Brutalidad policial y torturas a jóvenes en la zona norte de Rosario

Fue hace dos semanas cuando un grupo de jóvenes jugaban un partido de fútbol en un descampado. Familiares de las víctimas junto a su abogado se reunieron con el fiscal de la causa.

Julián Longarini

CeProDH Rosario

Sábado 20 de junio de 2020 | 11:19

El 29 de mayo en un operativo represivo de la policía se desplegaron más de 20 móviles irrumpiendo en una canchita de futbol ubicada sobre la Avenida Casiano Casas, donde un grupo de jóvenes y niños jugaban un ‘picadito’ de futbol. Después de dispersar a quienes se encontraban en la canchita del barrio, por medio de balas de goma e insultos, comenzaron una brutal persecución contra los vecinos y vecinas que estaban en la calle atestiguando la situación. El operativo culminó con cuatro detenciones, entre ellos la de un menor.

De la desaforada cacería iniciada contra quienes jugaban el partido, detuvieron solo a uno de los jóvenes, al cual le pegaron una piña en la cara, lesionándole el ojo y provocándole una fractura en la nariz. Su primo se le acercó para intentar alcanzarle el DNI y saber si necesitaba alguna otra cosa, y en ese momento la policía arremete contra él. Su madre interviene en la situación intentando evitar la detención y explicando que es menor de edad, pero también ella es detenida. La cuarta detención fue a un joven que se encontraba observando toda la ilegal situación cuando fue aprehendido.

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Los cuatro detenidos son llevados a la Comisaría 10º, donde comienzan los apremios y torturas. Mientras que al menor lo golpean entre varias personas, es el joven ya fracturado quien es víctima de los peores suplicios hasta ser llevado al hospital para que le revisen el ojo lesionado, previa amenazas de parte de los policías para que no relate los vejámenes y maltratos que provocaron las lesiones.

Una vez terminada la revisión en el hospital, el joven es devuelto a la comisaría, en donde nuevamente se lo somete a golpes, torturas y humillaciones de parte de varios efectivos policiales. Los golpes continuaron hasta ser registrado, y un tiempo después liberado. Para ese momento, las otras tres personas ya habían sido largadas.

En diálogo con este medio el abogado Guillermo Campana señaló la ilegalidad de todo el procedimiento y la detención, ya que en ningún momento se dio aviso de la actuación policial y las detenciones a la Defensoría Pública, ni se les permitió contactar a ningún abogado. En el caso del menor de edad, tampoco dieron aviso al Juzgado de Menores.

El viernes familiares de las víctimas, su abogado Campana y familiares de otras vícitmas de violencia policial, se reunieron con el fiscal de la causa iniciada por los apremios ilegales, Gonzalo Fernández Bussy, de la Unidad de Violencia Institucional, para ampliar las declaraciones en sede del Ministerio Público de la Acusación y solicitar un compromiso en impulsar la investigación para poder identificar a los responsables.







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