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Cardona, Barrios y Tobio: violencia de género y misoginia en el mundo del fútbol

Esta semana trascendieron actitudes misóginas por parte de jugadores del plantel profesional de Boca y de Fernando Tobio, defensor de Central. Mientras el club Xeneize hizo una hermética defensa de sus futbolistas sin cuestionarles nada, el Canalla toma medidas para intentar combatir ese tipo de comportamientos. El punto de vista machista de los grandes medios.

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Sábado 20 de enero | Edición del día

En el mundo del fútbol trascienden cada vez con más fuerza (y frecuencia) situaciones de machismo, misoginia y violencia de género protagonizadas por –valga la redundancia- los propios protagonistas: jugadores y miembros de planteles de Primera.

Esta semana culmina con un escándalo que tuvo varios capítulos y versiones cruzadas pero que puede resumirse en la denuncia que realizaron dos jóvenes contra los profesionales de Boca Juniors Edwin Cardona y Wilmar Barrios, por un episodio de agresiones y violencia que aseguran haber sufrido. En la situación también tuvieron alguna participación Frank Fabra y el juvenil Manuel Roffo. Cintia Jiménez y Amanda Catherine Alayo declararon que en el pasado fin de semana pasaron dos noches en un hotel de Puerto Madero con los futbolistas y en una causa abierta por “privación ilegítima de la libertad, abuso, lesiones con arma blanca y violencia de género” ratificaron maltratos y golpes por parte de Cardona y Barrios.

Independientemente de la evolución de la causa y del grado de agresiones que hayan sufrido las jóvenes –en las primeras versiones se planteaban situaciones de abuso sexual y amenazas con armas blancas que luego fueron menguando-hay dos cuestiones que indirectamente confirman la existencia de los hechos de violencia hacia las mujeres denunciantes: por un lado, el despliegue del abogado mediático que trabaja para Boca Miguel Ángel Pierri (tristemente célebre por la defensa del femicida de Ángeles Rawson, Jorge Mangieri, además de asumir las defensas de Menem por tráfico de armas y del cura Grassi por abuso de menores) jactándose de haber logrado orientar la causa a una investigación por lesiones leves; por otro lado, unos audios de Whatsapp (filtrados a programas de chimentos) en el que los jugadores se esfuerzan por convencer a las denunciantes que retiren la causa (en uno presuntamente Barrios le solicita a Cintia “poder arreglar algo” ofreciéndole dinero porque “el mundo se me está viniendo encima” y en otro sería Cardona el que pregunta “¿Cuánto pide Usted, cuánto quiere?”). Claro, el escándalo puso en riesgo por unos instantes la continuidad de los futbolistas en Boca y en el seleccionado de Colombia.

Pero como Cardona y Barrios son piezas importantes desde el punto de vista futbolístico en el esquema del Boca del mellizo Guillermo (que tendrá varias competencias por encarar entre Torneo y copas, por lo que necesita un plantel “largo”), el presidente de Boca Daniel Angelici desplegó todo su “arte” para que la causa se fuera diluyendo. Entrevistado por el programa Closs Continental (paradojas del mundo fútbol, el conductor que le da nombre al programa fue denunciado por violencia de género por su expareja Brenda Bianchi), Angelici pidió “cautela y que dejen actuar a la Justicia”. En boca de un dirigente cualquiera podría sonar como un “lavado de manos”, pero viniendo del principal operador judicial del macrismo, con turbios lazos con organismos de inteligencia como la AFI, el “dejen actuar a la Justicia” es voto cantado a favor de los intereses de su club y de sus empleados/jugadores/estrellas.

Hinchas y medios: misoginia explícita

El escándalo tuvo como respuesta -en pretendida “defensa” de los futbolistas- la “acusación” hacia las mujeres denunciantes de ser prostitutas. Fueran astronautas, presentadoras del pronóstico meteorólogico, farmacéuticas o prostitutas, ¿en qué cambiaría el carácter agresivo de los hechos de violencia de género que sufrieron? ¿Sería menos o más violencia según a lo que se dedican? Evidentemente, el razonamiento que esgrimieron sectores de hinchas –difícil determinar si son mayoritarios o no, simplemente se expresan con intensidad en las redes sociales- e incluso algunos medios (que presentaron “investigaciones” sobre actividades y profesión de las denunciantes Cintia y Amanda Katherine) está profundamente infectado de misoginia y machismo.

Pero insólitamente la fanfarroneada del abogado Miguel Ángel Pierri que anunció en su cuenta de Twitter “CARDONA, BARRIOS Y FABRA VUELVEN A ENTRENAR EL MARTES CON EL EQUIPO. VAMOS BOCA!!!” como una conquista en su haber, tuvo respuesta de decenas de hinchas con memes en el que lo ubican como un héroe y un ídolo de Boca. Muy probablemente esos “hinchas” estén fogoneados por miembros de la 12, ya que varios integrantes de la barra brava boquense –incluyendo al propio Rafa Di Zeo- son defendidos por el letrado. Letrado que está a pocas letras de distancia de letrina.

Y aunque en las redes sociales se puede expresar cualquiera, en los medios masivos de comunicación se supone que hay profesionales y líneas editoriales: también en muchos de ellos brota el machismo con expresiones del tipo “la difícil semana de Boca” (¿Boca recibió golpes, amenazas, insultos o acosos?) o notas como la presentada por Radio Mitre que presenta a la denunciante Amanda Katherine Aramayo como “La novia del fútbol argentino”, tratando de mostrar a la chica como “botinera” (tiene fotos con futbolistas y dirigentes de distintos clubes, además de imagenes de las que los medios califican como “hot”), con lo cual se refuerza la teoría por la que Barrios y Cardona pasarían de victimarios a “víctimas” de alguien que busca fama o dinero. Aún en ese marco ¿las agresiones y maltratos estarían justificadas? Ni los medios pretendidamente más serios como Radio Mitre del grupo Clarín pueden disimular su misoginia.

Tobio y el caso novedoso de Rosario Central

Por su parte, Fernando Tobio fue filmado agrediendo a una mujer a la salida de una cervecería en Rosario. No se reduce sólo a insultos sino que incluyó un terrible empujón y golpes.

El caso tomó estado público de inmediato. Ante eso, la dirigencia de Rosario Central emitió un comunicado oficial en el que expresa que “repudia enérgicamente los hechos (…) en los cuales se vio involucrado nuestro jugador profesional Fernando Tobio.” y explica que se le transmitió al jugador la reprobación a su inconducta. Rosario Central anuncia que “se le aplicará una sanción económica, la cual (…) será destinada a acciones de prevención contra la violencia de género y a nuestras Divisiones Inferiores para intensificar la formación y educación en la materia”.

Si bien la lucha contra los prejuicios y actitudes misóginos es muy profunda porque debe enfrentar a milenios de educación y desarrollo de una cultura en una sociedad patriarcal, y pese a la dudosa efectividad de las “campañas de prevención”, la actitud institucional es un poquito más acorde a encarar esa pelea que la tomada por el angelicismo en Boca, donde se defiende férreamente el interés particular por sobre cualquier otra cuestión. En un universo como el del fútbol en el que todavía se festeja a personajes como el “Bambino” Veira (acusado hace 30 años de abuso de un menor) y pareciera que el fenómeno del #NiUnaMenos todavía es algo ajeno, esta defensa corporativa y machista es todavía más brutal.







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