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REINO UNIDO

Cameron va a la guerra de la mano de Obama

La Cámara de los Comunes aprobó por amplia mayoría este viernes que el Reino Unido se sume a una ofensiva aérea en Irak contra el Estado Islámico (EI). Los ataques comenzarían en las próximas horas, a más tardar el domingo. Como hace una década lo hacía el ex primer ministro Tony Blair, Cameron también va a la guerra bajo el mando de Estados Unidos.

Alejandra Ríos

Londres | @ally_jericho

Diego Lotito

@diegolotito

Sábado 27 de septiembre de 2014 | Edición del día

Fotografía: Reuters

En un debate que se extendió por más de seis horas, 524 diputados endorsaron la propuesta del Gobierno del primer ministro David Cameron, mientras que 43 votaron en contra.

De este modo, Reino Unido se suma a la escalada guerrerista encabezada por EEUU en Siria e Irak contra el Estado islámico, siguiendo los pasos de Francia, Alemania y otros estados europeos que ya lo han hecho.

Sin bien por el momento en el texto aprobado se descartan ataques británicos en Siria, Cameron dejó esta posibilidad flotando en el aire cuando aseguró que no existían "barreras legales" para ampliar en el futuro la operación militar a ese país.

Hace sólo un año, la Cámara de los Comunes paralizó los planes de Cameron de atacar al régimen sirio de Bachar al Asad.

Los laboristas, que en agosto de 2013 se opusieron a una intervención en Siria, se colocaron esta vez del lado del Gobierno y han hecho un llamamiento para que el Reino Unido asuma "su responsabilidad" en la lucha contra los voluntarios del EI.

Ed Miliband, líder de la oposición laborista, escribió en su cuenta de Twitter: “No podemos dar la espalda a la amenaza del EI en Irak. Por dicha razón apoyaremos la propuesta del gobierno [del RU] de acción militar.

En su arenga en el parlamento, Miliband manifestó que se trata de ‘una decisión difícil’, pero ‘correcta’, y reiteró que "sería mejor" contar con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU para una operación en Siria, dado que los bombardeos se lanzarían en ese caso sin el consentimiento del presidente Al Asad.

El liberaldemócrata Nick Clegg, viceprimer ministro y socio en el Ejecutivo del conservador Cameron, resaltó por su parte que el país debe actuar en Irak "teniendo en cuenta los errores y las lecciones del pasado".

Voces de oposición en el Parlamento

Al igual que en la votación del año pasado, varios diputados tanto de la oposición como de las formaciones del Gobierno se mostraron en contra de que el Reino Unido se involucre en una operación militar, si bien en este caso fueron una minoría.

Rushanara Ali, diputada musulmana del Partido Laborista por el distrito de Bethnal Green y Bow, un suburbio del este de Londres con una alta concentración de la comunidad musulmana, presentó su renuncia como portavoz de educación en anticipación a su decisión de abstenerse de votar en la cámara de los comunes.

Ali aseveró que las ejecuciones "horribles y bárbaras" por EI le causaban repulsión, pero que un ataque representará un nuevo "derramamiento de sangre" en Irak.

"Mi amiga Rushanara Ali debe de haber sufrido una muy fuerte presión para votar por el bombardeo a Irak. Pero ella se plantó con firmeza", dice la diputada laborista Dianne Abbott en su cuenta de Twitter tras la renuncia de Ali.

El diputado laborista Ian McKenzie fue a su vez despedido de su cargo de asistente parlamentario del ministro de defensa en la oposición, por no acatar la disciplina del partido y votar en contra de la acción militar.

Ali y McKenzie son parte del grupo de 23 diputados laboristas “rebeldes”, junto a Diane Abbott, John McDonnell y Dennis Skinner. A ellos se sumaron la diputada del Partido Verde, Caroline Lucas y seis conservadores.

También fue de la partida el diputado George Galloway, de la coalición Respect. Aunque sus argumentos en la Cámara de los comunes, lejos de ser contrarios a la guerra, se centraron en que “ésta no es la guerra del Reino Unido”.

Den a Irak las armas por las que han pagado pero no les fueron entregadas; fortalezcan a los Peshmergas (milicias kurdas); fortalezcan a los gobiernos de Irak y Siria; y pidan a Arabia Saudita, Turquía e Irán que libren esta batalla. Es su batalla, no la nuestra”, fue la alternativa a la política de Cameron propuesta por Galloway en el Parlamento, reproducida en un tuit en la tarde del viernes.

El Partido Socialdemócrata y Laborista del Norte de Irlanda, el partido independentista de Gales, Plaid Cymru y el Partido Nacional Escocés, votaron en bloque en contra de la ofensiva miliar.

Tuit del diputado Angus Robertson del SNP: "Los diputados del Partido Nacional Escocés votarán en contra de la moción del gobierno del Reino Unido de bombardear a Irak, que no propone ningún plan para ganar la paz."

