Internacional

ESPECIAL 25 AÑOS CAÍDA DEL MURO

Breve historia de la caída del Muro de Berlín

Los motivos más inmediatos que llevaron a la caída del Muro y posteriormente al colapso del régimen estalinista fueron cuestiones democráticas como el fraude electoral ocurrido en la primavera de 1989 y las demandas por la libertad de movimiento, de prensa y de organización.

Stefan Schneider

Grupo RIO - Berlín

Lunes 10 de noviembre de 2014 | 15:18

Imagen: Reuters

A fines de los años 80 se había construido en base a estas reivindicaciones un movimiento opositor que se masificó en verano y otoño de 1989. La cuestión de la reunificación alemana, en un primer momento, no era parte de las exigencias de las protestas.

No obstante, el telón de fondo de las demandas democráticas fue la creciente crisis de la economía de la RDA, tanto en relación a la productividad como a las condiciones de vida que ya no podían competir con los desarrollos en Occidente.
Por lo tanto, las protestas democráticas contra la crisis política del Parido Socialista Unificado de Alemania (PSUA, o SED, según sus siglas en alemán) estuvieron ligadas de manera inseparable de los problemas económicos del país.

La crisis en la RDA era parte de una crisis económica y política más general en todo el Este estalinista. La burocracia soviética bajo Gorbachov ya había empezado en 1986, con la política de “perestroika”, a dar los primeros pasos hacia la restauración capitalista. Eso explica también porque hubo tan poca resistencia por parte de la burocracia soviética y de la RDA contra la presión de Occidente hacia una restauración capitalista completa.

A fines de 1989 esa cuestión no estaba completamente decidida. Lo que al poco tiempo quedó demostrado es que la crisis económica y política de la RDA no podía resolverse de manera progresiva, es decir sin restauración del capitalismo, sin la unidad con la clase obrera en Occidente.

El destino económico, social y político de la sociedad de la RDA solo podía resolverse en clave capitalista o, en cambio, sobre la base de una república unificada socialista basada en consejos obreros. Lo que estaba claro era que la economía planificada burocrática ya no podía continuar en los estrechos marcos de la RDA.
Sin embargo, la oposición democrática en la RDA no planteaba esa cuestión o si lo hacía, era en clave de un “Tercer camino”, que combinara elementos de economía planificada y capitalista. En términos políticos buscaban solo una reforma del régimen burocrático del SED, pero no estaba presente el horizonte de una revolución política para derribar a la burocracia y establecer un sistema de democracia obrera.

A fines de 1989 se establecieron “Mesas Redondas” por la presión de las masas, que terminaron por desmovilizar y orientar todo el proceso hacia elecciones parlamentarias burguesas.

La RDA se encontraba en una crisis política profunda. Las masas estuvieron a la ofensiva hasta noviembre. El 4 de noviembre llenaron las calles de Berlín medio millón de personas, el 9 de noviembre cayó el muro, y poco menos que un mes después el politburó del SED renunció colectivamente.

Con estos acontecimientos no estaba consolidado el camino a la restauración capitalista y la anexión de la RDA. Pero se arrastraba una enorme crisis de subjetividad, producto de las derrotas anteriores en los procesos de revolución política en el este, así como por la ofensiva neoliberal del capitalismo occidental.

No hubo ninguna fuerza política con influencia real que planteara una perspectiva revolucionaria, es decir que levantara una perspectiva de “¡Sí al movimiento de masas contra la burocracia estalinista! ¡No al capitalismo!” De ese modo, la “revolución incompleta” terminó en una “contrarrevolución completa”.

En su lugar, los partidos burgueses de Alemania Occidental, sobre todo la coalición de gobierno conservador de Helmut Kohl, aprovecharon la oportunidad de imponer una reunificación en clave capitalista. Esto significó también una reubicación estratégica a largo plazo del imperialismo alemán en la escena mundial.

La política abstencionista de la izquierda en Alemania Occidental también aportó a que no hubiera resistencia contra esta perspectiva. En las elecciones a la “Cámara Popular” [el parlamento de la RDA, NdelT.] en la primavera de 1990 no se presentó ningún partido relevante con una perspectiva opuesta a la restauración capitalista.

Ya antes de la reunificación, el 3 octubre de 1990, se dieron los pasos decisivos como el establecimiento de la Treuhandanstalt, el organismo que llevó adelante la privatización y el desmantelamiento de las empresas estatizadas de la RDA. La Unión Económica y Monetaria desde junio de 1990 llevó a la tumba los restos del estado obrero degenerado.

Sobre esa base pudieron empezar los ataques a las condiciones laborales y de vida del proletariado en Alemania Occidental y sobre todo en Alemania Oriental. La contrarrevolución social había vencido. Se terminó confirmando el pronóstico de León Trotsky de que la burocracia estalinista – si no se derribaba por una revolución política – terminaría tomando el camino de la restauración capitalista.








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