Política

OPINION

Cambiemos, de la euforia a la incertidumbre

Del optimismo en el Coloquio de Idea a la reapertura de la crisis Maldonado a días de las elecciones. Una crisis que continuará después del domingo. Aún ganando los comicios el macrismo no logrará la autoridad incuestionable que buscaba para atacar sin problemas.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Viernes 20 de octubre | Edición del día

Este domingo, en el bunker de Cambiemos, esperarán los resultados electorales con rostros de preocupación. Una crisis política está abierta y lo seguirá estando la semana que viene. El clima de optimismo exultante que se vivió la semana pasada en el Coloquio de Idea junto a los empresarios, imaginando un futuro promisorio para el gran capital, está ahora atravesado por mayores incógnitas.

Sin embargo, para el lunes 23 parecería que falta una eternidad, y en el oficialismo hay preocupaciones mucho más inmediatas. Lo que suceda el domingo será clave para lo que vendrá.

Hoy Durán Barba está conmovido por el hallazgo de un cuerpo en el río Chubut, aunque no por los mismos motivos que millones de personas en el país. El impacto del caso impulsó inmediatamente al gurú ecuatoriano no a pedir medidas para el esclarecimiento de lo sucedido, sino para medir el impacto de una crisis imprevista a pocos días de las elecciones. Miles de personas recibieron con asombro encuestas telefónicas apenas unas horas después de conocidas las noticias que llegaban desde la Patagonia.

Al cierre de la campaña electoral, los encuestadores que se pronunciaron públicamente analizaron el tema. “Lo que se mueve con el Caso Maldonado son emociones y a las emociones no se las controla por declaraciones de funcionarios", indicó por ejemplo el consultor Hugo Haime.

Más allá de los votos, surgiría de los sondeos de opinión un dato preocupante para el Gobierno: la Gendarmería que encubrieron durante 80 días es responsabilizada por millones por lo sucedido con Maldonado.

Lo cierto es que el ánimo oficialista contrasta con el de hace una semana atrás, cuando en el Coloquio de Idea gastaban a cuenta de un esperado fortalecimiento del macrismo después del 22 de octubre y delineaban las reformas laboral y tributaria, que junto con los nuevos tarifazos están en carpeta como ejes centrales de los próximos ataques al pueblo trabajador.

El ritmo vertiginoso de la crisis dejó con el paso cambiado los guiones de campaña. Sin ir más lejos, la inercia, enemiga de los reacomodamientos rápidos, hizo que siguieran reproduciéndose para millones los spots de televisión que, por ejemplo, muestran a Macri diciendo “que no te mientan más”, que “estamos haciendo lo que hay que hacer” y que “vamos por el camino correcto”. Esas imágenes, transmitidas en las tandas publicitarias de programas de televisión que muestran el dramatismo de la crisis Maldonado, quedaron a destiempo y resultan chocantes frente al humor social, conmocionado por la aparición del cuerpo.

Por su parte, el nuevo intento de hacer uso electoral de la indudable corrupción de Julio de Vido, cuyos tiempos el macrismo coordinó con el Poder Judicial adicto, duró apenas unas horas y quedó en el olvido, aunque este jueves por la tarde todavía algunos medios de comunicación y jueces funcionales al Gobierno intentaban reflotar el tema.

Sin embargo, los principales errores no forzados de la campaña oficialista los llevó adelante Elisa Carrió. Quien hasta hace unos días era la estrella de Cambiemos tras alzarse con el 50 % de los votos en las PASO, es ahora una de las principales fuentes de preocupación en la coalición gubernamental. Con su soberbia, la referente ya había ofrecido la semana pasada declaraciones escandalosas sobre un supuesto “20 %” de posibilidades de que Santiago Maldonado estuviera en Chile con la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Pero ni ese escándalo, ni la aparición de un cuerpo que se presume de Maldonado el martes, la hicieron cambiar de actitud. Tras su cínico “chiste”, que comparó el cuerpo del joven con el de Walt Disney, desde los comandos de campaña la enviaron a callarse hasta que se vote el domingo.

En cuanto al presidente Macri, sin que su GPS haya “recalculado” a tiempo, viajó este miércoles a Uruguay, donde solo atinó a decir que tenía una “semana medio compleja”. Impresentable.

María Eugenia Vidal, que estaba llamada a ser la heroína electoral del oficialismo, tuvo que volver a ponerse al hombro la campaña en Provincia de Buenos Aires en un raid mediático que supuestamente estaba suspendido. Dejó frases no muy felices como aquella de que se trata de "un final de campaña que hubiéramos preferido que no estuviera". Claro, a los encubridores les saltó la crisis antes de tiempo. El próximo capítulo estaba planeado para después del 22.

Irónicamente, “las mafias”, como las de las fuerzas de seguridad, a las que el macrismo dice combatir, en lo que es uno de sus principales perfiles de campaña, le jugaron posiblemente una mala pasada. Según múltiples versiones, la misma Gendarmería a la cual encubrió el Gobierno durante todo este tiempo, o al menos un sector de esa fuerza, tiró el cuerpo en el río para “negociar” mejor su posición en la crisis y en los tribunales.

Cabe recordar que son las mismas fuerzas de seguridad que durante doce años el kirchnerismo preservó, fortaleció y utilizó para reprimir y espiar a los luchadores, como en Lear o con el Proyecto X.

Un horizonte cargado de incógnitas

El impacto de la crisis en el resultado electoral es algo que solo el domingo se sabrá. Sin embargo, algo ya se puede adelantar. Aun en el caso de que el macrismo salga ganador de los comicios, el escenario de triunfalismo que imaginó el Gobierno está manchado. Difícil pensar que el domingo por la noche haya festejos con bailes y globos amarillos.

Si el oficialismo quería salir de los comicios con una autoridad incuestionable para aplicar una nueva fase de su programa económico a favor del gran capital, la realidad es que aún si triunfa en las urnas saldrá con muchas heridas que erosionarán su fuerza para atacar de lleno al pueblo trabajador, lo cual será fuente de nuevas crisis políticas y, más tarde o temprano, batallas de la lucha de clases.

Con ayuda de los medios concentrados y sectores del aparato del Estado el macrismo buscará instalar alguna hipótesis que minimice sus responsabilidades en el caso Maldonado y así hacer control de daños, aunque ya es irreversible el daño sufrido por la Gendarmería, lo cual debilita su poder de fuego para futuras represiones, así como la evidencia para millones de que en 80 días el Gobierno no hizo más que mentir y encubrir. Lo más probable es que quede una herida abierta que no será fácil de cerrar. Si de la autopsia del cuerpo sale algo peor para el Gobierno, la crisis puede ser aún mayor.

El macrismo buscaba capital político en las elecciones para una nueva etapa de ataques económicos contra el pueblo trabajador. Ahora lo busca también, cada vez más, para buscar impunidad en la crisis Maldonado. Solo una fuerza política independiente de los capitalistas y de la podredumbre del Estado capitalista puede prepararse para enfrentarlos.








Temas relacionados

Santiago Maldonado   /    Elecciones 2017   /    Cambiemos   /    Elisa Carrió   /    Mauricio Macri   /    Gendarmería   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO