Géneros y Sexualidades

CONTRA EL FEMINICIDIO

Carta abierta a las mujeres y la clase trabajadora ante el feminicidio de Mara

El feminicidio de Mara y miles de mujeres en México, nos hacen salir a las calles al grito de #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos y #JusticiaParaMara

Domingo 17 de septiembre | 13:41

Mara Castilla, de 19 años, fue desaparecida el 8 de septiembre cuando abordó un taxi privado de la empresa Cabify, sin llegar a su destino. Familiares y amigos iniciaron su búsqueda y su caso despertó gran indignación. El 15 de septiembre fue hallada Mara sin vida, fue secuestrada, abusada sexualmente, asesinada y su cuerpo fue abandonado en un paraje de la Junta Auxiliar, Santa María Xonacatepec.

Las investigaciones sobre la desaparición y el feminicidio Mara, tuvieron diversas irregularidades por parte de la Fiscalía del estado de Puebla, como ocurre con miles de casos en México. La madre de Mara declaró que su hija podría ser víctima de redes de trata que operan en Tlaxcala, donde según datos oficiales se estima que al menos el 10% de la población en esa entidad se dedica al reclutamiento, explotación y venta de mujeres, que trafican incluso a otras partes del mundo.

Ricardo Alexis Díaz, chofer del taxi, está en proceso por los delitos de privación ilegal, robo, violación y feminicidio, mientras la Fiscalía anunció que también se le investigará por otras desapariciones o asesinatos de mujeres.

Para la Fiscalía de Puebla, informar del hallazgo de Mara y detener al responsable basta, para desviar la responsabilidad real en la violencia y el feminicidio, donde el Estado es responsable de mantener y ser parte de la violencia estructural que vivimos.

Los avances en la investigación, un hecho casi inédito en este país, tuvieron que ver con la presión ejercida por la familia y su alcance en redes sociales, que llevó a mediatizar el caso. Pero el caso de Mara no es aislado, sólo en 2017 son 83 las mujeres víctimas de feminicidio en Puebla.

El caso de Mara se viralizó por ser una joven estudiante, cuyos compañeros levantaron la voz, porque su celular permitió tener su última ubicación, porque supimos quién es la última persona que la vio. Sin embargo ¿Qué pasa con las miles de mujeres pobres, desaparecidas que salieron de sus trabajos a altas horas de la noche? ¿Quién las reclama? ¿A caso las instituciones “han colaborado” para encontrarlas? ¿Cuántas de ellas son víctimas de explotación sexual sin que nadie insista en su búsqueda? Ellas son trabajadoras y provenientes de los sectores populares y más marginados.

El feminicidio de esta estudiante de ciencias políticas en la UPAEP, pone nuevamente al descubierto la responsabilidad del Estado y los gobiernos en turno, pues lejos de ser un hecho aislado, son causantes del cáncer que se expande en México y arrebata la vida a siete mujeres por día, según cifras oficiales.

La rabia de perder a otra de nosotras, generó una gran convocatoria a movilizarse en varios estados del país. Exigimos justicia para Mara y por todas las mujeres víctimas de feminicidio.

Las mujeres de Pan y Rosas creemos que la respuesta ante cada hecho de violencia no puede agotarse en pedir justicia para la víctima, creemos que es necesario organizarnos en forma permanente e independiente del Estado y sus instituciones. Sólo confiando en nuestras propias fuerzas podremos organizar la rabia para enfrentar la violencia.

Hoy, se hace necesario que salgamos a las calles a ganar la voluntad de miles de mujeres que no están con nosotras, pero que viven la violencia a diario. Para que no haya ni una menos, debemos organizarnos y generar un gran movimiento de mujeres nacional, en lucha permanentemente por acabar con la violencia en las calles, las escuelas, los centros de trabajo y todos los espacios de la vida cotidiana. De esto debemos concientizar y convencer a nuestros compañeros de clase, trabajadores, campesinos, estudiantes, que acompañen esta lucha, para pelear juntos contra esta violencia estructural, producto de la opresión y explotación en que quieren mantenernos.

Las mujeres debemos ser conscientes que la lucha contra todo tipo de violencia hacia nosotras, debe ser una lucha contra el capitalismo y el Estado patriarcal, que la provocan y ocupan todos los medios que tienen para perpetuar nuestra opresión.

Las mujeres de Pan y Rosas nos sumamos al repudio ante el feminicidio de Mara, Alejandra, Lesvy, Mariana, Adriana, Marisela, Susana y miles de mujeres más, nuestra lista es larga y lo único que prevalece es la impunidad. Y les hacemos saber que nuestra fuerza es imparable, que con nosotras no van a poder, seguiremos denunciando la complicidad de las autoridades.

De Norte a Sur y por todo el mundo nos seguiremos movilizando y organizando contra la violencia feminicida. Porque si nos tocan a una, nos organizamos miles

Justicia para Mara es #NiUnaMenos






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