Política

ESCENARIO BONAERENSE

Buenos Aires: en medio de la crisis, Cristina ordena una campaña “en puntas de pie”

El kirchnerismo se apresta a gobernar la PBA, seguramente con un rol más cercano al de mantener el orden que al de contención, dado el agravamiento de la crisis. Comienzan las idas y vueltas por los cargos en el futuro gobierno.

Walter Moretti

@patamoretti

Viernes 30 de agosto | 00:03

Estamos terminando otra semana turbulenta, donde Argentina terminó en un default selectivo luego de los anuncios del ministro Lacunza del miércoles. Con una amiga notábamos que pasaron poco más de dos semanas desde las PASO, pero que parecía muchísimo más tiempo por la cantidad de hechos vividos en unos pocos días.

Para tomar solo las últimas jornadas, tuvimos el “martes negro” de esta semana y luego un miércoles tenso producto del comienzo del hervor de una crisis de la deuda que se viene cocinando en estos últimos años, y que ayer movió la tapa de la olla en medio de una transición atada con alambre e inestable.

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El Frente de Todos viene colaborando para evitar olas y ahora parece reforzar esa colaboración desempolvando su estrategia silenciosa. La premisa parece ser sostener a Macri y dejar pasar el ataque y el nuevo ajuste que trajo el “razonable” dólar a 60 pesos, mientras disimula poco o nada su intención de reprogramar la deuda ilegal y fraudulenta con el FMI (ahora le dicen “reperfilar”), que se amigó con Clarín y sus infinitas reuniones con gran parte de los empresarios, terratenientes y banqueros; los dueños del país a los que ahora Alberto les besa las manos.

Mientras tanto, la burocracia sindical aporta lo suyo con su traidora pasividad para impedir que los trabajadores vayamos por lo nuestro, aprovechando la crisis que hay por arriba. Si esta semana los trabajadores de Ran-Bat en Burzaco lograron un primer triunfo en su lucha, tiene que ver precisamente que con su decisión de lucha y la colaboración de la izquierda -especialmente del PTS- pudieron abrirse paso frente a una burocracia débil que no pudo contener la fuerza que se expresó en el la acción del Puente Pueyrredón, que abrió el camino a la victoria. La organización de una Comisión de Mujeres fue otro hito fundamental para ese logro.

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Volviendo a la estrategia silenciosa de Todos, en medio de la crisis Alberto Fernández viajará a Europa para “dar clases”; Cristina Fernández, antes de partir hacia Cuba la semana pasada, dejó la orden de hacer una campaña “en puntas de pie” en la PBA. Un intendente afirmó que “nos mandó a callar a todos”.

Luego de los 18 puntos de ventaja obtenidos en las PASO, Axel Kicillof y el peronismo bonaerense buscan subirse a la ola triunfadora.

En sintonía con la orden de la “Jefa”, días atrás Kicillof reunió en Avellaneda a todos los intendentes para ir a la conquista de nuevos distritos donde los resultados de las PASO los dejó con un triunfo apretado o donde quedaron abajo. Dotado de una serie de Power Point que sedujeron a los Barones, Kicillof les explicó que en 70 distritos el triunfo de las PASO es firme y que en otros 40 habría posibilidades de remontar en relación a las primarias de agosto. En “silencio” quieren aprovechar la debilidad en la que quedó Vidal -quien sufrió una derrota aplastante en medio de una situación financiera asfixiante también en la PBA- para ampliar la representación del Frente de Todos.

El abultado triunfo en las PASO adelanta la rosca legislativa

El Frente de Todos intenta aprovechar la ola ganadora y el fuerte debilitamiento de Vidal para avanzar en un triunfo aún mayor, que le garantice ampliar la mayoría en la Legislatura provincial.

Con su contundente triunfo tiene garantizados 46 escaños (triunfaron en 5 de las 8 secciones electorales) en la futura Cámara de Diputados (aunque 14 responden al Frente Renovador y Massa sigue amenazando con conformar un bloque propio). Por su parte Vidal se quedó por ahora con 43 diputados, pero en octubre podría perder algunos más en medio de futuras fracturas en el bloque.

La presidencia de la Cámara Baja bonaerense también abrió su propia disputa. Por un lado suena el nombre del actual intendente del Partido de la Costa, Juan Pablo de Jesús, cercano a Martín Insaurralde y al intendente de Almirante Brown Mariano Cascallares. Julio Pereyra, el exintendente de Florencio Varela y actual diputado provincial del PJ “Unidad y Renovación” también aparecería entre los barajados, pero en este caso todavía pesan los viejos enfrentamientos con el kirchnerismo que parecen no olvidarse.

