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Campeonato Mundial en Nueva York: bienvenidos y bienvenidas al mágico mundo del Ajedrez

La tercera partida por el título mundial fue una maratón de 6 hs y media y a pesar de terminar empatada, fue una partida no apta para cardíacos.

Martes 15 de noviembre | Edición del día

Tras dos partidas algo anodinas sin muchos riesgos para ninguno de los jugadores, y tratándose del campeonato mundial donde nadie quiere arriesgar nada sin necesidad, la expectativa general no era muy grande para este tercer encuentro.

Las primeras jugadas parecían confirmarlo ya que con la tranquila Defensa Berlinesa (con buena fama de ‘tablífera’) planteada por el retador Sergei Karjakin y un rápido cambio de damas, se llegó pronto un final o pre final muy parejo en el que era difícil que alguno pudiera imponerse.

Cerca de la jugada 30, un gran maestro que comentaba la partida por internet (la empresa organizadora Agon solo trasmite gratis las jugadas, y algunas web ponen comentaristas especializados, pero la transmisión en vivo ha dejado de ser gratuita en este Match) dijo con buen tino que “luego de cambiar algunos peones, las tablas parecen inevitables”.

Un giro inesperado

Pero de pronto Karjakin cometió una o dos imprecisiones y quedó en una posición desfavorable y con un peón de menos, que le obligaron a dar lo máximo de sí para no perder la partida.

Esta situación lo fue dejando con serios problemas de tiempo. El gran maestro ruso llegó con menos de 5 minutos al primer control de tiempo (jugada 40 donde se adicionan al jugador 50 minutos más) y al segundo control (jugada 60 donde se adicionan 15 minutos más para el resto de la partida), con menos de 20 segundos!! Pueden imaginar la presión con la que estaba jugando ese muchacho…

Los genios del ajedrez también son humanos

Pese a todo, parecía que Karjakín podría aguantar ya que la ventaja de un peón de las blancas no era en absoluto decisiva. Pero quizás por el desgaste, ya llevaban 6 horas de juego, el ruso volvió a jugar impreciso dejando su alfil riesgosamente frente a la torre enemiga. Las probabilidades de ganar para el campeón aumentaron.

Carlsen condujo esta parte del juego de manera magistral haciendo las jugadas exactas, que incluso varios expertos en los sitios web no veían, y ganó el alfil de Karjakin. La partida estaba sellada. Los motores informáticos daban ventaja de 3 puntos (determinante) para las blancas.

Pero el cansancio y quizás un exceso de confianza ante la posición ganadora, llevaron al campeón a cometer sus primeras imprecisiones y darle la chance a Karjakin de salvar el pellejo. El ruso, que seguía con apuros de tiempo, logró encontrar las jugadas clave que le sacaron del apuro y forzaron las tablas.

Lo que viene…

Ya veremos los comentarios de los especialistas, aquí tenemos una, pero a primera vista fue una partida con muchos altibajos desde lo técnico, con errores de ambos lados, comprensibles solo por el desgaste de más de 6 horas de juego y apuros de tiempo. Pero lo que no podemos negar ni por un segundo es que dejaron todo en el tablero, se exprimieron al máximo. Los reclamos que solemos hacer los fanáticos “desde la tribuna” de mayor riesgo, mayor presión, etc., quedan atrás.

Hoy vuelven a jugar, esta vez con el ruso llevando las blancas. Será muy importante el golpe psicológico y físico que pueda tener este resultado en los jugadores. Magnus deberá recomponerse de haber dejado escapar como el agua entre las manos una partida claramente ganada con pieza de más. El retador, sufrió una presión fabulosa con una posición perdida y formidables apuros de tiempo que esperemos pueda superar desde lo físico.




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