Internacional

CRISIS SOCIAL AFRICA

Burundi: interminable éxodo y crisis política

Alrededor de 300.000 personas han abandonado el país, ubicado en el corazón de África, desde que estalló el conflicto entre el gobierno y la oposición hace 18 meses, según ACNUR.

Mario Olivo

Zaragoza

Martes 4 de octubre | Edición del día

A pesar de que el flujo de desplazados ha disminuido en 2016 en relación con 2015, las cifras que se manejan son bastante significativas: solo entre julio y agosto se detectó el abandono del país de unas 20.000 personas, según indican los datos de ACNUR. Las regiones con mayor número de desplazados son Makamba, Cankuzo, Kirundo y Rikugi hacia los países limítrofes como Ruanda, Tanzania, Uganda y la República Democrática del Congo. La misma ACNUR arroja cifras elevadas de este desplazamiento: en Ruanda hay 81.000 refugiados, encontrándose un 70% de ellos en refugios; en la vecina Uganda hay contabilizados alrededor de 41.900 desplazados. 163.084 refugiados burundeses en Tanzania.

La represión y la perpetuación en el poder hacen imposible vivir en el país

Burundi está atravesado por una multitud de problemas que van desde la escases de alimentos, las luchas interétnicas y la perpetuación en el poder del presidente Pierre Nkurunziza, quien decidió presentarse a un tercer mandato en 2015, algo cuestionado y considerado inconstitucional por varios sectores opositores. La crisis desatada por su reelección se ha cobrado más de 450 muertos y miles de detenidos. El jueves 29 de septiembre fue arrestado uno de los últimos líderes opositores que aún viven en el país, Gervais Nigoyambo de FEDES-SANGIRA, acusado de pertenecer a bandas armadas y alentar la insurrección al interior del país. Desde la ONU se advirtió que la actuación del gobierno podría calificarse -por la sistematización y la amplitud de las medidas represivas- como “delitos contra la humanidad” y sugiere el despliegue de fuerzas de paz de las mismas Naciones Unidas dentro del territorio burundés.

Independencia, guerra y pobreza

Burundi fue una colonia belga y alemana hasta 1962 cuando consiguió su independencia para proclamarse un sistema monárquico liderado por los tutsis, hasta 1966 fecha en que se erigió en Republica. Desde su independencia, Burundi ha venido siendo noticia por la gravedad de las luchas entre las dos etnias principales: hutus y tutsis; un conflicto que ha generado la huida de cientos de miles de hombres y mujeres y arrojando una cifra estimada en 250.000 muertos.

A esto se suma la inestabilidad política provocada por el saqueo del país por parte de las grandes mineras y de la alimentación internacional, junto a la nefasta gestión de oligarquía local de este pequeño país con una población de casi 11 millones de personas. Todas estas condiciones hacen de Burundi uno de los diez países más pobres del mundo según el ranking de la ONU. El 58% de los niños sufre desnutrición crónica. A ello debe sumarse que la inestabilidad política del país se ve igualmente afectada por la guerra interna de sus vecinos, sobre todo, el conflicto del oeste del Congo entre el M23 y las fuerzas gubernamentales leales al presidente Kabila.




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