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Brasil: con amplia ventaja se impuso el ultraderechista Bolsonaro y enfrentará a Haddad en segunda vuelta

Con 98% escrutado el ultraderechista Bolsonaro obtiene 46.5% de los votos y el candidato del PT, Fernando Haddad 28.7%. El Tribunal Electoral confirmó la segunda vuelta para el 28 de octubre.

Domingo 7 de octubre | 21:00

Con 98% escrutado el ultraderechista Bolsonaro obtiene 46.5% de los votos y el candidato del PT, Fernando Haddad 28.7%. El Tribunal Electoral confirmó la segunda vuelta entre ambos candidatos para el 28 de octubre.

En el tercer lugar se situó Ciro Gomes, quien obtuvo el 12.51% de los apoyos, seguido de Geraldo Alckmin 4.85%, João Amoedo (NOVO) 2.56%, Cabo Daciolo 1.26%, Meirelles 1.21%, Marina Silva 1%, Alvaro Dias (PODE) 0.82% y Guilleume Boulos (PSOL) 0.58%.

Los datos contrastan fuertemente con los últimos sondeos de las principales encuestadoras, Ibope y Datafolha, que según los últimos números le daban un 41% al ultraderechista Bolsonaro y un 25% al candidato del PT, Fernando Haddad.

Los datos arrojados por el Tribunal Electoral muestran un fuerte crecimiento de Bolsonaro, y una caída de casi 4 puntos para el candidato del PSDB, Alckmin, mientras que Marina Silva que hace más de un mes superaba el 10% de los votos apenas llega al 1%.

Si estos resultados se mantienen, el candidato de la extrema derecha, Jair Bolsonaro, quedaría muy fortalecido de cara a la segunda vuelta y Haddad debería no solo mantener sus votos, sino conseguir todos los votos del resto de los candidatos para llegar a ser competitivo. Aún si todos los electores de Ciro Gomes se volcaran al candidato del PT, rondaría el 40% de los votos lo que lo dejaría muy lejos del 51% que se necesita para ganar.

Bolsonaro por su parte, de mantener el caudal de votos de esta primera vuelta, tendría todavía la posibilidad de arrastrar votantes de otros candidatos como Meirelles o Amoedo.

Unas elecciones manipuladas por la justicia y tuteladas por las FFAA

Estos comicios estuvieron marcados por la manipulación por parte de la justicia del proceso electoral, bajo la tutela de las Fuerzas Armadas.

La proscripción de la candidatura del expresidente Lula da Silva, quien además se encuentra preso a pesar de que contaba con cerca del 40% de las intenciones de votos, evidencia la determinación del régimen brasileño a darle continuidad al proyecto golpista incluso a pesar del derecho del pueblo a votar a quien desee.

La justicia también prohibió a Lula da Silva a dar entrevistas y limitó su participación en los spots televisivos, lo que dificultó al máximo la tarea del PT de convencer a los electores de Lula darle su voto a Haddad.

Además de todas estas maniobras, la justicia inhabilitó a 3,4 millones de electores por no haber realizado el registro biométrico. Esta decisión de la Corte Suprema brasileña -que afectó principalmente a la población del norte y nordeste del país (54% de los afectados), donde el PT tiene un importante apoyo y el candidato Jair Bolsonaro no logra avanzar- favoreció al candidato ultraderechista.

Si bien el candidato del PT, Fernando Haddad, hizo de todo para congraciarse con los mercados y mostrarse como una alternativa para llevar adelante la reforma previsional, la responsabilidad fiscal (ajuste social para pagar la deuda a los especuladores), no logró convencer.

Si bien Bolsonaro no es la primera opción de los mercados para darle continuidad a los planes golpistas, en la última semana hubo un vuelco del apoyo del régimen hacia ese candidato. Es que los candidatos más "de centro" (o menos polarizantes), en particular el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, no levantaron cabeza en las encuestas a pesar de la benevolencia de la justicia y el fogoneo de los medios de comunicación.

La operación judicial Lava Jato, que venía sin hacer olas, reapareció con la filtración del testimonio de un exministro de Lula, Antonio Palloci, con un timing sorprendente. En la misma línea, la esposa del juez Sergio Moro, declaró abiertamente su apoyo a Bolsonaro desde las redes sociales.

Por su parte, la fiscalía general pidió una nueva condena sobre Lula, en otra causa de sobornos que involucra a Odebrecht, esta vez relacionada con el Instituto Lula. También en la cúpula del ejército hubo movimientos favorables al Bolsonaro.

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El Movimiento Revolucionario de Trabajadores, parte de la Fracción Trotskista, que presentó candidaturas anticapitalistas en varios estados del país bajo la filiación democrática del PSOL, ha utilizado la tribuna electoral para denunciar las maniobras antidemocráticas del régimen y plantear la necesidad de combatir a la ultraderecha y al golpismo con una política independiente del PT.

Ha planteado la necesidad de exigir a las centrales sindicales, mayoritariamente dirigidas por el PT y sus aliados, que organicen la lucha de los trabajadores para derrotar los ataques del proyecto golpista. También ha combatido la ilusión de que a la ultraderecha se la derrotará en las urnas, ya que la presión del más de 20% de votos que constituyen su base electoral seguirá existiendo luego de las elecciones.

Por ello, a pesar de defender la perspectiva de un gobierno de trabajadores de ruptura con el capitalismo, vienen proponiendo una salida de emergencia, la más democrática que se puede concebir dentro de la democracia representativa, que es una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que ponga en discusión las verdaderas necesidades del pueblo trabajador .

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