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Paro de aceiteros

Cargill amenaza: “¿Les parece bien llegar a sus casas y cobrar menos plata?”

En medio del conflicto por 44 despidos, la patronal organiza reuniones para presionar a los trabajadores y amenaza con sanciones.

Sábado 31 de marzo | 18:55

Desde principios de febrero, la corporación norteamericana anunció despidos en sus plantas de Villa Gobernador Gálvez y Punta Alvear, ambas ubicadas en el sur de Rosario. El sindicato respondió con paros y el Ministerio de Trabajo provincial decretó una conciliación obligatoria que la empresa no respetó. Recién con la intervención del ministerio nacional la empresa permitió momentáneamente el ingreso de los despedidos, pero no negoció nada: al finalizar los plazos conciliatorios, nuevamente volvió a despedirlos a todos. Antes de que termine la conciliación paralizó la producción, desviando los camiones a Puerto San Martín, sobreexigiendo la planta hasta que en los días previos al 24 de marzo se prendió fuego.

Manteniendo una política de ataque sobre el sindicato y los trabajadores, la empresa solicitó el desafuero para aplicar sanciones a tres delegados. Frente a los paros sorpresivos en la planta, la patronal amedrenta a los trabajadores con escribanos. En los últimos días organizaron reuniones con la gerencia para difundir miedo y amenazar con sanciones.

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En el acampe que mantienen en el acceso a la planta de Gálvez, los trabajadores denunciaron a La Izquierda Diario los nuevos aprietes en la planta:

“Tuvimos una reunión con el jefe del puerto y Jorge Murillo, gerente de Cargill, por todo lo que está pasando, el tema del paro. Preguntaban que pensaba cada gente; ellos como empresa están firmes con que la gente no vuelve y que qué era lo que nosotros queríamos reclamar. Después de que el terminó de dar esa charla siempre, diciendo que la gente no iba a volver, pidieron la palabra de la gente. Muchos son contratados, con miedo a perder el laburo.”

“Ellos tienen la política de seguir con la gente tercerizada, no dejar la gente efectiva. Decían que los 44 que están afuera son personas conflictivas, pero acá no hubo ni llamados de atención, directamente el raje. Acá apoyamos la causa y a nuestro sindicato, que no le vamos a dar la espalda por todo lo que han hecho. Y que detrás de los 44 que ellos tienen como conflictivos, hay 44 familias. La gente va a seguir firme.”

“Cuando ellos terminan con la charla que dan nos preguntaban: ¿a ustedes les parece bien llegar a sus casas y cobrar menos plata? Porque ahora les estamos descontando las horas que no trabajan, pero el día de mañana la situación se va a agravar”, dándonos a entender como que van a haber sanciones contra nosotros. Eso es un apriete delicado, pero es un apriete. La política de ellos antes era no despedir pero ahora cambiaron eso como diciéndonos que nos cuidemos, que pensemos bien las cosas, que cuidemos las fuentes laborales. Son aprietes.

“Nunca hubieron despidos en Cargill, ahora cambió eso. La gente a la que no le da el perfil según ellos, los despiden. ¿Qué buscan? Para mi, lo que todos decimos. Primero, ellos van hacia el sindicato, es una persecución hacia un sindicato que es trasparente, que pelea por la gente, por un salario digno, por la efectivización del personal. Van contra el sindicato y la gente. La gente no tiene que bajar los brazos. Ellos están fomentando el miedo. Pero si nosotros nos mantenemos unidos es sabido que se la vamos a ganar”.







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