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DIPUTADOS APROBÓ EL IMPEACHMENT

Brasil: golpe reaccionario en curso

La cámara baja aprobó el proceso de jucio político a Dilma Rousseff y profundiza la crisis. Avance de la ofensiva bonapartista de derecha sobre el país. Las responsabilidades del PT, las perspectivas generales y la salida que propone la izquierda.

Martes 19 de abril de 2016 | Edición del día

Fotografía: EFE/ Iano Andrade

Finalmente la oposición de derecha brasilera dio el primer paso en la cámara de diputados llevando adelante un golpe institucional reaccionario contra la presidenta Dilma Rousseff. Tras más de 9 horas de sesión la cámara baja superaba los 342 votos (equivalente a los 2/3 de la Cámara de Diputados) necesarios para aprobar la apertura del proceso de impeachment. La votación cerró con 367 votos a favor del juicio político, 137 votos en contra y siente abstenciones (dos legisladores no fueron a votar).

Atrás habían quedado los intentos del gobierno y la cúpula del PT, con Lula a la cabeza, por evitar el éxito de la oposición golpista. Fracasaron tanto las presentaciones judiciales para frenar el impeachment ante el Superior Tribunal Federal, cómo negociaciones frenéticas de los últimos días tratando de ganar los votos individuales de algunos de los diputados por fuera de la votación de la dirección de sus bancadas. Las movilizaciones convocadas por el PT y los sindicatos que por miles y miles se extendieron en varias ciudades del país nunca fueron la principal arma para enfrentar a la derecha golpista, hasta hace poco aliados del gobierno.

En última instancia el PT al haber asimilado los mismos métodos de la derecha, tanto en la negociación parlamentaria como en los estramados de corrupción terminó abriendo la puerta para la circense sesión del domingo.

El PT apostó a negociar en las altas esferas de Brasilia, entre los pasillos del parlamento y los hoteles de lujo, plagados de parlamentarios corruptos antes que a las movilizaciones obreras y populares para enfrentar a la derecha, lo que en perspectiva podía abrir también el camino a la lucha contra el ajuste que esta aplicando la misma Dilma.

La votación: entre saludos a parientes, dios y homenaje a golpistas

El propio parlamento se convirtió en una fiesta de la oposición de derecha y los sectores conservadores dirigida por el partido tucano PSDB y el PMDB, otrora aliado de Dilma y del PT. Ambos partidos son investigados por numerosos casos de corrupción. Liderando el acto de destitución de la derecha estuvo el presidente de la Cámara Eduardo Cunha (PMDB de Rio de Janeiro), ex aliado de Dilma, uno de los principales políticos corruptos, investigado por el Supremo Tribunal Federal (STF) por sospecha de haber recibido 40 millones de dólares en coimas.

La sesión en la Cámara de Diputados que inició el viernes culminó el domingo con la votación uno por uno de cada miembro de la cámara. Si faltaba algún dato para confirmar el carácter de maniobra golpista del impeachment bastó escuchar las “razones” de los diputados opositores. Los parlamentarios olvidaron el argumento central que estaba en discusión para iniciar el juicio político, la dudosa acusación por las “bicicletas fiscales”, artilugio utilizado para mejorar artificialmente las cuentas federales. En su lugar votaron haciendo alusión a “mi esposa Paula”, “por mi hija que nacerá y por mi sobrina Helena”, “por los militares (del golpe de estado) del 64”, “por los evangélicos” y hasta por “vendedores de seguros en Brasil”. La prensa internacional hizo referencia a estas posturas en la que se mencionó a Dios en reiteradas oportunidades y el diario El País del Estado español llego a decir: “Dios entierra a la presidenta de Brasil”.

Cómo sigue el proceso

Aprobado del pedido de impeachment en la Cámara de Diputados cabe al Senado, por mayoría simple, refrendar o no la decisión. Es decir, más allá de la aprobación en diputados, el Senado puede no dar curso al proceso.

En caso de que el proceso sea abierto, refrendado en el Senado, la presidenta Dilma Russeff será suspendida en sus funciones por 180 días y el vicepresidente Michel Temer (PMDB) asumiría el gobierno interinamente, hasta el que concluya el juicio político.

Desde el gobierno y la cúpula del PT apuestan nuevamente a una práctica que no le rindió frutos. La estrategia de Lula basada en la compra de votos y los pactos con sectores de lo más rancio y conservador de la política brasilera para parar el impeachment. A esto se le suma un nuevo intento por parar mediante la vía judicial el proceso esto anuncio, el lunes, el Abogado General de la Unión. El exministro de justicia y actual Abogado General de la Unión, José Eduardo Cardozo, denunció cómo los votos declarados fueron políticos y no relacionados a los temas de las “bicicletas fiscales”, causa que motivó la apertura del proceso de impeachment.

El PT emitió un comunicado público en el que lejos de llamar a enfrentar el golpe institucional de la derecha plantea que “esta aventura todavía podrá ser detenida por el senado federal, donde tendrá lugar la próxima batalla decisiva a favor del resultado electoral de 2014”. Es decir que la pelea contra la reacción no será en las calles sino en los pasillos de la cámara alta, una de las instituciones más rancias del país. O en todo caso, subordinaran las movilizaciones a esta política.
La propia Dilma Rousseff confirmó esta línea en conferencia de prensa el lunes por la tarde cuando luego de cuestionar a sus ex socios políticos Eduardo Cunha y Michel Temer (al primero por corrupto y al segundo por traidor), dijo que se enfrenta a un “golpe de estado” pero "voy a defenderme ante el Senado".

La izquierda frente al golpe institucional

Mientras que el PT y la burocracia sindical subordinada al gobierno prefirieron una salida por la vía judicial o los pactos entre bambalinas, parte de la izquierda terminó siendo funcional a los argumentos de la derecha.

Algunos grupos de la izquierda brasileña o bien no se pronunciaron contra el impeachment o bien llamaron a la abstención diciendo que era lo mismo un resultado que otro, como hizo el PSTU. Por su parte corrientes internas del PSOL, como el MES liderado por Luciana Genro, se limitaron a una declaración desesperada de último momento contra el impeachment antes de la votación, luego de haber idealizado al juez Sérgio Moro y defender el llamado a elecciones generales junto con Marina Silva. Es decir que terminaron siendo funcionales al triunfo del golpismo institucional.

Como dice la declaración de MRT de Brasil, organización hermana del PTS de Argentina,, “En medio de esta crisis nacional, las manifestaciones pacíficas convocadas por las centrales sindicales ligadas al gobierno fueron incapaces de oponer cualquier resistencia a la ofensiva de la derecha que fortalecieron. La CUT se negó a impulsar un plan de lucha con huelgas, paros y los métodos de lucha de clases, decidido en asambleas de base, único camino que puede de hecho frenar la ofensiva golpista, lo que presuponía una ruptura con su subordinación a Lula y Dilma”, y culminan “Desde el MRT hemos planteado en las asambleas estudiantiles y de trabajadores la necesidad de poner en pie una gran lucha contra el golpismo institucional y los ajustes; y defendemos la necesidad de luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que ataque la corrupción de raíz y haga que los capitalistas paguen por la crisis y enfrente los problemas estructurales del país”.








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