Cameron expresó que el Estado Islámico es una amenaza ‘real’ y ‘en las calles’ para el Reino Unido y el mundo occidental, en clara referencia a las ejecuciones de dos periodistas estadounidenses y un cooperante británico a manos de EI hayan elevado la alerta terrorista en el Reino Unido en las últimas semanas.

Por su parte, el Ministro de Defensa británico, Michael Fallon, señaló luego del debate parlamentario que la campaña en Irak durará probablemente varios años. Y agregó que el objetivo de la misión es detener la "masacre de civiles" por parte del EI y que la elección de los objetivos de los bombardeos estará guiada por los servicios de inteligencia iraquíes.

Otra vez a la guerra de la mano de Estados Unidos

El discurso de Cameron en la 69ª Asamblea General de las Naciones Unidas reunida hace pocos días, resultó para muchos un déjà vu, por la similitud con los argumentos esgrimidos por el ex primer ministro Tony Blair diez años atrás. En 2003, el Reino Unido se embarcó en la guerra Irak y Afganistán bajo el mando de Estados Unidos.

El premier destacó la amenaza que supone el EI para los ciudadanos del Reino Unido luego de las ejecuciones de dos periodistas estadounidenses y un cooperante británico que se ha atribuido el grupo en las últimas semanas.

Las brutales ejecuciones de los periodistas James Foley y Steven Sotloff, y el cooperante David Cawthorne Haines, supuestamente a manos de un ciudadano británico, encendieron todas las alarmas en el gobierno británico. Los servicios de inteligencia británicos estiman que hasta 500 jóvenes británicos, en su mayoría de origen inmigrante, se habrían unido como combatientes en las filas del Estado Islámico.

A inicios de septiembre el gobierno de Cameron anunció un paquete de “medidas antiterroristas” que despertaron polémica por vulnerar las libertades civiles de los ciudadanos británicos.

Tuit de la revista británica The Economist con la portada la semana del 27 de septiembre al 3 de octubre de 2014.

La semana pasada, el Ministro de Defensa británico Fallon, señaló que “hubo ataques en las calles de Londres, en nuestro sistema de transporte” y recordó el asesinato del soldado Lee Rigby en mayo de 2013.

Por su parte, el excéntrico alcalde de Londres, Boris Johnson, justificó el voto a favor de los bombardeos, no sólo en Irak sino también en Siria, y se sumó al coro de alarmistas y advirtió a los londinenses que se mantuvieran ‘vigilantes’ cuando viajan en el subterráneo de la ciudad, en evidente alusión a las bombas de 7 de julio de 2005 en Londres

Según Cameron, el Estado Islámico representa un peligro claro y actual al Reino Unido. El mensaje resulta evidente: si no se apoya la ofensiva militar en Irak y Siria, habrá otro 7/7… o hasta ejecuciones en las calles del Reino Unido.

La campaña de terror mediático del gobierno británico, utilizando todo tipo de ejemplos y burdas exageraciones, tienen el objetivo de intimidar a la población para justificar la intervención militar.

"Cameron tan desubicado como Blair sobre donde nos llevará la nueva guerra en Irak, dice Patrick Cockburn", se lee en el ingenioso tuit de Stop the War.

Después del ajustado resultado del referéndum en Escocia, Cameron quiere mostrar que el Reino Unido sigue siendo una de las principales potencias mundiales, y que su gobierno actúa unido y con fortaleza frente al enemigo exterior. Eso sí, como aliado fiel de Estados Unidos. Una política que es continuidad de la ya aplicada por el ex premier Tony Blair y busca reforzar la histórica alianza estratégica del Reino Unido con el imperialismo norteamericano.

Los partidos que la semana pasada estaban unidos, frente al ‘enemigo interior’ para salvar a la Unión, hoy lo están para atacar al enemigo exterior. Es interesante que los partidos independentistas han votado en contra de la ofensiva, como si se tratase de una represalia al voto del referéndum.

Ayer era el enemigo interno, hoy el externo, siempre hay una razón para justificar la ‘unidad del imperio’.

Protesta contra los bombardeos en Irak

El colectivo contra la guerra Stop the War, que organizó millones de personas en la protestas contra la guerra en Irak y Afganistán en 2003, organizó una protesta de emergencia frente a la casa de gobierno en Londres en la víspera de la sesión extraordinaria del Parlamento, convocada por el primer ministro, David Cameron, para avalar una nueva misión militar en Irak.

Unos 300 manifestantes se concentraron frente a las puertas de la residencia del número 10 de Downing Street, portando banderas y coreando eslóganes contra la guerra.

El lema “¡No bombarden en Irak!” podía leerse en cientos de pancartas frente al Parlamento y la residencia del primer ministro.

Entre los presentes estaba el laborista MP Jeremy Corbyn, uno de los diputados que votó en contra de moción.

Portavoces de Stop the War dijeron que su colectivo estuvo presente hace 10 años y seguirá haciendo oír su voz de protesta contra la guerra, a la vez que advirtieron sobre el impacto del voto en todo el mundo y recordaron que cuando los diputados bloquearon el bombardeo a Siria el año pasado, el presidente de Estados Unidos Barack Obama se vio obligado a detener los ataques.







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