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CIENCIAS MÉDICAS UNLP

Cannabis medicinal: podría ser protector para el aparato cardiovascular según recientes estudios

Se sumaría a los beneficios ya conocidos que tiene la droga en el tratamiento y prevención de distintas enfermedades. La importancia de avanzar en su legislación para hacer efectivo su uso medicinal.

Aldana García

Estudiante de Medicina

Miércoles 7 de septiembre de 2016 | Edición del día

El proyecto de investigación estudia los efectos del cannabis sobre la función cardiovascular. Participan profesores de la UNLP, médicos e investigadores del CONICET. Al contrario de la clásica concepción del cannabis, en tanto sustancia tóxica, como uno de los principales factores de riesgo para la salud, según este estudio, podría encontrarse en la marihuana un factor protector para las enfermedades cardiovasculares, primera causa de mortalidad en los adultos.

Para el estudio se utilizan moscas del género Drosophila, que tienen la particularidad de presentar una vida corta de tan sólo diez días. De este modo, es posible estudiar su perfil genético, analizando cómo cambian los genes frente al estímulo con cannabis, así como su respuesta fisiológica. El cannabis se les administra a las moscas por tres vías diferentes, comparables a las vías de administración que usan las personas.

Uno de los investigadores es el Dr. Marcelo Morante, profesor de Medicina Interna, que en el mes de julio participó del seminario “Cannabis Medicinal”, celebrado en la ciudad de Rosario. Allí quedó claro que existe evidencia científica y experiencias clínicas que avalan el uso de la marihuana en el tratamiento de distintas patologías, como el dolor crónico, la epilepsia refractaria y la desnutrición asociada al HIV. Cómo funciona el cannabis medicinal se puede leer aquí.

Situación legal de la marihuana medicinal en Argentina

Actualmente la legislación habilitaría la prescripción de cannabis como tratamiento, y su cultivo y uso para investigación. Sin embargo esta habilitación está atravesada por un verdadero laberinto legal y técnico, que en los hechos se traduce en una limitación casi absoluta, que bien conocen los investigadores, y más aún los pacientes. Por su parte, la Cámara de Diputados aprobó recientemente una resolución que intima al Poder Ejecutivo a facilitar los permisos a las Universidades, pero sólo para la investigación.

Existe un proyecto de ley superador para la legalización integral del uso del cannabis, presentado por Nicolás de Caño y Myriam Bregman, que abarca desde el cultivo, hasta su comercialización y consumo libres. Esto garantizaría el total acceso a la investigación, uso terapéutico y recreativo, terminando con el negocio del narcotráfico y la persecución estigmatizadora a los usuarios. Se puede leer el proyecto completo aquí.

“Mamá cultiva”

Se trata de una fundación, sin fines de lucro, que tiene por objetivo “hacer visible y promover la legalización del cannabis para usos medicinales”, según su propia página web. No venden ni comercializan cannabis (claro, es ilegal), pero difunden los beneficios medicinales de la droga y persiguen su legalización.

Se inicia como un grupo de madres que preparan y administran el aceite de cannabis a sus hijos, quienes presentan alguna patología crónica, pasible de ser tratada con esta medicina. En todos los casos, se trata de afecciones de larga evolución, resistentes a otros tratamientos o que requieren de más de veinte fármacos diarios para su control, con los enormes efectos adversos que conlleva esa cantidad de medicación.

Las experiencias son indiscutibles. El cannabis medicinal logra mejorar la calidad de vida de los pacientes y su entorno, en trastornos que hasta ahora se consideraban incurables. Sin embargo, frente a este remedio “verde esperanza”, están las legislaciones restrictivas que traban constantemente el acceso al tratamiento. Las mamás pueden explicar paso a paso cómo preparar el aceite de cannabis, pero no se puede cultivar la marihuana, no se puede comprar el aceite, y en caso de “conseguir” las flores, con diez gramos de cogollo se produce tan sólo un mililitro de aceite.

Se vuelve indispensable entonces seguir este camino de la investigación, que todos los días aporta nuevos conocimientos, dejando atrás viejas concepciones y “sentidos comunes”, pero también presionar para avanzar en la legislación, y hacer efectivos los descubrimientos de forma tal que estén al alcance real de todos.







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