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Burger King: pandemia y precarización, una receta en la que la empresa siempre gana

Con la cuarentena vino una baja en las ventas de las cadenas de comidas rápidas, esto intentan compensarlo con ataques a los trabajadores en toda la linea. ¿Qué medidas tomar para garantizar la salud?, ¿cómo imponerlas?

Alea Romero Campos

Estudiante de Psicología (UNT) | @alearome

Lunes 7 de septiembre | 18:56

“Si a una empresa le va bien, a sus trabajadores también” reza el mantra que escuchamos no solo de las grandes multinacionales, sino también de gobiernos de todo tipo y color, y ni hablar de los sindicatos. Esto, sin duda, se ha mostrado falso en infinidad de oportunidades.

Sin ir más lejos, durante el año pasado, Burger King fue el “rey de la hamburguesa”, registrando ganancias por US$23.000 millones, lo que significó ganarle la pulseada por un 20% más en ventas a su histórico rival, McDonald ’s. Toda una hazaña.

Como era de esperarse, esto no significó ningún beneficio a sus trabajadores. Ya mostramos anteriormente que, un trabajador que cobró $ 4.000 la quincena. Habiendo trabajado 40 horas en ese período, cobró $ 267 por día. Es decir, $ 3 menos que lo que sale el combo Stacker básico.

Sin embargo, lo que si se cumple es la regla inversa: “si la empresa pierde, perdemos todos”. Acá es cuando los couch desempolvan sus discursos motivacionales y salen al cruce de cualquiera que no se ponga la camiseta de la empresa.

Es que mientras las ganancias se centralizan, las pérdidas son socializadas. Y si, $8.000 por mes te parecen poco, imaginate cuando ves un $0 en tu recibo. La gran estafa de la pandemia fue, que empresas millonarias como Burger King o McDonald ’s se anotaron en el programa de ATP, para pagar los sueldos con fondos públicos. Y cuando les tocó poner su parte, dijeron que ya estaba pagada.

Queda claro, que estas multinacionales cuentan con arcas enormes que le permitirían respaldarse en los tiempos difíciles. Sin embargo, la sed de ganancias no tiene límites, y por eso, cuando las ventas bajan comienzan los aprietes y las extorsiones. Donde el combo de amenazas va acompañado con llantos sacrificio y solidaridad.

Ahora que los casos de Covid saltan por todos lados, la empresa se niega a testear a todos los trabajadores del local, escudándose en seguir al pie de la letra el pròtocolo establecido desde el Siprosa. Lo que no dicen, es que el protocolo establecido para la provincia está lejos de ser ideal, ya que para ahorrarse un par de test, se estableció que solo se le realizarán las pruebas a los contactos estrechos, de las personas que presentan síntomas y son factor de riesgo. Básicamente, a una población cada vez menor.

Sin embargo, parece que la empresa pone poco de su parte cuando de garantizar la salud de sus trabajadores se trata. Una empresa que sostiene ganancias millonarias en todo el mundo, a costa de bajos salarios, precarización laboral y maltratos, se niega a destinar una ínfima parte de la torta a testear a sus trabajadores.

Por otro lado, el sindicato de Pasteleros, que debería estar exigiendo a la empresa medidas que garanticen la salud del conjunto de los trabajadores, brilla por su ausencia. La tregua declarada por el sindicato a estas empresas, ha dejado pasar varios ataques, como el no pago de los aguinaldos. Ante el aumento de los contagios en los locales tucumanos, la empresa se niega a pagar presentismo a los trabajadores con licencias por Covid, mientras tanto el gremio guarda una silenciosa complicidad.

La salud de los trabajadores importa

Si algo ha mostrado el curso de la cuarentena, es que a las patronales hay que imponerle las medidas que beneficien a los trabajadores. Como los trabajadores de La Sevillanita, que ante el primer caso de Covid, realizaron un paro hasta que les realizaron los test, porque las medidas tomadas por la empresa (aislamiento del caso positivos, más otros dos trabajadores que compartían tareas) les parecían insuficientes, y como era de esperarse, se conoció que había otros 18 trabajadores contagiados.

No todos pierden ante la crisis, por un lado están los grandes ganadores de la pandemia que reciben subsidios millonarios del Estado y leyes que les permiten rebajar los salarios. Y por el otro, quienes sufrieron los recortes de sueldo, suspensiones o directamente no cobraron nada. Ellos exponen cotidianamente la vida de los trabajadores y sus familias, para amasar sus fortunas. Pero si algo queda claro, es que sin los pibes que laburan dia a dia, no podrían producir ni una hamburguesa, ahí radica su poder.

Es fundamental que los trabajadores pongan en pie comisiones de seguridad e higiene como la única forma de reducir lo más posible el contagio, independientes de las gerencias de todas las sucursales. La salud debe ser la prioridad y esta hay que imponerla con organización, la empresa debe garantizar el testeo inmediato a todxs sus trabajadorxs, cerrar los locales y brindar licencias pagas al 100% hasta que se tengan los resultados.

Por todo esto, desde La Izquierda Diario, invitamos a todos los trabajadores de comidas rápidas a la asamblea virtual de la red de trabajadores precarizados de Tucumán, que se llevará a cabo el día miércoles 9 de septiembre a las 15 hs. Para discutir cómo poner en pie los comités en los lugares de trabajo, porque la situación epidemiológica se recrudece, pararles la mano a estas empresas y prepararnos para enfrentar lo que se viene. Hoy más que nunca es necesario gritar bien fuerte que la vida de lxs trabajadores importan.







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