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Reportaje.Christian Castillo: “Malvinas tiene que ser parte de una política antiimperialista de conjunto”

A 39 años de la Guerra de Malvinas, entrevistamos al sociólogo y dirigente del PTS-FIT para hablar sobre el marco en que se dio el conflicto bélico, la posición que debía asumir la izquierda y cuál fue la política de los gobiernos pos-dictadura, sobre el reclamo de la soberanía en las Islas Malvinas.

Sábado 3 de abril | 00:00

En esta entrevista Christian Castillo señala entre otras cuestiones que durante la Guerra de Malvinas se desarrollaron movilizaciones antiimperialistas en varios países de la región, y que medidas fundamentales como la incautación de bienes de las empresas y propietarios británicos en el país, no fueron llevadas adelante. El sociólogo y dirigente trotskista, también se refiere a cuál es la injerencia imperialista en la región a 39 años de la Guerra de Malvinas.

- ¿Por qué ocurrió la Guerra de Malvinas?

  •  La Guerra de Malvinas no se entiende sin considerar la crisis que estaba atravesando la dictadura, enfrentada a una creciente resistencia obrera y popular, ni tampoco sin tomar en cuenta la necesidad del gobierno de Margaret Thatcher de utilizar el hecho para fortalecerse internamente. No olvidemos que en nuestro país veníamos del paro general con movilización del 30 marzo de 1982, que fue el punto más alto de las luchas que se venían intensificando desde 1979, con un protagonismo creciente de la clase trabajadora. La apuesta de Galtieri y la Junta Militar era que por lo servicios prestados a Estados Unidos en América Central -donde militares y agentes de inteligencia argentinos “instruyeron” a sus pares de esos países para enfrentar los movimientos guerrilleros en El Salvador y Guatemala así como participar en el entrenamiento de la guerrilla “contra” que se hacía en Honduras para atacar al gobierno sandinista en Nicaragua-, el “imperio” iba al menos a mantenerse neutral en el enfrentamiento con los británicos.

    Error central, ya que Estados Unidos no iba a dejar de dar apoyo a una potencia aliada en la OTAN. Así se produjo la paradoja de una dictadura abiertamente anticomunista, cuyos integrantes sostenían estar librando el “capítulo argentino” de la “tercera guerra mundial” entre “occidente” y “el comunismo internacional”, que terminó en una guerra contra una de las principales potencias de la alianza atlántica.

    Contra la impresión que se tiene actualmente, el resultado de la guerra no estaba definido de antemano. En Gran Bretaña muchos consideraban que el envío de la flota por parte de Thatcher era una aventura. A pesar de la conducción militar desastrosa por parte de la junta argentina, Thatcher cuenta en sus memorias como estuvo al borde de fracasar todo su plan militar cuando los aviones argentinos estuvieron al borde de hundir al buque que concentraba gran parte de la logística británica.

    - ¿Qué posición debía adoptar la izquierda ante la guerra?

  •  En Malvinas se planteó algo similar a lo que vimos en Irak con las dos guerras del golfo. Un régimen aberrante odiado por su pueblo que se enfrentaba a una potencia imperialista. Es claro que regímenes dictatoriales, con fuerzas armadas fuertemente entrenadas para reprimir a su propia población, son incapaces de tomar las medidas necesarias para enfrentar al imperialismo en un conflicto de este tipo. Baste señalar que los bienes de las empresas y propietarios británicos en el país ni siquiera fueron incautados durante la guerra. De ahí que la política planteada era el desarrollo de la movilización en un nuestro país y a nivel internacional para derrotar al imperialismo sin dar ningún apoyo político al gobierno dictatorial. De hecho, Malvinas desató una importante movilización anti imperialista en numerosos países de la región, a pesar del repudio que generaba la junta argentina. La población argentina apoyaba masivamente el reclamo de recuperar las Islas Malvinas, transformado en un enclave colonial por parte del imperialismo británico. Pero eso no significaba un apoyo incondicional a Galtieri. En las movilizaciones podían verse, aunque no en forma mayoritaria, banderas y pancartas que decían “Malvinas sí, proceso no”.

    El resultado de la guerra, con la victoria británica, fortaleció la ofensiva neoliberal en todo el mundo y fue utilizado para contener los reclamos por la deuda externa latinoamericana, que crecerían luego de la moratoria en los pagos decretada por México en agosto de 1982, poco después de culminada la guerra de Malvinas.

    En lo que hace a nuestro país, el régimen dictatorial se derrumbó, aunque los partidos agrupados en la Multipartidaria, que integraban el PJ, la UCR, el Partido Intransigente, la Democracia Cristiana y el MID de Frondizi y Frigerio, lo sostuvieron para favorecer una retirada más o menos ordenada. Las clases dominantes y sus partidos políticos se basaron en la derrota de la guerra para imponer una visión de que al imperialismo no se los puede derrotar y que entonces no queda otra que someterse a sus imposiciones.

    - ¿Qué políticas tuvieron los gobiernos constitucionales, pos dictadura?

  •  Las políticas no fueron todas iguales aunque estuvieron marcadas por esa lógica que mencionaba, de que no se puede derrotar al imperialismo, con Menem y su “política de seducción” expresando el mayor grado de sometimiento a los británicos a tono con la “relaciones carnales” que se jactaba de tener con el imperialismo estadounidense y las potencias imperialistas.

    Después de la guerra, Gran Bretaña fortaleció su presencia militar en las islas y dio varios beneficios económicos a los “kelpers”. Más allá de la importancia económica de los recursos que tienen Malvinas y la zona cercana, su interés geo estratégico está fuera de dudas, y de ahí el peso que le dan los británicos pensando en el continente antártico.

    -El año pasado, el canciller Felipe Solá sostuvo que buscaban “sacar a Inglaterra de la zona de confort” y llevar la discusión a la ONU. Además de estas declaraciones, ¿cuál es la política del Gobierno sobre las Islas Malvinas?

  •  No se puede separar del conjunto de la política exterior llevada a cabo por el Gobierno, que no es anti imperialista, más allá de la retórica respecto al cuestionamiento a la ocupación británica. El Atlántico Sur es un verdadero colador en lo que hace a cómo los barcos factorías se apropian ilegalmente de los recursos ictícolas que están en el mar Argentino. Además, es un gobierno subordinado al capital financiero internacional. Apenas asumió este gobierno, en el Congreso se había aprobado, con el voto en contra solo del Frente de Izquierda, ejercicios militares comunes con los Estados Unidos, que incluían la presencia de 5000 efectivos yanquis recorriendo todo el Atlántico Sur, el operativo “Gringo Gaucho”, un verdadero escándalo, algo que frenó la pandemia.

    Sin una política consecuentemente anti imperialista de conjunto es difícil pensar que puede terminarse con la ocupación colonial británica en las islas.

    -El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció que mantendrán las Fuerzas Militares en la zona y sostuvo que: “Usaré la fuerza para defender a las Malvinas”, ¿qué opinas de estas declaraciones?

  •  Son declaraciones realizadas en el marco que el acuerdo entre Gran Bretaña y la Unión Europea para concretar el “Brexit” dejó afuera a las Islas Malvinas, así como a todos los territorios en litigio en el Atlántico Sur, lo que ha debilitado la posición británica. Es un mensaje destinado a tratar de evitar que esto sea utilizado para fortalecer el reclamo argentino. A esto hay que agregar el incidente de un submarino nuclear estadounidense navegando en la zona de Malvinas, dado a conocer por Twitter por el comandante del buque sin siquiera haber dado aviso previo al gobierno argentino.

    - A 39 años de la Guerra de Malvinas, ¿cuál es la injerencia imperialista en la región?

  •  Más allá de la situación estrictamente colonial que expresa Malvinas, la injerencia principal proviene de los Estados Unidos y se expresa en todos los terrenos. En el económico, en la presencia de sus empresas multinacionales y en el control que ejerce de las políticas económicas a través del mecanismo del endeudamiento externo, también una fuente de drenaje de recursos del “sur” hacia el “norte”. En lo político, a través de pactos y tratados internacionales que nos subordinan al país del norte, y de organismos como la OEA, a la que bien definió el “Che” Guevara como el Ministerio de Colonias de los Estados Unidos. Recientemente lo hemos visto en la gestación de golpes de estado más o menos camuflados que impulsaron en varios países de la región, utilizando para ello su creciente control del Poder Judicial de los distintos estados. También está la injerencia sobre las fuerzas armadas y los organismos de seguridad e inteligencia, que es obscena.

    - ¿Querés agregar algo más?

  •  Creo que Malvinas no puede tomarse como un tema aislado sino como expresión de la dependencia y los aspectos semi coloniales de nuestros países. Las clases dominantes locales y sus sucesivos gobiernos han mostrado que son incapaces de superar esta situación. Solo gobiernos de la clase trabajadora pueden tomar las medidas necesarias para terminar con la dependencia y el atraso y lograr la tan ansiada unidad latinoamericana poniendo en pie una Federación de Estados Socialistas de América Latina. No habrá dominación colonial que puede mantenerse si emprendemos este camino.

    A 39 años. La movilización que marcó el fin de la dictadura militar




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