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Carlos Correas, caminando por el lado más salvaje de la escritura

“Correas, la voluntad de vivir" una obra que interpreta Raúl Rizzo en el Teatro del Pueblo, con texto de Bernardo Carey y con dirección de Daniel Marcove, narra los últimos días del filósofo y narrador Carlos Correas.

Natalia Rizzo

@rizzotada

Viernes 16 de septiembre de 2016 | Edición del día

Una parva de libros, que sobrecargan las paredes y se amontonan en el piso, rodean la escena que también contiene una pequeña cama de una plaza y un escritorio con una máquina de escribir, y un teléfono que utiliza incesantemente.

Sobre una pared de fondo hay tres fotos pegadas: una de Evita, una de Sartre y una de Audrey Hepburn, junto a una estampita de la virgen, en el marco de una época donde el peronismo estaba proscripto. A pesar de estos elementos, la puesta en escena es despojada.

El resto de la pequeña habitación está llena de una absoluta soledad donde Correas pasa sus días, que sólo se interrumpe con la visita de una prostituta que se aprovecha de él (María Zubiri), o de un viejo amante celoso que le hace reproches (Daniel Toppino).

Ver a través de sus ojos

El desempeño de los actores en escena es tan potente que quienes presencian la obra en las butacas se mantienen inmóviles, cuales voyeristas que se atreven a espiar momentos de delirio, pasión y muerte en la vida del oculto y misterioso escritor Carlos Correas.

El rol de Raúl Rizzo tiene un desarrollo tal, que genera la sensación de estar contemplando a través de una ventana, unos instantes cargados de sentido, en la intimidad del a(hogar) del mismísimo Correas. Pero la concentración que sumerge al público en ese mundo lateral lo coloca luego dentro de la propia mirada de un escritor maldito, donde de a momentos ya no se es simplemente, sino que se está siendo dentro de la materialidad de otro cuerpo que adolece.

Se rompe la frontera pura del cuerpo del intérprete y la obra se transforma en un canal. Los espectadores metidos en la materia de la obra, ya no expectantes, son interpelados tan profundamente que recrean la vida de Correas con el propio imaginario del escritor. El auditorio se siente dentro de la propia piel del personaje, se sulfura cuando el actor consume anfetaminas, se impacienta cuando éste pierde la calma. Se mimetiza.

La pieza invita a abordar la complejidad y esencia de un personaje tan profundamente misántropo, que siente aversión por el mismo, que es homosexual casi toda su vida y se hace bisexual o decide volver a la heterosexualidad porque “comprometía mi carrera, me horrorizaba ser un puto de cincuenta o sesenta años” como él decía.

En los últimos momentos Correas dialoga con otros personajes que de a ratos son reales y concretos, o que de a momentos son imaginarios y efímeros. Todo parece producto de su imaginación hasta el punto que parece ser él mismo, uno de los personajes ficticios que crea en las historias marginales que retrata. El mismo es su propia obra.

Vivir al margen

Nacido en Buenos Aires en 1931, Carlos Correas fue escritor y periodista, considerado precursor de la temática homosexual en la ficción argentina, que sin duda influenció autores como Osvaldo Lamborghini, Copi, Manuel Puig o Néstor Perlongher.

Era egresado de la carrera de Filosofía en 1966, fue profesor de Filosofía Moderna y Contemporánea en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de La Plata. En el ‘74, es cesanteado en sus cargos docentes y recién logra ser reincorporado en 1985.

Con una muy vasta obra sale del anonimato en diciembre de 1959 con la publicación La narración de la historia en la revista académica del Centro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Termina condenado junto a Jorge Lafforgue, el director de la revista. El fiscal Guillermo de la Riestra inicia la querella, como publicaciones obscenas con el artículo 128 del Código Penal.
Luego procede un Juez quien dicta la condena de seis meses bajo libertad condicional.

Su libro más conocido luego de la publicación del polémico cuento fue La operación Masotta, además de sus obras : Kafka y su padre, Los reportajes de Felix Chaneton, Arlt Literato, Ensayos de tolerancia, Un trabajo en San Roque y otros relatos, El deseo en Hegel y Sartre, entre otros textos.

Se suicida en el año 2000, en una vida ya sumida en la automarginación que lo llevó a estar en muy malas condiciones económicas y de salud.

Correas, la voluntad de vivir

Ficha técnico artística

Autoría: Bernardo Carey
Actúan: Raúl Rizzo, Daniel Toppino, María Zubiri
Diseño de vestuario: Sabrina López Hovhannessian
Diseño de escenografía: Sabrina López Hovhannessian
Diseño de luces: Miguel Morales
Música original: Sergio Vainikoff
Fotografía: Gianni Mestichelli
Asistencia de escenografía: Tamara Varela
Asistencia de vestuario: Tamara Varela
Asistencia de dirección: Anahí Rizzo Quinteros
Prensa: Haydeé Marocchi
Producción ejecutiva: Iardena Stilman
Coreografía: Vivian Luz
Dirección: Daniel Marcove

Sábados - 19:00 hs
Teatro del Pueblo - Av Roque Sáenz Peña 943
Teléfonos: 4326-3606
Web: http://www.teatrodelpueblo.org.ar






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