Géneros y Sexualidades

OPINION

Brutal intento de femicidio y violencia mediática en Mendoza

Una mujer se encuentra en coma en el Hospital Central luego de sufrir un empalamiento. Los medios de comunicación reproducen la estigmatización y la violencia de género.

Jueves 29 de diciembre de 2016 | Edición del día

Julia Cocca, una mujer de 48 años, se encuentra en el Hospital Central de Mendoza tras recibir un brutal ataque mientras festejaba la Nochebuena en la localidad de Guaymallén. La víctima se encuentra en coma farmacológico por las lesiones sufridas en sus genitales tras un brutal empalamiento: una tortura medieval utilizada (al menos) tres veces este año para asesinar mujeres. La primera versión de los hechos fue que su marido la encontró manteniendo relaciones con otro hombre y la atacó. Posteriormente la pareja quedó en libertad y detuvieron al supuesto amante. Los medios de comunicación reproducen la violencia de género, apuntando a la conducta sexual de la víctima. La mujer está en terapia intensiva y el discurso mediático conduce a un solo lugar: culpar a la víctima.

Hay quienes hablan de “femicidios por imitación”: es cuando un caso resonante se convierte en una “inspiración” para nuevos femicidios perpetrados de la misma forma: parece haber olas de mujeres quemadas, mutiladas o tiradas a la basura, apuñaladas, empaladas. Casos conocidos fueron el del boxeador Carlos Monzón, que asesinó en los años ’80 a su esposa empujándola desde un balcón y fue imitado por varios hombres, o más recientemente, el del ex baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez, que prendió fuego a Wanda Taddei en 2010 y fue imitado por 11 femicidas sólo durante ese año. Hay quienes atribuyen estos “contagios” a la mediatización extrema y sensacionalista de los crímenes, otros señalan el peligro de atribuir este fenómeno a una causa lineal. Lo cierto es que los mismos medios que cosifican hasta el hartazgo a las mujeres vendiéndonos como objetos sexuales mientras estamos vivas, también nos “venden” cuando estamos muertas, explotando al máximo el morbo y el sensacionalismo, contando con lujo de detalles, publicando fotos, videos o “jugosas” descripciones de los crímenes, las historias personales, las familias y todo aquello que rodee a las que son asesinadas por violencia machista. Esto cuando no legitiman directamente la violencia, reproducción que viene siendo cuestionada por las multitudinarias marchas por #NiUnaMenos.

Por mi grandísima culpa

Antes de tener ninguna claridad sobre los hechos, el periodismo apuntó sus cañones contra la víctima: poco se habló de violencia de género y mucho de su comportamiento sexual, como si este comportamiento justificara un homicidio. Esta versión machista del “algo habrán hecho” es la misma que encontramos en los medios contra las chicas que iban de fiesta, que usaban shorts o que viajaban solas, y que alimenta el odio y la misoginia en las redes sociales y en la “opinión pública”.

Empaló a su esposa al verla tener sexo con un joven y ella está en coma” (Diario Uno); “La sorprendió en el baño con el novio de su hijastra y la empaló” (Diario Popular); “Encontró a su mujer con otro, la empaló y la dejó en coma” (TN), algunos portales detallaban con precisión el supuesto hecho (que luego fue puesto en duda por la investigación), con seriedad y profesionalismo cero. Diario Uno hasta llegó a escribir que “mientras estaban entregados al placer”, el marido los habría sorprendido. También hablaban de que el individuo estaría alcoholizado. Ambas circunstancias no son sólo “detalles” que agregan morbo a la noticia sino elementos que suelen ser utilizados en la justicia para alegar “emoción violenta” y ser utilizados como atenuantes de la conducta femicida, descontextualizando la violencia de género, como fenómeno alarmante que sigue creciendo y cada vez provoca mayor respuesta de las mujeres en Argentina y en el mundo.

Un año de lucha contra la violencia machista

Sólo entre enero y octubre de 2016 los femicidios se llevaron la vida de al menos 230 mujeres en Argentina, según los números proporcionados por La Casa del Encuentro. Mendoza es una de las provincias que lidera la estadística, siendo la cuarta en cantidad de femicidios: 17 mujeres fueron asesinadas por violencia de género en 2016. Ni el gobierno nacional ni los gobiernos provinciales han declarado la emergencia en violencia de género, a pesar de las estadísticas y los hechos brutales que muestran que efectivamente corremos riesgo de morir sólo por ser mujeres.

Miles copamos las calles por #NiUnaMenos y hasta le hicimos un paro a Macri cuando asesinaron brutalmente a la adolescente Lucía Pérez en Mar del Plata con la misma modalidad siniestra que se repite ahora. En estas masivas marchas pusimos el cuerpo por nuestros derechos, y también las voces para que el grito sea nuestro y no de los que nos revictimizan porque “algo habremos hecho”.






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