. En los que desentrañan los efectos de esta guerra contra el narcotráfico, muestran a las víctimas, van a lugares donde otros no se animan.

También cubre temas que en los medios tradicionales no se ven, y siempre con una mirada crítica. Son periodistas comprometidos y comprometidas, que hacen un trabajo fundamental, que no hace ningún medio.


La Izquierda Diario es un respiro en el escenario de los medios”

Cecilia González conoció este diario luego de haber entrevistado a Nicolás del Caño en el marco de la campaña electoral de 2015. Desde entonces sigue como lectora crítica las diferentes coberturas, entrevistas e información que difunde el diario impulsado por el Partido de los Trabajadores Socialistas y el Frente de Izquierda. De allí que una última reflexión se imponía.

¿Qué opinás de La Izquierda Diario?

- Es un respiro en el escenario de los medios de comunicación. Porque es muy honesto en cuanto a su propuesta. Es periodismo militante pero serio, bien hecho. No es panfletario. Hay una postura de entrada, desde el nombre hasta el origen de a quién representan.

El trabajo periodístico que vienen haciendo me parece ejemplar, sobre todo en un momento en que los medios tradicionales abaratan cada vez más la calidad de su trabajo informativo. Por eso creo que es un gran aporte.

*Entrevistaron: Cecilia Rodríguez, Daniel Satur y Florencia Sciutti / Producción audiovisual: Clara Liz




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