Política

GATILLO FÁCIL E IMPUNIDAD

Carla Lacorte: “Al policía que me baleó en 2001 también lo defendió el Estado”

Hace 17 años un agente bonaerense casi la mata de un disparo por la espalda. La excusa fue que quería frenar un robo y el Gobierno lo defendió. Ayer y hoy, el gatillo fácil como política de Estado.

Daniel Satur

@saturnetroc

Miércoles 7 de febrero | Edición del día

Fotos Enfoque Rojo

Un asesinato por la espalda, una mañana de diciembre de 2017 en el barrio de La Boca. El muerto: Pablo Kukoc de 18 años, quien poco antes le había arrebatado una cámara fotográfica a un turista estadounidense, que a su vez había sido apuñalado por otro joven. El asesino: Luis Chocobar de 30 años, agente de la Policía Local de Avellaneda.

Un juez que procesa al policía por homicidio y lo embarga por $ 400 mil. Inmediatamente la reacción del Gobierno, la invitación a la Casa Rosada, el bautismo de “héroe” y la escalada justificatoria de cuanto funcionario sea consultado sobre el asunto.

Un video que demuestra que el homicida ni siquiera estaba excediéndose en la “legítima defensa” como dice el juez. La madre de Kukoc, en una extensa entrevista con este sitio, denuncia con contundencia las mentiras de Chocobar. Y cuenta también la historia de su hijo, que explica muchas cosas.

Y el Gobierno nacional que no para de justificar lo que a todas luces es una escalada criminal avalada por los más altos estamentos del Estado. Y La Nación, Clarín, América y otras empresas periodísticas afines, cada una a su manera, acompañando el relato oficial.

Carla Lacorte vio los videos por televisión, como millones lo hicieron en estos días. Pero para ella esas imágenes tienen una valoración especial. Muchos recuerdos de aquella tarde de junio de 2001 volvieron a su mente, traidas por la memoria y por la indignación. Casi 17 años después de que un policía de la maldita Bonaerense la baleara por la espalda en una calle de Quilmes, dejándola en una silla de ruedas, Carla habla de Chocobar, de Kukoc, de Macri, de Bullrich y del gatillo fácil. También de Ruckauf, de los Kirchner y de todo lo que pasó en estas casi dos décadas, con sus cambios pero sobre todo con sus continuidades.

La referente del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), militante del PTS y varias veces candidata del Frente de Izquierda, analiza el caso Chocobar y lo compara con su experiencia personal.

“El mensaje del Gobierno es claro”

¿Cuál es tu primera reflexión alrededor del caso Chocobar?

  •  Creo que el asesinato de Pablo Kukoc por parte de este policía es un claro caso de gatillo fácil, de los que se llevan (junto a las torturas en cárceles y comisarías) una vida cada 23 horas en Argentina. En las imágenes de video se ve claramente que Chocobar corrió a Kukoc dos o tres cuadras y lo fusiló por la espalda a quemarropa. Y no es un dato menor que Kukoc en ese momento ya ni siquiera tuviera la cámara fotográfica del turista estadounidense, ya que se le habían sacado unos vecinos.

    ¿Qué opinás sobre la calificación de “exceso en la legítima defensa”?

  •  Kukoc no tuvo ninguna actitud de atacar, ni siquiera de defenderse de las balas de Chocobar. No tuvo tiempo a reaccionar. Quiere decir que no hubo ningún exceso en la legítima defensa, como quieren hacerlo ver. En ningún momento hay legítima defensa porque no corría riesgo de vida ni Chocobar ni nadie más que el propio Kukoc. El único que puso en riesgo la vida de terceros fue el propio policía, que disparó ocho o nueve proyectiles, dos de los cuales le pegan a Kukoc. Y eso se vio en los videos, el accionar del gatillo fácil liso y llano.

    ¿Qué pensaste cuando viste a Macri y Bullrich junto a Chocobar?

  •  El hecho de que, el mismo día que se cumplían seis meses de la desaparición de Santiago Maldonado, Patricia Bullrich haya llevado a este agente a hablar con el Presidente es toda una declaración de principios. La misma ministra que hace seis meses decía que no iba a tirar a un gendarme por la ventana, es la que hoy sale a avalar el accionar de un asesino del gatillo fácil. Macri salió a decir que hay que tener más “héroes” como Chocobar. El mensaje es claro. Reciben con honores a Chocobar y no tuvieron ni un minuto para recibir a la familia de Santiago Maldonado. Por el contrario, siempre se enfrentaron con la familia.

    ¿Creés que el policía mató a Kukoc sin querer, como dicen algunos?

  •  Mirá, el otro día me preguntaban si yo creo que Chocobar tenía miedo de lo que pudiera sucederle. Y yo respondí claramente que no, él no tenía miedo de lo que pudiera sucederle. Porque desde hace seis meses él sabía que tiene el aval de Patricia Bullrich, que dijo que ella iba a defender a todos los miembros de sus fuerzas porque los iba a necesitar para lo que se viene. Así que no creo que haya matado sin querer.

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    “Hay muchos puntos en común con lo que me pasó a mí”

    La historia de Carla fue relatada a lo largo de los años en varios medios de comunicación, con entrevistas y hasta documentales. Ella logró sobrevivir al balazo de un oficial de la Policía Bonaerense y, quizás por eso, su denuncia es inapelable. Es a la vez testimonio y alegato. Buscar las similitudes entre su caso y el del joven Kukoc es un ejercicio tan inevitable como necesario.

