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Brexit: la Unión Europea y el Reino Unido pactaron una transición de dos años

El bloque europeo aceptó posponer los desacuerdos por el momento y propuso un período de transición de 21 meses que durará hasta diciembre de 2020. Concesiones de Londres y persiste la incertidumbre.

Martes 20 de marzo de 2018 | Edición del día

Michel Barnier, el negociador jefe de la Unión Europea (UE) para el Brexit, anunció ayer que Bruselas y Londres acordaron un período de dos años de transición después de que el Reino Unido abandone la UE, el 29 de marzo de 2019. Así, afirmó “hemos alcanzado un acuerdo sobre el periodo de transición”.

Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete darán luz verde a las pautas para negociar el marco de la futura relación con el Reino Unido en la cumbre de este viernes, 23 de marzo. El borrador del acuerdo devela que no hay aún un pacto cerrado.

La primera ministra británica, Theresa May, señaló en un comunicado "creo que lo que esto demuestra es que con buena voluntad de ambas partes, trabajando duro, podemos llegar a un acuerdo para el futuro que sea de interés para el Reino Unido y de interés para la Unión Europea y será bueno para todo el Reino Unido".

La duración de la transición durará 21 meses, a pedido de Reino Unido, desde el 30 de marzo del año próximo hasta el 31 de diciembre de 2020. En este período Londres no participará en la toma de decisiones en la UE, porque ya no será un Estado miembro, pero mantendrá el acceso al mercado único y la unión aduanera. También, continuará vigente toda la legislación de los Veintiocho en el país.

Acuerdos y temas pendientes

Michel Barnier aseguró "los ciudadanos británicos y los ciudadanos europeos de los 27 que lleguen durante el período de transición recibirán los mismos derechos y garantías que los que llegaron antes del Brexit".

La primera ministra británica, Theresa May, en reiteradas ocasiones se pronunció en contra de este punto, donde consideraba que los derechos tendrían que ser "diferentes" para los "que llegan a un Reino Unido que saben que estarán fuera de la UE".

Barnier sostuvo que además del período de transición Londres y Bruselas acordaron “sobre una gran parte de lo que constituirá el acuerdo internacional para la retirada ordenada del Reino Unido”, en particular, sobre el acuerdo financiero. Sin embargo, advirtió que aún quedan temas pendientes como las indicaciones de procedencia o la protección de datos.

La Unión Europea permite que Reino Unido pueda negociar y firmar acuerdos comerciales internacionales, aunque solo podrán aplicarse una vez que finalice el período de transición. El bloque europeo se compromete a consultar con Londres las decisiones, aunque no decida.

Durante la transición se incluye a Gibraltar, pero su aplicación dependerá de la negociación bilateral entre Madrid y Londres, aclaró el jefe negociador europeo. Barnier señaló ”el resultado (de la negociación) es fundamental para la aplicación en Gibraltar del acuerdo”.

Tampoco hay certeza sobre el destino de Irlanda. El Gobierno de May ha dejado claro que quiere que la frontera entre las dos Irlandas continúe siendo invisible mientras que los partidos probritánicos rechazan que, para mantener una unión aduanera entre ambos territorios, la frontera comercial quede establecida entre la provincia y Gran Bretaña. El negociador británico, Davis, afirmó que Londres se mantiene duro en su intento de que no se refuerce el paso fronterizo, pero accede a incluir un respaldo "legal" que mantendría a Irlanda del Norte en gran parte del mercado único y la unión aduanera "hasta que se encuentre otra solución".

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Los británicos continuarán dentro del mercado común durante esos 21 meses, pero deberán cumplir la normativa europea. Para continuar con las negociaciones, la UE y el Reino Unido acordaron además establecer un comité conjunto para discutir las diferencias que surjan.

Las tensiones alrededor del “divorcio” entre la Unión Europea y Gran Bretaña continuarán. La primera ministra británica, fue derrotada a fines de 2017 y el Parlamento dispuso que cualquier acuerdo final del Brexit deberá pasar primero por ese organismo, algo que May quería evitar. Contradicciones que se suman a la debilitada mandataria, quien dirige un gobierno en minoría con pactos inestables y con su propio partido dividido internamente.







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