Internacional

BRASIL – CONTRA EL GOBIERNO Y LA DERECHA

Brasil: ¿cómo luchar por un polo de los trabajadores ligado a la lucha de clases?

Frente a los ataques cada vez más duros contra los trabajadores y frente a la burocracia sindical que viene actuando como el principal elemento de contención de la luchas, se hace cada vez más necesaria la construcción de un polo de los trabajadores, con independencia de clase; contra el gobierno y anti-burocrático, que intervenga en las luchas buscando llevar toda la solidaridad y confluir con los sectores más avanzados que resisten el plan de ajuste. Gran parte de la izquierda hoy está lejos de cumplir este papel.

Marcelo Santos

San Pablo

Martes 10 de noviembre de 2015 | Edición del día

El PSOL y un Frente que deja a Dilma y al PT sin miedo

A principios de octubre se formó el "Frente Pueblo Sin Miedo", un frente permanente en el cual el Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) logró articular a un sector de la izquierda, principalmente al PSOL, junto a la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y la Central Única de Trabajadores (CUT), central que apoya al gobierno y está jugando un rol central en la implementación de medidas de ajuste como el Programa de Protección al Empleo (PPE).

Este mes, el Congreso de la CUT, que aprobó el PPE, reunió en una mesa a Guilherme Boulos, del MTST, a Lula, Dilma, y al presidente de la CUT, Wagner Freitas, quien destacó la importancia del Frente como un "frente que sirve para defender democracia” y en el mismo discurso abiertamente dijo que "vamos a hacer las críticas ... pero al final estamos juntos (...) Hemos sido, somos y volveremos a las calles para defender el mandato de la presidenta Dilma”.

Independencia de clase y lucha de clases

La Central Sindical Popular (CSP-Conlutas), en la que el PSTU es la dirección mayoritaria convocó a la realización de un acto y de un encuentro que reunió a miles de trabajadores en San Pablo en septiembre pasado, centrado en la denuncia al gobierno y la oposición de derecha, y realizó pequeños actos en lo que llamaron “Octubre de luchas”. Sin embargo, esto no se convirtió en una alternativa en las luchas y huelgas que siguieron.

El peso de la izquierda no puede limitarse a convocar actos y encuentros que no sirven para potencializar las luchas concretas que los trabajadores ya están dando contra el ajuste. Como señaló en aquel encuentro el compañero Adaílson, conductor despedido de Porto Alegre, “queremos ver la fuerza reunida en este encuentro en los piquetes de los conductores que siguen despedidos, también entre los trabajadores despedidos del subte y en otras luchas de los trabajadores”. Pero… no lo vimos.

Los petroleros están llevando adelante la mayor huelga de los últimos 20 años, enfrentando a la burocracia sindical que divide a los trabajadores, hasta organizativamente. Otro ejemplo importante es la automotriz General Motors (GM) de São José dos Campos, en la que la última huelga demostró una enorme voluntad de lucha y terminó con un acuerdo de lay-off (un sistema que permite suspender temporalmente el contrato de los empleados con reducción de sus salarios). El sindicato liderado por el PSTU anunció que aceptaría ya desde el primer día de la huelga, además de la suspensión de los 800 despidos hasta fin de año. Todos sabemos que después de ese plazo la empresa volverá a atacar y a despedir, como lo ha hecho desde hace años. Este período de tregua es decisivo para preparar un plan de lucha capaz de impedirlo.

Nuestra exigencia a la izquierda es que ponga toda su fuerza material y militante al servicio de estas luchas para que se conviertan en batallas ejemplares. El problema es que la izquierda aún no se plantea estos objetivos.

Desde el Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) buscamos actuar en la práctica como un polo para la lucha de clases. Así lo hicimos durante la huelga de los trabajadores del Correo, que fue nacional y logró derrotar grandes ataques; como en la huelga en la Universidad de San Pablo donde enfrentamos los intentos de vaciamiento y despidos. Con democracia obrera y una fuerte discusión sobre la importancia de la solidaridad de clase, además de la disposición combativa y la confianza en nuestra clase, aquellos conflictos en los que hemos participado con las fuerzas que contamos, han dejado en claro que si la izquierda pusiera todo su peso, el destino de muchas de ellas podría ser diferente y que el “tercer” campo del que tanto hablan el PSTU y sectores del PSOL, podría tener algún sentido concreto.

Esquerda Diário en su versión impresa ha sido el principal instrumento para esta orientación llegando, además de la versión digital, a miles de trabajadores, decenas de huelgas en el país, con el objetivo de apoyar activamente estas luchas y confluir con la vanguardia obrera, estudiantil y del movimiento de mujeres. En el próximo periodo pondremos todas nuestras fuerzas para poner en pie un verdadero polo para la lucha de clases, comenzando por la GM y ahora, en las asambleas y piquetes que los trabajadores petroleros están llevando adelante en todo el país.







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