Por su parte la matancera Verónica Magario ya tiene asegurada la presidencia del Senado Provincial, pero allí más pronto que tarde comenzará la disputa por el manejo de una caja que asciende a $ 3400 millones para sostener una casta de 46 senadores. A su vez Magario ya empezó a apuntar hacia un par de ministerios, entre cuales se encontraría Desarrollo Social. La disputa por el futuro gabinete de Kicillof es el capítulo que se avecina prontamente.

Alberto Fernández, por su parte, parece haber designado a Gabriel Katopis -intendente de San Martín- como armador bonaerense.

Si bien Axel Kicillof seguramente termine con un amplio dominio de la Legislatura, la contradicción es que no cuenta con diputados “kicillofistas puros”. Sus espadas legislativas son “Cuto" Moreno y Teresa García, una exministra de Felipe Solá y funcionaria de la Secretaría del Interior bajo la gestión de Aníbal Fernández, con quien además los une una larga amistad. Una espada un poco peligrosa.

Más allá de que por ahora su amplio triunfo electoral y el propio apoyo de CFK le da al futuro gobernador poder para arbitrar entre los sectores que conforman el Frente de Todos (Sergio Massa, los intendentes que lo rechazaron hasta último momento, la propia burocracia sindical), este control puede cambiar hacia escenarios más inestables y de mayores fricciones, en medio de un futuro que augura mayores sacudones y crisis económicas.

El peronismo volvería a gobernar la PBA

Luego de la dura derrota del 2015, el peronismo bonaerense bajo el paraguas del Frente de Todos vuelve a retomar su histórico bastión, al que gobernó desde 1987 hasta la derrota de Daniel Scioli en 2015, con Aníbal Fernández como candidato a gobernador. Particularmente en la PBA vuelve con un formato K pero para jugar el viejo papel de contención en la principal provincia del país, la provincia del 40 % (en relación al nivel de habitantes y producción), que concentra y donde conviven los mayores bolsones de pobreza y desocupación del país con grandes concentraciones obreras y con cientos de miles de jóvenes y mujeres que en su mayoría sufren la precarización y bajísimos salarios. También habita allí una numerosa clase media arruinada.

A diferencia del kirchnerismo de los primeros días -que se benefició del viento de cola internacional post crisis del 2001 y del trabajo sucio realizado antes por Duhalde- ahora enfrentará el viento de frente de la economía mundial que amenaza entrar en recesión y una nueva crisis de deuda externa que traerá, como siempre, mayores ajustes y ataques al nivel de vida de las masas. Por lo tanto habrá mucho menos reformismo y más control, lo que más pronto que tarde chocará con las ilusiones de millones que los votaron por estar en contra de la política entreguista y de ajuste de Macri.

La situación es diferente también a la de los 90, cuando Menem le otorgó al entonces gobernador Eduardo Duhalde el millonario Fondo del Conurbano, que en su mayor parte fue para armar a la Bonaerense y para montar el recordado ejército de manzaneras. Estas respondían de forma vertical a Chiche Duhalde para ejercer un férreo control social y así evitar que las rebeliones que comenzaban a darse en distintas provincias del interior se extendieran a la PBA. Tampoco contarán, como señalé antes, con el viento de cola y el trabajo sucio previo de Duhalde que ahora tendrá que hacerlo con sus propias manos, con un aparato que por más que siga existiendo -lo que llamamos Las Tres B: Burocracia, Barones, Bonaerense- está más corroído y deslegitimado que antaño para enfrentar escenarios como el del 89-90, un nuevo 2001, o uno similar al de Grecia que aparecen en el horizonte. Esto será clave cuando la clase trabajadora integre con su fuerza y sus métodos las experiencias de distintas luchas de resistencia que se dieron durante los últimos años, las enseñanzas de los triunfos y especialmente de las derrotas que también vivimos en la lucha de clases, las jornadas de diciembre de 2017 que enfrentaron la contrarreforma jubilatoria, el surgimiento de un sindicalismo clasista y la propia existencia de la izquierda, que aparecen como elementos que indican la posibilidad real de tal perspectiva. Pare ello es fundamental la lucha en los sindicatos, formar fracciones clasistas que disputen el poder de la burocracia y los convierta en organismos para la lucha de clases y para que la clase obrera se convierta en el caudillo de todas las clases populares, como los desocupados y las clases medias arruinadas.

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La estratégica PBA será, sin duda alguna, unos de los escenarios más importantes ante una nueva experiencia de los trabajadores con el peronismo en el gobierno, donde desde la izquierda podamos hacer masivo nuestro programa de independencia de clase y anticapitalista.

En este sentido la nueva campaña electoral hacia octubre y el objetivo de que el FIT Unidad pueda ampliar su representación parlamentaria al servicio de la lucha en las calles es junto, al fortalecimiento de las fuerzas del PTS, uno de los desafíos inmediatos más importantes hacia nuestros objetivos estratégicos.







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