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Casi 5000 personas marcharon desde Pontevedra y Marín hasta la fábrica contaminante ENCE-ELNOSA

Casi 5000 personas marcharon desde Pontevedra y Marín hasta la fábrica contaminante ENCE-ELNOSA. Es necesaria la unidad del movimiento ecologista con la clase trabajadora.

Jacobo A. García

Vigo | @Jacobscarface

Lunes 5 de junio | 09:27

La manifestación del pasado 3 de Junio, se produce el año en que una normativa europea que prohibirá el uso de mercurio en la fabricación de pasta de papel desde el 11 de Diciembre. Por su parte, el año pasado el PP había prorrogado por 60 años más la concesión sin ningún requisito de modernización.

La manifestación comenzó poco después de las siete y media de la tarde desde las Alamedas de Pontevedra y Marín, y confluyó en el “centro” del trayecto, donde está situada la papelera contaminante ENCE-ELNOSA. Asistieron alrededor de 5000 personas y multitud de organizaciones políticas de izquierda, desde el BNG, Marea de Pontevedra o Podemos, hasta colectivos sindicales como la CGT.

El manifiesto hizo hincapié en la contaminación por mercurio y materia orgánica producida en la ría, lo que destruyó el banco marisquero de Placeres, y destruyó muchos más puestos de trabajo de los que generó la fábrica. Después de su lectura, se procedió a colocar ramas de eucalipto en la puerta de la factoría.

La legislación europea prohíbe la producción de cloro mediante la tecnología de cátodo de mercurio, uno de los métodos para blanquear la pasta de papel, y altamente contaminante. Esta normativa entra en vigor para el 11 de Diciembre del 2017. Sin embargo el gobierno del Partido Popular, mediante un cambio en la Ley de Costas, permitió que el complejo ENCE-ELNOSA siguiera operando en la ría con una concesión de 60 años más, cuando el plazo se le terminaba en 2018.

La Ría de Pontevedra tiene mayores niveles de mercurio que otros medios acuáticos en Galicia y las afecciones respiratorias en la zona de Lourizán son más comunes, ya que la fábrica produce distintos gases contaminantes. Además, en los últimos años, también se produce energía mediante la quema de biomasa forestal, produciendo más emisiones contaminantes, y este es uno de las actividades más lucrativas para la empresa. Se calcula que más de la mitad del banco marisquero despareció cuando se implantó la fábrica en época franquista.

Está claro para las autoridades científicas y la mayor parte de la población de Pontevedra y alrededores que en la ubicación actual esta empresa genera mucho más daño del poco beneficio que ocasiona. ENCE emplea a 300 trabajadores, aunque se puede considerar que existen más puestos de trabajos indirectos que provienen de la tala del eucalipto y su transporte.

Aun así, esta cifra se ha venido reduciendo del número de trabajadores iniciales, en una empresa en donde hace escasos 10 años no existía representación sindical y los trabajadores estaban absorbidos por el miedo y expuestos a condiciones tóxicas. Sin embargo, la empresa nunca reconoció el plus de toxicidad, porque eso significaría reconocer sus actividades contra la salud, y “compensó” esto con plus de productividad.

Actualmente existe un comité de empresa, con mayoría de CCOO y UGT, cuya única misión es la de defender los puestos de trabajo, pero estando siempre de parte de la patronal. Así todos sus esfuerzos se concentran en dar una imagen más humana de ENCE al público general, pero sin luchar dentro de la empresa por mejores condiciones laborales, sin exigir a la patronal sus obligaciones legales.

Así como también, acusar a otros sindicatos de ser anti-obreros, como la CGT, que se sitúa a la cabeza de la lucha contra la celulosa. Pero si de verdad este comité de empresa defendiera a los trabajadores de ENCE, debería pelear por el traslado hacia el interior y la modernización hacia tecnologías más limpias, a cargo de la empresa.
Lo cierto es que en 60 años el movimiento de lucha contra ENCE-ELNOSA no ha tenido éxito, no ha cumplido sus objetivos.

