Géneros y Sexualidades

UNA DÉCADA DE IMPUNIDAD

Caso Paulina Lebbos: sobreseen a Gabriel Alperovich y Sergio Kaleñuk

La decisión inapelable de un fiscal subrogante es contraria al criterio del juez Pérez, cerrándose la pista de los “hijos del poder”

Maximiliano Olivera

@maxiolivera77

Domingo 6 de marzo de 2016 | 09:00

Gabriel Alperovich (hijo del ex gobernador José Alperovich) y Sergio Kaleñuk (hijo de Alberto Kaleñuk, ex secretario privado de Alperovich) quedaron fuera del alcance de la investigación en torno al homicidio de Paulina Lebbos en 2006.

El fiscal subrogante Carlo Sale emitió un dictamen inapelable en el que sobresee a Alperovich y Kaleñuk hijo del delito de encubrimiento. La decisión de Sale tercia entre el fiscal Diego López Ávila y el juez de instrucción Víctor Pérez. López Ávila había solicitado los sobreseimientos mientras que Pérez se oponía arguyendo que no había pruebas concluyentes de la inocencia de los acusados, en el marco de la pista de “los hijos del poder”. Según Sale las pruebas científicas y objetivas desvanece esta hipótesis, excluyendo la posibilidad de agregar nuevas pruebas debido al vencimiento de los plazos y prórrogas de la investigación penal preparatoria.

En octubre de 2014 Gabriel Alperovich se presentó voluntariamente ante la Justicia para realizarse un ADN que se cotejaría con pelos encontrados en los restos de Paulina. Sin embargo la pericia no pudo concretarse porque las pruebas no estuvieron bien conversadas durante estos años en los que la investigación estuvo frenada por el ex fiscal Carlos Albaca. En aquella oportunidad, Alperovich hijo afirmó que no conoció a Paulina pero que no podía afirmar que Kaleñuk hijo tampoco la conocía. Según rumores, las diferencias en cómo llevar adelante la defensa motivó rispideces entre los Alperovich y los Kaleñuk.

Cruces entre Gabriel Alperovich y Alberto Lebbos

En días previos a esta decisión Gabriel Alperovich rompió con el perfil bajo que lo había caracterizado refiriéndose al caso y a las sospechas que pesan sobre él. Concedió entrevistas y hasta abrió un perfil en Facebook para dar su versión.

“Es algo loco que no me hayan otorgado el sobreseimiento”, sostuvo en una entrevista. Agregó que le gustaría un careo con Alberto Lebbos, padre de Paulina: “me debe una explicación pública por todo lo que ha dicho de mí; él aportó pruebas en el juicio, pero eran totalmente falsa”.

La respuesta de Lebbos fue contundente. “Yo no debo darle ninguna explicación a este sujeto. Todo lo contrario; él y su familia son los que deben rendir cuentas a todo el pueblo tucumano y a la hija de Paulina. Que no venga a victimizarse. Las víctimas están en el cementerio”, espetó Lebbos.

“¿Por qué no habla de todas las pruebas que el ex fiscal Carlos Albaca mandó a destruir, protegido por el Gobierno de Alperovich y como premio a este encubrimiento ahora goza de la jubilación con el 82% móvil? ¿Cómo se explica que los funcionarios del Ministerio de Seguridad y los integrantes de la cúpula policial hayan montado tan alevoso operativo de destrucción de pruebas? Si el asesino de mi hija fuera un ciudadano común, jamás se hubiera desplegado este encubrimiento”, agregó.

Efectivamente, en septiembre del año pasado el juez Pérez elevó a juicio oral la causa por encubrimiento a los imputados Eduardo Di Lella (ex secretario de Seguridad), Héctor Brito (ex jefe de la Regional Norte), Hugo Sánchez (ex jefe de Policía), Luis Barrera (ex subjefe de Policía) y los policías retirados Hugo Rodríguez y Roberto Gómez.

Resta agregar que el primer fiscal de instrucción en el caso, Alejandro Noguera, fue fotografiado al salir del domicilio del ex gobernador Alperovich días después de que apareciera el cuerpo de Paulina.

Durante la mañana del 26 de febrero de 2006 se registraron varias llamadas de Kaleñuk con el secretario Di Lella y el subjefe policial Barrera, además de la custodia de Alperovich. A su abogado le había advertido que la conversación estaba siendo monitoreada por “ellos”. Sin embargo la investigación sobre las llamadas no fue desarrollada y se bloqueó con el paso del tiempo, mientras que algunas llamadas fueron explicadas con coartadas inverosímiles: ¿por qué llamarían a primera hora a funcionarios y policías para “cargarse” por el clásico entre Atlético y San Martín?

A diez años del asesinato de Paulina, el sobreseimiento de Gabriel Alperovich y Sergio Kaleñuk es un nuevo capítulo en el entramado de impunidad que incluye a policías, funcionarios y a la Justicia.







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