Economía

ECONOMÍA

Causas que explican la caída del precio de las materias primas

Sábado 8 de noviembre de 2014 | Edición del día

Productos como el petróleo, el cobre, la soja e incluso el oro, entre muchas otras materias primas, no sólo son mercancías. Es decir, no sólo son objetos que tienen un doble valor, de uso y de cambio, no sólo son parte constitutiva fundamental del capital constante –es decir, de la inversión capitalista-, sino que también son especial materia prima (valga la redundancia) de la especulación financiera. Esto es, son mercancías particulares que se comercian a futuro en mercados especiales. Las así denominadas commodities son entonces mercancías cuyos precios no sólo están sujetos a las determinaciones profundas de la formación del valor y los precios de producción, no sólo están subordinados a los múltiples movimientos superficiales del mercado, sino que también están particularmente expuestos a los poderosos vaivenes de la especulación financiera. Todas estas consideraciones son necesarias para empezar a hablar de los altisonantes movimientos de los precios de las materias primas.

Condiciones generales

El descenso del precio de estas mercancías particulares, en lo que va del año, se explica por una multiplicidad de causas, distintas para cada uno de los casos. Existen no obstante al menos dos motivos que operan como tendencias generales y afectan directa o indirectamente al conjunto de estos productos. El primero de ellos es el ascenso de la cotización del dólar norteamericano que encarece el precio de las materias primas nominadas en dólares para los poseedores de otras monedas. El alza del dólar se explica a su vez por al menos tres factores. El primero, la relativa solidez de la economía de Estados Unidos, comparada con la debilidad de la mayor parte de las economías de los países centrales. El segundo, la finalización de los programas norteamericanos de inyección monetaria conocidos como facilidad cuantitativa (Quantitative Easing), que implican una menor cantidad de moneda norteamericana en circulación. El tercero, el fantasma de un posible aumento de las tasas de interés en Estados Unidos a mediados del año próximo. Volviendo a las causas generales, además de la revalorización del dólar, el segundo motivo general que incide directa o indirectamente sobre el precio de las materias primas, es la debilidad de la economía mundial y fundamentalmente sus perspectivas declinantes. La combinación de estos aspectos imprime una tendencia contraria a los precios crecientes de las materias primas que se impusieron desde el año 2010.

Crisis y crisis

No se puede establecer como regla general que toda crisis capitalista mundial implica una caída en el precio de las materias primas. El ejemplo más paradigmático es la crisis de los años ’70 mal denominada “crisis del petróleo” por los extraordinarios incrementos de los precios del “oro negro”. De hecho y por aquellos años, el incremento del precio del petróleo contribuyó al aumento de la composición orgánica del capital fortaleciendo la tendencia ya instalada a la caída de la tasa de ganancia. Pero sin ir tan lejos y considerando el problema inversamente, los fuertes aumentos de los precios de las materias primas desde el año 2009 no pueden adjudicarse al vigor de la recuperación de la economía mundial durante los últimos años. Si una parte del crecimiento de esos precios se debe sin duda a la recuperación de la demanda, fueron en gran parte las formas particulares que adquirió una recuperación débil, las que impulsaron un incremento de los precios de estas mercancías sin correspondencia con los ritmos ni con los niveles de dicha recuperación. Resulta significativo que tratándose de componentes fundamentales de la inversión capitalista, los precios de las materias primas se hayan incrementado de forma exorbitante en un contexto de dificultades para la reproducción ampliada del capital -inversión capitalista- en particular en Estados Unidos. La explicación es que las políticas de expansión monetaria de la Reserva Federal Norteamericana, en un contexto de baja inversión y débil crecimiento económico, provocaron una inundación de dinero en los mercados internacionales. Estos flujos de dinero encontraron en los mercados a futuro de las materias primas un lugar privilegiado para su “inversión” especulativa. Este es un factor fundamental que explica la poderosa recuperación de los precios de estas mercancías durante los años que siguieron a la Gran Recesión.

Particularidades

Las causas generales mencionadas más arriba no inciden de la misma manera y con la misma potencia sobre las distintas materias primas. Por ejemplo la caída del precio de la soja –que afecta fundamentalmente a la Argentina- se encuentra particularmente influenciada por un factor estacional como es una cosecha extraordinaria en Estados Unidos. La caída del precio del cobre –que afecta en particular a Chile- está estrechamente asociada a la desaceleración de la economía china así como a las incertidumbres generadas por sus políticas tendientes a otorgar un menor peso a la inversión y una mayor gravitación al mercado interno y por tanto a la producción de servicios. La caída del precio del oro –que en sus características específicas de reserva de valor requeriría un tratamiento aparte que no se abordará aquí- en términos inmediatos, es una de las más contundentemente explicadas por las características generales señaladas. Pero sin duda, uno de los fenómenos más interesantes de este proceso se concentra en las causas particulares que explican la caída del precio del petróleo.

Superproducción petrolera

Desde mediados de junio, el precio del barril de petróleo Brent cayó casi un 25% pasando de un valor máximo de 115 dólares a un valor de alrededor de 87 dólares el barril. Quizá el caso de la caída del precio del petróleo sea el menos relacionado directamente con las causas generales expuestas. El descenso se asocia fundamentalmente a un incremento sostenido de la oferta de crudo durante los últimos años, particularmente asociada a la extracción de petróleo de esquistos o shale oil por parte de Estados Unidos. El semanario inglés The Economist señala que desde principios de 2013 y fundamentalmente a causa de Estados Unidos, la producción se elevó entre 1 y 2 millones de barriles diarios por encima del año anterior. La agencia estadounidense de inteligencia Stratfor, por su parte, apunta que el incremento de la producción de petróleo durante los últimos cuatro meses resulta asombroso. Los Estados Unidos aumentaron su producción desde 8,5 millones de barriles diarios en junio a 9 millones en la actualidad. Incluso, luego de un crecimiento de la producción en alrededor de 1 millón de barriles diarios en 2012, 2013 y nuevamente en 2014, se espera que el próximo año, la producción norteamericana vuelva a incrementarse en 750.000 barriles diarios. En paralelo e igualmente según Stratfor, también Arabia Saudita, Nigeria e Irak acrecentaron su producción en los meses recientes y la producción de la OPEP está en su mayor nivel en 2 años. Pero las causas particulares se vuelven a entrelazar necesariamente con las causas generales que recobran poder explicativo. Las perspectivas de desaceleración de la economía mundial, de una nueva recesión en Europa y el retorno del estancamiento en Japón, pronostican una demanda de petróleo descendente que convierte al incremento de la producción petrolera en tendencias a la superproducción. Según la proyección de la Agencia Internacional de Energía, el crecimiento de la demanda de petróleo para 2014, sería de 700 mil barriles diarios, lo que está bastante por debajo del incremento de la producción señalado más arriba. Estas tendencias se manifiestan –aunque todavía de forma velada- mediante elementos de guerras de precios. La negativa de Arabia Saudita a recortar la producción arrastra el precio del petróleo hacia abajo y aunque no en lo inmediato, podría amenazar la producción norteamericana de shale, mucho más costosa que la producción tradicional. Y resulta también que el petróleo, no es un commoditie más. Como también señala la agencia imperialista Stratfor, se trata de la materia prima más importante en términos de geopolítica mundial.







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