Internacional

CRISIS DE LA SALUD PÚBLICA

Brasil: microcefalia, dengue y el colapso de la salud pública

Miles de casos de microcefalia, de dengue con récords de muertes, además de la chikungunha, representan el abandono – por parte de los sucesivos gobiernos – de la salud pública. Ellos gobiernan para los ricos, los pobres sufren las consecuencias.

Sábado 20 de febrero de 2016 | Edición del día

El gobierno alega que “esta perdiendo la batalla contra el mosquito” pero la guerra ni siquiera fue entablada. Si la casta de políticos que gobierna para los capitalistas estuviese preocupado, ante la primera señal de la enfermedad y la plaga del mosquito, el gobierno habría implementado una fuerte campaña de prevención, distribuyendo repelentes naturales, entre otros insumos, a toda la comunidad pobre y habría producido en gran escala pruebas de diagnóstico, habría desarrollado un plan nacional para garantizar el saneamiento básico en cada región donde aparecen enfermedades como éstas.

Mitad del país no cuenta con desagües y saneamiento ni condiciones de vivienda dignas. El Sistema Único de Salud (SUS) viene siendo destruido y los agentes sanitarios precarizados, despedidos o con salarios achatados.

Frente al mosquito y frente a la epidemia de microcefalia el gobierno pierde en todos los frentes. Si estuviese preocupado por la madre que sufre una gestación comprometida por la microcefalia, ¿por qué dar vueltas en el debate sobre el derecho al aborto? ¿Por qué se gastan millones de dólares para las próximas Olimpiadas, mientras no existe un único centro de atención de niños con microcefalia y sus familias, que sea de calidad, público y gratuito?

La microcefalia representa un cuadro gravísimo, que incluye mutilación neurológica permanente para el niño y una sobrecarga para los familiares que ya viven carencias terribles. Es el futuro robado a toda una generación; esta enfermedad no es como la presión alta o la artritis, que pueden ser corregidas. Son daños que quedan para siempre. Fueron estos gobiernos que abrieron la puerta a esta enfermedad, a través de la exclusión de grandes masas al derecho a una vivienda digna, a condiciones de saneamiento básico y a planes de urbanización, sin mencionar las carencias nutricionales crónicas (por la falta regular de alimentos como huevos, carnes, que arrasan con la inmunidad de la familia trabajadora) y la polución.

Como si no fuera suficiente, los gobiernos no cesan sus ataques contra el empleo, arrancando derechos conquistados y privando a las comunidades pobres de agua (la crisis hídrica no cesó), de recolección de la basura, desagües y agentes sanitarios. Las mejores tierras rurales y urbanas están en manos de los ricos; es la especulación inmobiliaria capitalista quien lanza a los sectores más empobrecidos a las regiones de riesgo, sea por avalanchas en momentos de lluvias o plagas y enfermedades.

Existe un debate alrededor de los grandes negociados que las empresas capitalistas de productos químicos hicieron con el Ministerio de Salud, para arrojar venenos en las aguas de las comunidades pobres con el pretexto de combatir al mosquito y que estarían causando microcefalia, incluyendo vacunas experimentales que el gobierno arrojó en las regiones donde la microcefalia estalló y sigue creciendo.

Es importante abrir el debate de forma independiente del gobierno sobre estos temas, a partir de la izquierda, entendiendo que Monsanto y la industria capitalista – con cobertura de la ONU/OMS – son capaces de todo en función de las ganancias.

En suma, el gobierno no quiere y no puede resolver el problema; está atado a los banqueros, a la deuda pública y los grandes negociados. ¿Por qué no libera las licencias para que la gestante que quiera cuidarse contra el mosquito o protegerse contra la microcefalia pueda hacerlo? Y en los barrios donde se vive con agua estancada, o con racionamientos del agua, ¿por qué no libera espacios y conjuntos habitacionales vacíos? ¿Por qué no contratar a la juventud para el saneamiento inmediato de los barrios pobres? ¿Y el derecho elemental de toda mujer para poder decidir abortar, elegir si quiere o no tener un hijo con microcefalia? ¿Dónde están los centros equipados con profesionales para todo tipo de atención a los niños con microcefalia? ¿Y por qué el gobierno no produce un repelente natural en gran escala y no distribuye en forma masiva telas/mosqueteros siendo que el dengue volvió a crecer y el mosquito se expande.

¿Faltan recursos? Mentira. Si no falta dinero para la Copa, y el gobierno continúa gastando millones en las tropas que ocupan Haití. Y el SUS, conquista de las luchas sociales, se encuentra superado, con filas de espera sin final, sin camas, sin servicio de emergencia. Jamás venceremos a estas plagas si no se avanza en la reestatización del SUS bajo control de los trabajadores. Y sin una ofensiva a partir de la izquierda, sindicatos combativos y centros estudiantiles levantando estas banderas de lucha.







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