    ¿Qué tienen en común este caso con el tuyo?

  •  El 1° de junio de 2001 yo volvía de la facultad a mi casa de Quilmes. En las inmediaciones de la parada del colectivo se había producido un robo a un negocio, un robo común. En el momento en que bajé del colectivo el agente de la Bonaerense José Ignacio Salmo me disparó por la espalda. La bala pasó a medio centímetro de mi corazón, con lo cual estuvo muy cerca de matarme. En su descargo Salmo alegó que le estaba disparando a alguien que hacía de campana en el asalto, lo cual es una absoluta mentira. Pero lo más grave es que justificó el hecho de disparar por la espalda a una persona porque entendía que esa persona estaba implicada en el asalto. Algo muy parecido a lo que hizo Chocobar.

    ¿Y Salmo también fue avalado por sus superiores, como Chocobar?

  •  Sí, ese es otro punto en común, el aval institucional que tuvieron ambos policías. En mi caso la Fiscalía General de Quilmes y obviamente la jerarquía de la fuerza salieron a avalar el accionar de Salmo, tomándolo a él también prácticamente como un héroe. Incluso en ese momento dijeron que podía resultar peligroso cuestionar el accionar policial y que él había actuado a derecho.
    Ahora este caso sale a la luz pocos meses después de las declaraciones de Patricia Bullrich defendiendo a la Gendarmería. Y el propio Presidente Macri dice públicamente que Chocobar es un héroe. Mi caso se dio en pleno 2001, cuando todo el mundo recordará que el entonces gobernador Carlos Ruckauf tenía como frase de cabecera que había que “meter bala” y que había que matar para evitar los delitos. En ambos casos hay un aval que termina envalentonando a las fuerzas. En el 2001 hubo un pico de casos de gatillo fácil policial. Con las declaraciones actuales, no podemos descartar que vuelvan a dispararse esas nefastas estadísticas.

    Además es la misma policía que reprime manifestaciones obreras y sociales

  •  Claro. Bueno, en 2001, además de ese pico de casos de gatillo fácil, había una enorme conflictividad social y aumentó al represión en general. Una represión que en junio de 2002 terminó llevándose las vidas de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.

    “El gatillo fácil llevan décadas de continuidad”

    Lo que le pasó a Carla sucedió en 2001. Desde entonces pasaron varios gobiernos nacionales (De la Rúa, Duhalde, Kirchner, Fernández de Kirchner y Macri) como provinciales (Ruckauf, Solá, Scioli y Vidal). Sin embargo las cifras de muertos por gatillo fácil crecieron siempre sostenidamente en una dinámica en la que también crecieron de forma exponencial el número de policías en la calle, de patrulleros, de tecnología securitaria y de presos atestados en cárceles y comisarías. Sin embargo cada administración política se la pasa echándole culpas a las herencias recibidas.

    Vos decís que hay puntos en común entre 2001 y ahora. Pero en el medio pasó el kirchnerismo, tanto a nivel nacional como provincial. ¿Qué le respondería a quienes dicen que esos doce años fueron diferentes?

  •  Mirá, durante los doce años de kirchnerismo en verdad hubo un doble discurso, donde se intentó de mil maneras lavarle la cara a las fuerzas represivas. En la Provincia de Buenos Aires se inventó la “Buenos Aires 2”, a la que le hacían tomar cursos de derechos humanos. Pero fue tan asesina como el resto de las fuerzas. A las pocas horas que ser presentada en sociedad la Buenos Aires 2 ya tenía un pibe muerto por gatillo fácil en Avellaneda.

    El kirchnerismo, mientras intentaba cooptar a familiares de víctimas del gatillo fácil, incrementaba justamente la cantidad de efectivos y el poder de fuego de las fuerzas represivas, al tiempo que buscaba lavarles la cara.

    ¿Entonces el macrismo en qué es distinto?

  •  El macrismo evidentemente tiene un discurso más unidireccional. Viene de reprimir brutalmente las manifestaciones del 14 y del 18 de diciembre y ahora avala el accionar del gatillo fácil policial. Es mucho más directo en su posicionamiento represivo que el kirchnerismo. Pero no podemos olvidar ni denunciar que en verdad el aparato represivo y el gatillo fácil llevan décadas de continuidad. Chocobar, sin ir más lejos, es agente de la Policía Local de Avellaneda, una creación de Daniel Scioli, el último candidato presidencial kirchnerista.

    ¿Cómo creés que hay que enfrentar esta escalada reaccionaria y represiva?

  •  Quienes llevamos años luchando contra el gatillo fácil y la violencia del Estado en general sabemos que la única forma de enfrentar esta avanzada es organizándonos y coordinando acciones entre sobrevivientes, familiares de la víctimas, organismos de derechos humanos, sindicatos combativos y centros de estudiantes. Porque estas fuerzas represivas por un lado se llevan la vida de una persona cada 23 horas (en su inmensa mayoría jóvenes pobres de entre 15 y 25 años) por gatillo fácil o torturas. Pero además son las mismas fuerzas que reprimen al pubelo trabajador cuando sale a luchar por sus derechos, contra los despidos, por salud o educación.

    La acción coordinada y organizada es fundamental para enfrentar tanto la represión criminal como las políticas legitimadoras de esa represión.







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