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Call center: el costo del home office lo pagan los trabajadores

Mientras el Congreso debate la regulación del teletrabajo, recogemos las opiniones de trabajadores de call center ante esta nueva modalidad, que beneficia más a la empresa que a los propios trabajadores.

Martes 23 de junio | 13:32

La semana pasada arrancó en el congreso el debate sobre la regulación del teletrabajo. Muchos dicen que llegó para quedarse. Las empresas de call center están usando la cuarentena como laboratorio para aumentar la superexplotación e imponer una reforma laboral de hecho. ¿Qué implica para los trabajadores de call center esta forma particular de trabajo?

  • Hay costos que la empresa transfirió directamente al trabajador como ser cargos por luz, internet y en algunos casos compra de herramientas (pc, vinchas, cables de red), gastos que el empleado está dispuesto a correr por miedo a perder el trabajo.
  • Cada segundo que se pierde cuando se cae el sistema termina impactando en el bolsillo de los trabajadores. A veces, es mayor el tiempo que se pierde haciendo los reportes que solucionando el problema. De forma involuntaria termina afectando la productividad, aumenta la presión de los supervisores y pone en peligro “el bono” por desempeño.
  • Aumenta también el trabajo no remunerado, ya que muchas veces las empresas imponen reuniones laborales fuera horario, en la que se baja información sobre procedimientos que no se van a repetir si el trabajador no estuvo presente. Con la excusa de que “son época difíciles y que todos tenemos que hacer un esfuerzo”, se terminan haciendo horas extras no pagas.
  • -En los call center se incrementó el flujo de llamadas, pero no así el personal para cubrir ese flujo. Para quienes no pudieron garantizarse las herramientas de trabajo, las empresas han respondido de diferentes formas. Teleperformance en un primer momento realizó despidos incluso habiendo un DNU que lo prohibía. En Aegis, realizaron suspensiones o pasaron algunos a disponibilidad. Lo mismo sucedió en Atento quienes además corrieron las fechas de pago.
  • Esto es particularmente escandaloso en empresas como Atento, que reciben la ayuda del estado para pagar salarios a través del programa ATP, lo que les permite ahorrarse el pago de la mitad del sueldo de sus empleados.
  • Algunas campañas como la del grupo Telecom han distribuido chip para la atención y se garantizaron solo algunas máquinas hasta llegar a cubrir el cupo del flujo de llamadas. En otras solo se limitaron a responder que cuando haya novedades se les iba a otorgar las herramientas.
  • El denominador común en todas fue el descuento salarial, primero avalado por el gobierno donde se autorizaba a descontar el 20%. Pero las empresas avanzaron en descontar todos los días no trabajados que en algunos casos llego a figurar 0$ pesos.
  • El ahorro de las empresas se ve también en mantenimiento técnico, limpieza, servicio de vigilancia, costos de conectividad, costos laborales negando licencias, herramientas de trabajo adecuadas como las condiciones ergonométricas para desarrollar el trabajo.
  • Los costos laborales negando licencias merece un párrafo aparte, muchas madres trabajadoras de call center nos han relatado que las empresas se niegan a otorgarles la licencia por tener familia a cargo y cuando lo hacen les dicen que no son pagas incumpliendo el DNU vigente.
  • Hay una sensación de pérdida del espacio que antes se utilizaba para el descanso y el esparcimiento.
  • Ningún domicilio fue diseñado para teletrabajar, por eso el nivel de estrés aumenta ante las exigencias mayores de la empresa para cumplir las métricas, ante el temor de perder el empleo por no llegar a ellas. Muchos han manifestado el hartazgo de tener que reportar mil veces los mismos problemas y que la única solución de las empresas haya sido remover del puesto o retirar las herramientas en el caso de contar con las de la empresa.

Al ser una modalidad que no está legislada, la pérdida de derechos adquiridos se hace más evidente. Cualquier tipo de reglamentación debe ir en pos de mejorar las condiciones de los trabajadores sin perjuicio de lo ya vigente. Por eso toda regulación debe comenzar por la consulta a los propios trabajadores sobre cómo debe ser dicha legislación.

En ese sentido el proyecto de ley que presentó el Frente de Izquierda contempla la realidad de cientos de trabajadores que manifestaron su situación incluso a través de este mismo diario.

La iniciativa establece, como uno de sus ejes, que el teletrabajo será voluntario y reversible sin límites de tiempo para el trabajador, quien gozará de los mismos derechos que aquellos que ejercen modalidad presencial, bajo los convenios colectivos de trabajo, siendo obligación del empleador garantizar una capacitación remunerada y en horario laboral, junto a las herramientas de trabajo necesarias, los costos de conexión y los gastos de servicios como luz y gas. La jornada laboral no puede extenderse más allá del tiempo que estipula el convenio, garantizando el derecho a la desconexión digital.

Además, el proyecto del FIT-U es el único que contempla la reincorporación de todos los trabajadores y las trabajadoras que sufrieron despedidos en cuarentena, como también la eliminación de los contratos precarios o temporales, la tercerización, las exigencias de una productividad salvaje y el acoso laboral.

Hace unas semanas los trabajadores de Teleperformance demostraron que la forma de hacer retroceder a la empresa es organizándose mediante asambleas con delegados representativos. Si la realidad demuestra que el Home Oficce es una reforma laboral en los hechos, la siguiente pelea que se tiene que dar es evitar que con la excusa de la pandemia se sigan perdiendo derechos por trabajar en casa.







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