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Cataluña: ¿Independencia pactada con el gobierno central?

Jordi Cuixart, Jordi Sánchez y Joaquim Forn son los últimos dirigentes presos que reniegan de la declaración unilateral de independencia y proclaman que la única vía es la pactada con el Estado.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Sábado 13 de enero | Edición del día

Este jueves, delante del juez Llarena los dirigentes de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart y de la Assemblea Nacional de Catalunya, Jordi Sánchez y el exconseller d’Interior (Ministro del interior) Joaquim Forn han dejado muy claramente expresado que se oponen a cualquier tipo de independencia unilateral y que apuestan exclusivamente por una independencia pactada con el Estado.

Estas declaraciones no son una “táctica oportunista” de decir lo que el juez quiere oír para salir sea como sea de la cárcel. No, todo lo contrario. Es expresión del programa de 9 puntos que pactaron para el 21D con el cual se proponían buscar una negociación bilateral con el Estado español y la Unión europea al mismo tiempo para lograr la independencia catalana. En síntesis, que tratan de desandar lo andado en los últimos años.

La rueda gira al revés

En primer lugar, esto quiere decir que lo sucedido el día 27 de octubre pasado en el Parlament no fue para ellos una declaración de independencia. Al menos no para los líderes del PDeCAT y ERC. Todos ellos, los que pasaron por la cárcel y los que les ven de fuera, hablan de una declaración simbólica o política y sin efectos jurídicos. Es como la declaración suspendida del 10-O: una declaración que no se aplica.

Para estos dirigentes no tiene importancia que en el referéndum del 1-O hubiera más de 2 millones de votantes a pesar de la violenta represión policial. A pesar de que el Estado usó todas las herramientas para perseguir urnas y papeletas, que aterrorizó a directivos de escuelas, que amenazó al personal que integraría las mesas electorales, a pesar de todo hubo un referéndum (a diferencia de lo que declaró M punto Rajoy).

Es como si la importantísima huelga general y las masivas movilizaciones del 3-O no hubieran existido. A pesar de que CCOO, UGT y la patronal catalana tan solo llamó a hacer un paro cívico, la huelga afectó al 60% de los trabajadores. Es como si las decenas de miles de personas que el 20S salieron a defender la Generalitat contra el Estado, y los cortes de carreteras y de vías del 8N organizados por los CDRs, no se hubiesen realizado. Para estos dirigentes la movilización de las masas no es una ventaja sino un problema.

La estrategia de los dirigentes del PDeCAT y ERC, incluyendo a los de la ANC y los de Òmnium consiste en tratar de volver la rueda hacia atrás. Insisten nuevamente con un diálogo y pacto con el Estado. Pero, ¿éste pacto con quien lo pueden hacer? El PP, el PSOE y Ciudadanos, principales partidos del régimen del 78, son los promotores del 155 y los re-centralizadores porque ellos son quienes reparten el bacalao. Es imposible pactar con ellos un referéndum de autodeterminación o una república. No están dispuestos a perder el 20% del PBI.

Puigdemont y Junqueras, el PDeCAt-Convergència y ERC nos han tenido años rodando la rueda como una cobaya. Luego de la realización del referéndum del 1O, pretenden que corramos en sentido inverso y roguemos al Estado español para acordar la independencia. El 27O declararon una República que abandonaron. Y ahora pretenden que desandemos todo lo andado para llevarnos al callejón sin salida de negociar con Rajoy.

La CUP en la encrucijada

La CUP ha centrado su campaña política en acabar con el 155, implementar la república votada el 1-O y por los derechos sociales. Una campaña que no tiene nada que ver con los objetivos de Puigdemont-Junqueras. Una campaña que se centraba en desobedecer al Constitucional y el Estado para la realización unilateral de la independencia votada el 1-O. Una campaña en la que planteaba la República desde abajo. Totalmente opuesto a JxC y ERC.

Sin embargo, los dirigentes de la CUP aún no se plantean una ruptura con Puigdemont-Junqueras. No se plantea una clara lucha política contra estos dirigentes que nos llevan a otro callejón sin salida.

Los dirigentes de la CUP han mantenido la mà estesa (mano tendida) a los dirigentes del 3%, campeones de los recortes, han apoyado la asunción de Puigdemont propuesto por Artur Mas, le han votado sus presupuestos miserables. Están llevando a miles de honestos y combativos militantes detrás de la burguesía catalana, que a su vez traiciona una y otra vez a su pueblo.

La CUP está en una gran disyuntiva y debe elegir. O continúa con Junts per Catalunya y Esquerra y por tanto sigue siendo partícipe de la estrategia pactista con Rajoy o Rivera. O, por el contrario rompe con la burguesía catalana para impulsar decididamente una república de los trabajadores que resuelva las reivindicaciones nacionales catalanas y los graves problemas sociales de los trabajadores y el pueblo.








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