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Crisis del PP: cae otra manzana podrida del Régimen

Quien pudiera ser Presidenta del Estado español antes de la caída política de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, termina de morder el polvo.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Lunes 10 de septiembre | 19:24

Quien fuera la mano derecha de Rajoy, ha anunciado que finalmente deja la política. Luego de una reunión con Pablo Casado en la sede central del PP, Soraya Sáenz de Santamaría anunció lo que muchos se esperaban. Desde que Rajoy fuera desalojado el 1 de junio pasado de la presencia, el equipo de dirigentes que le rodeaba no ha parado de caer por el precipicio dando tumbos hasta hoy que parece haber tocado fondo.

¿Quién hubiera dicho que luego de obtener “in extremis” la aprobación de los presupuestos, Rajoy y su núcleo político morderían el polvo en cuestión de tan solo cuatro meses? Seguramente nadie. Cuando esperaban finalizar la complicada legislatura con tranquilidad gracias al apoyo de Ciudadanos y el PNV, el PP pagó sus años de corruptelas, el castigo por hacer pagar la crisis a los trabajadores y el pueblo, y el duro ataque contra el movimiento independentista catalán.

Primero Rajoy perdió el gobierno, luego tuvo que abandonar la secretaría general del PP y finalmente, Sáenz de Santamaría perdió la carrera para relevarle a la cabeza del partido, ante un jovencísimo Pablo Casado (que acabó la mitad de su carrera de derecho en tan solo cuatro meses). El núcleo dirigente formado por Rajoy ha pasado del palacio a las chozas, sin escalas y en tiempo récord.

Soraya sonaba en las quinielas como presidenciable. Los medios de Madrid alababan sus dotes de estadista. Incluso se le destinó, en la segunda legislatura de Rajoy, el objetivo de iniciar el “diálogo” con los “catalanes”. Tenía las riendas de la política territorial en el Estado español. Sin embargo, el movimiento político catalán continuó con mucho brío hasta el 1-O, no se tragó la falsa retórica de un diálogo de manos vacías sin referéndum. En parte Soraya fue tragada por Catalunya.

El elenco dirigente del PP ha perdido todas sus posiciones políticas y ahora es materia de historiadores o arqueólogos. Culpa de ello son todas las medidas antiobreras que emprendieron desde 2012, otro tanto se debe a la gran cantidad de casos de corrupción que afloraron con dirigentes del PP como responsables y también la crisis territorial con la mitad de los catalanes que piden un referéndum de autodeterminación.

El “triángulo político” de las Bermudas

El PP perdió a un dirigente que llevaba más de 30 años en el partido y todo su grupo dirigente. Lo mismo le pasó al PSOE con las legislaturas de Rodríguez Zapatero. ¿Quién se acuerda de Pedro Solbes, Elena Salgado, Jesús Caldera o José Blanco? La crisis económica y social se lo fagocitó en un “plis plas”. Todos estos figurines pasaron a la historia como los que comenzaron a hacer recortes. El ascenso de la juventud y los indignados les dejó al PSOE en la peor crisis de la historia.

Otrora era el tiempo en que el PSOE y el PP tenían un núcleo dirigente capaz de llevar las riendas del partido. El grupo de González-Guerra en la formación de la rosa y el de Aznar-Fraga entre los populares lograron mantenerse durante varios lustros. Más allá de las capacidades de las personalidades, lo que está afectando al bipartidismo y sus dirigentes es que amplios sectores sociales les abandonan debido sus políticas antipopulares. El engaño que dirigen hacia las masas no funciona, puesto que tienen que realizar políticas agresivas con recortes milmillonarios, desocupación y/o precariedad, etc.

Esta crisis de dirigentes, del bipartidismo e, incluso, de la Monarquía es la que tratan de abordar desde Madrid con un discurso de regenerar la democracia. Pero que nadie se confunda. Esa “regeneración” va exactamente al revés que los deseos de las masas. Imponen un poder judicial patriarcal y que actúa como censor, un Rey que se “sacrifica” por su pueblo reprimiendo, un poder legislativo que se niega a investigar al Rey y que es completamente impotente para resolver los graves problemas sociales.

Hay que acabar con el Régimen del 78

Los trabajadores, el pueblo golpeado por los recortes sociales y los pueblos del Estado español necesitamos una regeneración pero no del Régimen que nos explota y oprime. Tampoco necesitamos un recambio del personal político. Porque Pablo Casado significa una derechización aún mayor del PP; y Pedro Sánchez tan solo es una sonrisa mientras trata de colárnosla.

Es necesario acabar con un poder judicial y unas fuerzas de “seguridad” heredaras de la dictadura. Al igual que el Rey Juan Carlos nombrado por Franco. La Transición fue un pacto entre el búnker y las fuerzas de izquierda, PSOE y PCE para que las “grandes familias” sigan gobernando el país. Los trabajadores y el pueblo nada podemos esperar de éste régimen putrefacto. El Régimen del 78 es irreformable.

Es necesario impulsar desde la calles, la movilización de los trabajadores mediante sus métodos como la huelga y el plan de lucha, junto a los sectores sociales castigados por los ajustes para derribar el Régimen del 78 e imponer desde abajo la formación de Cortes Constituyentes convocadas por un gobierno provisional.

La primera tarea de estas Cortes es acabar con la Monarquía y constituir una República de los trabajadores y el pueblo. Al mismo tiempo estas Cortes tienen que abordar la crisis catalana permitiendo que se haga un referéndum de autodeterminación en el Principado al tiempo que busque alguna fórmula que permita a los catalanes seguir dentro de la misma República o que busque confluir en una libre y voluntaria federación de repúblicas ibéricas de los trabajadores y el pueblo.

¡Por un Estado barato! Que los cargos políticos ganen lo mismo que un obrero cualificado. Basta de dietas y sobresueldos ya sean en “B” o no.

Hay que destituir el poder judicial entero y que los juzgados sean dirigidos bajo el control directo de los trabajadores. Para ello hay que impulsar la elegibilidad de los jueces y jurados populares.

Basta de la farsa de separación de poderes! Está claro que eso no existe. En lugar de un régimen presidencialista, hay que votar una cámara que reúna los poderes de legislar y ejecutar al mismo tiempo para agilizar la gestión política.

Todas estas reformas democráticas deben ir acompañadas de soluciones reales al problema del paro, de los desahucios, la precariedad laboral, la falta de presupuestos para educación, sanidad y los servicios sociales.

Todo ello se podrá realizar conquistando el poder político por los trabajadores y el pueblo y destrozando el Régimen del 78 y el capitalismo del Ibex35 que siguen chupando nuestra sangre en ésta democracia para ricos como lo hicieron bajo la dictadura de Franco. El régimen del 78 es irreformable. ¡Viva la lucha de la clase obrera!






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