Fuera de que la Justicia Europea falle a favor de sus reivindicaciones y actúe a veces como “defensora” del medio ambiente, lo cierto es que esto ha sido completamente insuficiente para tumbar a una empresa con muchos contactos en la esfera política.

La movilización social, con sus altibajos, ha sido fuerte en estos años. Sin embargo, es necesario que el movimiento ecologista establezca un diálogo con los trabajadores. Algunos los consideran unos “privilegiados” a los que no les importa la salud de la población, o la calidad del ambiente. Que no es posible contar con ellos para nada.

Es cierto que ENCE busca implementar la compra de voluntades para ganarse a ciertos colectivos. Así, les compran barcos a los pescadores que protestan por la contaminación de las aguas, miman a los dirigentes sindicales para evitar huelgas, gastan millones en publicidad y practican las puertas giratorias con los políticos que ayudan a su sed de beneficio.

También es cierto que ENCE presiona a los propietarios de tierras para plantar eucalipto, lo que favorece los incendios forestales y destruye la biodiversidad. Pero que esta gente acepte los cantos de sirena de la papelera no significa que sean nuestros enemigos.

Es necesario plantear una salida para los trabajadores de ENCE, los pequeños propietarios, los pescadores y mariscadoras, así como el resto de sectores obreros, que enfrente a la patronal y sus chantajes, para que no tengan miedo ante la coacción de esta empresa.

Es necesaria la unidad entre el movimiento ecologista con los sectores de trabajadores afectados. No se puede convencer a los trabajadores con la mera consigna de la fábrica fuera, sin plantearles una alternativa, un proyecto de futuro a 300 personas que irían al paro. Lo cierto es que, sin los trabajadores de la fábrica es imposible vencer. Porque son ellos los que tienen el poder de parar la producción, y de exigirle a la empresa y al Estado, el traslado y la reconversión tecnológica necesarias. Y de develar las mentiras de la patronal sobre las condiciones de seguridad laboral y toxicidad se hace imprescindible.

Es por tanto necesario plantear un programa que sea capaz de satisfacer tanto las necesidades de la inmensa mayoría de la población de Pontevedra y alrededores, así como de los trabajadores directos e indirectos de la fábrica sin que pierdan puestos de trabajo, y por supuesto que pueda revertir la contaminación de la ría que en primer lugar afecta a los trabajadores.

Creemos que ese programa pasa por el traslado de la fábrica y su completo desmantelamiento de la ubicación actual, hacia una zona del interior. También pasa por la modernización de la tecnología para utilizar como agente blanqueador agua oxigenada y hidrosulfito sódico, eliminado la producción de mercurio, así como la implantación de un circuito cerrado de agua y todas las reformas necesarias para reducir el impacto ambiental al mínimo.

Por otra parte, también es necesario un plan para la erradicación del eucalipto, para la producción de muebles o materiales de construcción, lo que podría dar trabajo a miles de personas. Junto con un plan para la prevención de incendios, contratando trabajadores todo el año, lo que daría al monte gallego las condiciones para desarrollar una mayor biodiversidad y riqueza económica a sus habitantes, así como al pueblo gallego en general. La sustitución del eucalipto por una planta autóctona, como el pino, para la fabricación de papel, así como la reducción del consumo de papel y el aumento de la producción de papel reciclado, también se hacen imprescindibles.

Pero para conseguir esto, es necesaria la mayor movilización social de los trabajadores de los sectores estratégicos de la producción, que tienen mayor poder de presión, de la clase trabajadora y el conjunto de los sectores oprimidos.
Actualmente ya existe en Galicia una conciencia muy amplia contra esta fábrica contaminante y la eucaliptización.

Es necesario por tanto, unificar la lucha ambiental con la lucha de la clase trabajadora. Porque lo cierto es que el actual gobierno y planificación capitalista están generando paro y emigración abrumadoras. La política extractivista de minerales y materias primas, sin un desarrollo del tejido industrial y con grandes costes ambientales, solo está dejando desierta de jóvenes la tierra gallega, que migran para buscar un futuro mejor. Pero si nos centramos en la lucha social y de clases, todavía hay esperanza.






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