Economía

TRIBUNA ABIERTA

Capitalismo esperpéntico

El miércoles 9 de noviembre de 2016 las acciones de Corrections Corporation of America (CXW) subieron un 49 por ciento, las de GEO, otra compañía que ofrece servicios de prisión para el gobierno de los Estados Unidos de América, aumentaron su precio 21 por ciento. Los aumentos fueron un resultado del triunfo de Donal Trump en las elecciones presidenciales de los EUA.

Miércoles 16 de noviembre | 16:32

El miércoles 9 de noviembre de 2016 las acciones de Corrections Corporation of America (CXW) subieron un 49 por ciento, las de GEO, otra compañía que ofrece servicios de prisión para el gobierno de los Estados Unidos de América, aumentaron su precio 21 por ciento, en la misma ocasión. Los aumentos fueron un resultado del triunfo de Donal Trump en las elecciones presidenciales de los EUA. El promedio de las compañías registradas por el índice Estándar & Poor’ subió poco menos de 1 por ciento contrariamente a la predicha debacle [1].

Los buenos resultados condensan el carácter esperpéntico del capitalismo de nuestros días: en la principal nación capitalista hay un sistema privado de prisiones que lucra con la desgracia de sus ciudadanos. Lo que ya es un buen mercado lo será mejor con la llegada al poder de McHitler, como certeramente lo llama Guillermo Almeyra [2]. En 2008, 7 millones de estadounidenses estaban bajo algún tipo de supervisión policial, el 11% de los jóvenes blancos con baja escolaridad estaban presos y los afroamericanos de la misma condición tuvieron un 37 por ciento de presos. Éstos últimos tenían una tasa de encarcelamiento 50 veces más alta que el promedio nacional. La crisis empeoró las cosas para los jóvenes pobres en los EUA: “Los trabajadores con una licenciatura han obtenido 8,4 millones de puestos de trabajo con la recuperación -de la crisis de 2008-, pero los trabajadores con un diploma de high school o menos han podido obtener sólo 80.000 nuevos puestos después de perder 5.6 millones de empleos en la recesión.” [3]

No debe leerse lo anterior como una muestra de que el desempleo se resuelve calificando a la fuerza de trabajo. En todo el mundo muchos trabajadores están sobrecalificados para los requerimientos de sus trabajos. Los nuevos empleados con al menos licenciatura que ocuparon trabajos de alta calificación entre 2010 y 2016 fueron 5.8 millones, pero otros 2.6 millones de egresados universitarios fueron a ocupados en empleos de calificación media o baja. Los universitarios estadounidenses aceptan trabajos mal pagados que no demandan sus habilidades ante la falta de buenos empleos. Se estimaba que en 2010, la mitad de los 41 millones de estadounidenses que tenían licenciatura o posgrado eran requeridos; el resto serían desaprovechados por el sistema [4].

El empleo por sectores muestra que ni la construcción ni la manufactura recuperaron los empleos que se perdieron con la crisis de 2008. La manufactura perdió 5 millones de empleos entre 2010 y 2016. En 1960 uno de cada cuatro empleos era manufacturero en los EUA, para 2016 esa cifra había caído a uno de cada doce.

Los trabajadores de más bajos ingresos se han empobrecido desde 2007 al haber menos oportunidades de trabajo para ellos y ellas. La precarización del trabajo que La Izquierda Diario ha seguido con especial interés se ha agudizado durante el último mandato de Obama. Las causas inmediatas han sido la emigración de capitales hacia países de menores salarios, la sustitución de trabajo vivo por maquinaria y la inmigración fomentada por las empresas para bajar los salarios. La causa profunda es que la acumulación capitalista no está orientada por las necesidades humanas sino por la ganancia y, como hemos explicado en otros artículos, eso significa tanto la producción de trabajo precario como las crisis periódicas que eliminan los capitales sobrantes. En los últimos años eso está llevando a una crisis social en los países industrializados. La crisis social se ha sido particularmente severa en los EUA donde, por ejemplo, los adultos blancos de entre 45 y 54 años han sufrido el aumento de la tasa de mortalidad debido a suicidios y adicciones [5].

Los gobernantes estadounidenses tienen como obligación defender al capitalismo pues son elegidos por los capitalistas de entre los dos grandes partidos burgueses que han dominado la política de ese país. La población estadounidense es en buena parte conservadora y despolitizada; por ello ante el empobrecimiento acepta las explicaciones que culpan a los trabajadores de otros países y a los de otras etnias de sus desgracias. Expulsar inmigrantes y proteger la industria estadounidense como ha ofrecido el ultraderechista Trump parecen soluciones realizables.

El proteccionismo ha sido propuesto también por el socialdemócrata Sanders aunque por otro lado ha defendido los derechos de los inmigrantes. Sin embargo, los grandes capitales, el verdadero poder dentro de los EUA, son globalizadores y no proteccionistas. Ellos estaban mejor representados por Clinton que por Trump a quien buscarán controlar. Almeyra señala que eso pensaron los capitalistas alemanes sobre Hitler y ya sabemos cuál fue el resultado: millones de muertes y sufrimientos descomunales. Trump presidirá un país con una capacidad bélica apocalíptica: puede exterminar la vida humana y quizás toda forma de vida en pocas horas. McHitler puede hacer un daño irreparable a la especie humana.

No obstante, hay signos esperanzadores que han llegado junto con la ultraderecha que impulsó a Trump: tanto los múltiples movimientos sociales que han venido a desembocar en un socialdemócrata como Sanders como los que defienden a los inmigrantes, a los afroamericanos, a los musulmanes y a las mujeres.

Aunque respetemos a los socialdemócratas como Sanders deberemos mirar más allá y desde nuestras trincheras buscar no un capitalismo de rostro humano como él busca; sino una nueva forma de sociedad el socialismo democrático sin propietarios de medios de producción y trabajadores desposeídos. Donde haya una igualdad verdadera entre mujeres y hombres, donde no haya racismo ni segregación de cualquier tipo.

El esperpento capitalista que ha llevado a Trump a la presidencia del país más poderoso del planeta es una amenaza temible que no debe desanimarnos pues nos va la vida en ello.

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