Mundo Obrero Chile

Carta de un trabajador industrial a ferroviarios despedidos

“La conciencia no es del mismo material que las fabricas, las minas, los ferrocarriles, si no que es más variable, y bajo los golpes de la crisis objetiva, puede cambiar radicalmente” Leon Trotsky.

Lester Calderón

Presidente Sindicato N° 1 fábrica de explosivos Orica Chile, Antofagasta

Lunes 9 de julio | 08:31

El miércoles 4 de Julio a las 16:00 de la tarde, nos enteramos del despido de 19 compañeros del sindicato inter-empresa FCAB, que trabajaban en el área de mejoramiento de calidad de la empresa FCAB Shipper, propiedad de la familia Luksic, la más acaudalada de Chile.

Apenas habían pasado unos minutos de la noticia, y me embargo un sentimiento de rabia, esa sensación que más de una vez he sentido en los últimos años, por la experiencia en la fabrica de explosivos Orica, donde trabajo y milito, donde la patronal nos ha golpeado insistentemente tratando de doblegar nuestra voluntad y dignidad, con despidos de compañeros y compañeras, los cuales hemos defendido en unidad como sindicato, resistiendo a sus ataques, porque resistir los despidos pasa por no naturalizar que los empresarios decidan nuestras vidas y el de nuestras familias, el derecho al trabajo es el único derecho sensato a defender, es por eso que nos ponemos en la primera línea para mantenerlo.

Lo primero que hice al enterarme de los despidos fue llamar a “Rocky”, Sebastián Rojo, dirigente del Sindicato Interempresa FCAB, para saber sus impresiones y que ambiente existía en el patio, lo primero que discutimos fue la posibilidad de armar una asamblea para que los compañeros discutieran alguna acción de resistencia y no firmaran los finiquitos, pero no se pudo llevar a cabo, era un “día de perros”. Mientras los compañeros pasaban uno a uno por la oficina de la gerencia de recursos (in)humanos, con Guillermo Araya jefe departamento junto con la jefa de relaciones laborales de FCAB y el gerente de RRHH de FCAB, anunciaban que 19 compañeros estaban desvinculados, 19 familias que quedan en la calle.

Todo esto con el pretexto de la modificacion del contrato entre FCAB y Minera Escondida, mandante de FCAB para el mejoramiento de catodos de cobre, que los compañeros del mejoramiento de calidad valorizan en un 5% para la exportacion a los “clientes” de MEL en China y en otras latitudes y que a causa de ese simple pretexto, que nosotros llamamos codicia insaciable y afán de lucro privado, los empresarios reducen nuestros salarios, prolongan las horas de trabajo, desatienden las condiciones de seguridad y salud, e imponen pesimas condiciones, de ahí la razon que los compañeros se rompan el cuerpo, el golpe del macho les destroza los nervios y los musculos, del mismo modo que millones de trabajadores y trabajadoras en el mundo, en cada fabrica, puerto, mina, comercio, oficina, call center, faena, montaje, construccion, etc. Así es como cotidianamente la experiencia nos recuerda que los trabajadores tenemos problemas en comun como clase, siendo urgente y necesaria la accion colectiva para resolver nuestros reclamos en contra de la patronal.

Del mismo modo que nos enteramos de los 19 despidos de los compañeros de Shipper, hace algunas semanas nos enteramos de los 1.209 despidos en la fabrica de contenedores Maersk y los 1.200 despidos en la empresa constructora CIAL, o los anuncios de 1.700 posibles despidos en Chuquicamata.

Son momentos de impotencia, ya no cabe espacio para desistir o renunciar, y en momentos en que recibimos los golpes de los empresarios, algo cambia en nosotros, de seguro, muchos de los despedidos de Shipper han nacido a la vida sindical y política luego de recuperar el sindicato de los dirigentes “vendidos de la empresa” y que comparan con los dirigentes que “estudian” para joderse a los trabajadores en los cursos pagados por la empresa, esos mismos que impiden que florezca la verdadera fuerza de los trabajadores, y que muchas veces lo logran. Y al no saber como afrontar esa complejidad, muchos desisten, y dejan que las cosas sigan su curso, con la esperanza de que les toque un poco de suerte, dentro de toda la miseria a la que nos arrojan los patrones.

Sin embargo, en ciertas circunstancias, como la que estamos viviendo, el descontento creciente nos lleva a buscar una manera de defendernos como trabajadores y trabajadoras, se desarrollan nuevas posibilidades de fortalecer la solidaridad, elevar la conciencia de clase y llevar una lucha consecuente en contra de nuestros explotadores, como decía un compañero despedido “no podemos aguantar que ellos nos pongan el pie encima, hay que cambiar el sistema, para nuestras familias y nuestro futuro, hay que hacer lo posible por cambiar el sistema” al escucharlo se me vino a la mente que “La conciencia no es del mismo material que las fabricas, las minas, los ferrocarriles, si no que es más variable, y bajo los golpes de la crisis objetiva, puede cambiar radicalmente”, si bien el revolucionario Ruso León Trotsky lo planteo pensando en otro momento histórico, en particular en los años 30, por lo tanto los giros abruptos de la realidad producidos por la gran crisis económica de 1929, el estallido de la segunda guerra mundial y las revoluciones del siglo XX, habían producido una radicalización en el movimiento obrero mundial, y a pesar de que esto no esta sucediendo, algo en las mentes de los trabajadores despedidos del ferrocarril o en la fabrica, a cambiado, abriendo una gran posibilidad para resistir los despidos y defender los puestos de trabajo, e ir por más “cambiar el sistema”.

Esa sensación me dio al estar entre ustedes en la asamblea de despedidos que hicimos en la casa de Pablo, dirigente sindical del interempresa FCAB y militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios, ese núcleo que asistió y que se convenció de dar la pelea, es materialmente la fuerza que puede hacer la diferencia, buscando desde la organización de los despedidos, sus familias, sus esposas, hermanas, amigos, hablarles a los compañeros que están adentro del ferrocarril, al sindicato y a los ferroviarios, que en la asamblea del sindicato demostraron su apoyo y disponibilidad a seguirlos, con todas las contradicciones que significan seguir trabajando en territorio de Luksic.
Es tarea de todos convencer que de conjunto demos esta lucha, ampliando la organización dentro y fuera, a otras organizaciones sindicales, estudiantiles, de mujeres, que ya están dando muestras de solidaridad, desde Santiago y otras regiones, mostrándoles que no están solos, y es que no ESTAMOS solos, estoy convencido que podemos dar la pelea por la reincorporación, porque estamos para cosas grandes, porque somos una misma clase, esa que pone en cuestión la naturaleza de este sistema diseñado para enriquecer a una minoría parasitaria a expensas de una gran mayoría trabajadora.






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