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Call center: “Entendé a la empresa, no te podemos pagar este mes y no hables con tus compañeros”

La empresa definió no pagar a los trabajadores sus salarios. Testimonio de las trabajadoras que denuncian, además, las condiciones de precarización y hostigamiento por parte de sus jefes. ¿Cómo organizamos la bronca?

Ana Vera

Trabajadora precarizada. Estudiante del ISFDyT N° 46 de Ramos Mejía

Domingo 10 de mayo de 2020 | Edición del día

Una empresa de call center de ventas no pagó los salarios a una decena de trabajadoras y viene recortando los salarios hace 2 meses. Las trabajadoras ni siquiera fueron notificadas, se “enteraron” al ver que eran las únicas a las que no les habían pagado, y al consultar con los dueños se encontraron con todo tipo de excusas: “es imposible pagarte este mes, la cuarentena no es nuestra culpa, estate alejada del revuelo de los salarios”. Ellas mismas cuentan que la empresa factura alrededor de $2 millones de pesos mensuales acumulativos a base de estafas a los clientes, mientras las trabajadoras cobran un sueldo de miseria de $14 mil pesos.

Una de las trabajadoras, preservando su identidad para que no la despidan, denunció: “Mientras siguen llenándose de guita a costa de nuestro trabajo, deciden no pagarnos el sueldo mientras nos obligaron a trabajar 2 horas más por día y cambiarnos el horario de trabajo para venderles más. Ahora nos dicen que tenemos que entender a la empresa, que no hablemos con nuestros compañeros, que no pueden costear todos los salarios mientras les pagamos sus vacaciones en el Caribe”.

Otra de las trabajadoras planteó que “en el medio de la situación de mierda en la que estamos, nos obligan a estar vendiéndole a la gente que nos dice que se quedó sin laburo, que no tiene un peso y nos avisan que la escala de comisión nos aumenta a 10 ventas diarias, porque "tenemos que aprovechar la situación para llenarnos de guita’. Son unos cararrotas. A quienes no tenemos wifi o datos, nos intimaron a contratarlo; por medio de un programa controlan qué hacemos desde los celulares o las computadoras, y ahora nos dicen que no pueden pagar los salarios y que no es culpa de ellos la pandemia. ¿La nuestra, sí?”

Esta realidad es la de miles de trabajadores de call center en todo el país; incluso en “tiempos normales”, además de estar hacinados en las oficinas con boxes uno al lado del otro, música al palo para “incentivar la venta” mientras haces malabares para escuchar al cliente y el supervisor te grita de fondo qué decir, se les ocurren “juegos” que a los únicos que divierten es a quienes no laburan. Hace unos meses, según cuentan las trabajadoras, llegaron a la oficina y faltaban sillas. Con una sonrisa, los supervisores les comentaron que habían inventado un juego para que sea más llevadero el día: 10 operadores iban a tener que vender parados hasta lograr una venta y recién ahí elegir una silla de otro operador, y dejar parado a ese. Hacinados, pleno verano y obligados a vender parados para divertir a los jefes. El retrato de la impunidad y desprecio que tienen lxs empresarios para con los miles de laburantes a quienes tratan como esclavos.

Ellos nos proponen: vivir para trabajar o trabajar para subsistir

Otra laburante nos plantea su situación: “Yo pago de alquiler $6 mil pesos, tengo de viático para ir a trabajar $2 mil pesos, y de impuestos $3 mil pesos. Es imposible llegar a mitad del mes. Imaginate mis compañerxs que además son madres o padres. Para colmo, el gobierno puso el Ingreso Familiar de Emergencia, que aunque es poco y más con el aumento de todos los precios, sería de una gran ayuda que ni siquiera me lo asignaron porque para que te lo den necesitan un millón de requisitos o cosas que no dependen de vos como que tengas algún familiar registrado. Es realmente cínico”.

Es evidente que la plata la tienen. Los recortes salariales, suspensiones que está habiendo a lo largo y ancho del país es simplemente una nueva tajada que los empresarios quieren sacar para aprovechar la situación y llenarse más los bolsillos. El Gobierno que no quiere enfrentarse a ninguno de ellos tiene las prioridades muy claras, definió atacar el fondo de lxs jubilados (ANSES) para subsidiar a las empresas y que paguen salarios. Pero mientras tanto el decreto de no despidos por 90 días avala las suspensiones con rebaja salarial, y sindicatos, gobierno y patronales firman un acuerdo que ataca todos los derechos de lxs trabajadores. Una entrega absoluta. No asombra. Si este es el beneficio para las patronales que mantienen en blanco a sus trabajadores, en las empresas que no registran a sus trabajadores es un aval absoluto y tierra de nadie, para que incluso trabajando todo el mes, horas extras y con hostigamiento continuo no paguen ni siquiera el salario.

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A la juventud precarizada no la chamuyan más: se organiza frente a los ataques. Los y las jóvenes precarizados vienen mostrando en todo el mundo que no están dispuestos a ser carne de cañón para aumentar las ganancias de los empresarios que se aprovechan de la pandemia para llevarse millones con nuestro trabajo, mientras a nivel mundial crece la desocupación, flexibilización, pobreza. Enfrentándose a gigantes como Amazon, cuyo dueño, Jeff Bezos, aumentó su patrimonio en esta crisis, como en Burguer King, Mc Donalds, Mostaza o los trabajadores de aplicaciones en Argentina. No se conforman con la miseria de lo posible con la que gobierno, sindicatos y patronales nos quieren chamuyar y empiezan a conformar la primera línea de resistencia ante todos los ataques.

Organizarse desde abajo para enfrentar a los de arriba: pongamos en pie en todo el país una red de trabajadores precarizados

Los jóvenes precarizados somos millones y no tenemos sindicatos que nos representen, pero nos une la bronca y las condiciones precarias de nuestros trabajos. Esa bronca tenemos que transformarla en organización, cuidándonos entre todos, uniéndonos con todos los sectores de comidas rápidas, call centers, apps, comercios, construcción, los que hacen changas y los que están desocupados; ser miles organizados para no ser nosotros quienes paguemos la crisis. Con esa fuerza, tenemos que imponerles a los sindicatos, tomar nuestras demandas: ningún despido, ninguna suspensión, por el pago del 100% del sueldo, por un salario de $30 mil para todos los que no pueden trabajar durante la cuarentena. Una red de organización nacional amplia que nos junte a todos y todas las que laburamos en condiciones precarias, que exprese la bronca por la crisis en curso y nos muestre en primera fila para enfrentar los ataques de los que siguen haciendo ganancias extraordinarias, mientras quieren hundirnos en la miseria a los miles de millones que movemos al mundo: lxs laburantes.

La Izquierda Diario viene levantando todo lo que los grandes medios callan, las denuncias y organización de los jóvenes precarizados que no quieren pagar esta crisis y empiezan a organizarse. Está a disposición de todos los jóvenes que quieran sumarse.







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