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Bonadio, más de 20 años acomodándose a los poderes de turno

El pasado menemista de Bonadio. Las causas en su contra. Sus vinculaciones con el kirchnerismo y Cambiemos.

Viernes 8 de diciembre | Edición del día

En el día de ayer la figura del juez Claudio Bonadio tomó un protagonismo inusitado. No era para menos, ya que fue el impulsor de una de las medidas políticas más polémicas de los últimos tiempos: el pedido de desafuero, y prisión preventiva, de la flamante senadora y ex mandataria Cristina Kirchner.

Bonadio lleva adelante varias causas contra ex funcionarios kirchneristas, además de la que tomó público conocimiento ahora contra Cristina Kirchner por presunto encubrimiento a los acusados del atentado a la AMIA, ocurrido en 1994. Es imposible creer que la embestida judicial del juez contra la ahora senadora y varios de sus ex funcionarios sea parte de una lucha contra la corrupción y por la defensa de la patria, en contraposición a la actitud de la ex mandataria de “traición a la patria”, según lo indica su acusación. Básicamente porque su pasado, y por supuesto su presente, evidencian lo contrario. ¿Por qué? Porque acumula más de 51 causas (de las cuales hoy solo 8 están vigentes) en su contra por mal desempeño, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, secunda a Norberto Oyarbide en el ranking. Porque se hizo conocido por formar parte de una lista de jueces adictos al poder del entonces presidente Carlos Menem. Porque cayó el menemismo pero su accionar funcional a los gobiernos de turno siguió. Y es así, como rápido de reflejos, supo acomodarse al kirchnerismo y ahora a Cambiemos.

Bonadio y sus constantes acomodos

Corría la década del 70 y Bonadio, siendo apenas un estudiante egresado del Colegio La Salle de la localidad de San Martín, comenzó su militancia política en las filas de la organización de la derecha peronista Guardia de Hierro.

Con la apertura democrática tejió amistades con dirigentes peronistas como Carlos Grosso, Miguel Ángel Toma y Carlos Corach, que fueron fundamentales para luego iniciar su carrera política durante el menemismo. Bajo la presidencia de Carlos Menem (1989-1999) ocupó el cargo de subsecretario de la secretaria de Legal y Técnica, dirigida por Corach y gracias al vínculo con él logró convertirse en Juez Federal de Morón.

En 1996 saltó a la fama cuando fue denunciado como uno de los “jueces de la servilleta” por el ex ministro de Economía menemista, Domingo Cavallo, quién a 2 meses de haber dejado su cargo señaló al por entonces ministro del Interior Carlos Corach, de haber escrito en una servilleta una lista de jueces preparados para actuar según las órdenes y necesidades políticas de Menem. En la lista escrita con letra manuscrita figuraban: Carlos Liporaci, Adolfo Bagnasco, Gustavo Literas, Jorge Ballestero, Jorge Urso, Rodolfo Canicoba Corral, Carlos Branca, Norberto Oyarbide y Claudio Bonadío.

Durante el menemismo activó y desactivo causas en función de los intereses presidenciales, tal es así que tuvo que afrontar denuncias judiciales por “cajonear” causas contra ex funcionarios y amigos del poder, como fue el caso de la protección que le brindo a Victor Alderete, ex interventor del Pami, y al grupo Yoma (estrechamente vinculado a Menem), entre otros.

El arte de “cajonear” causas que había aprendido bajo el menemismo, lo profesionalizó durante el kirchnerismo. Son varios los funcionarios y amigos del poder comprometidos en causas judiciales que deben agradecerle su ayuda, entre ellos nada más ni nada menos que dos de los secretarios privados de Néstor y Cristina Kirchner, Daniel Alvarez e Isidro Bounine, y el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno. A su vez, el kichnerismo lo recompensó y logró paralizar varias de las causas en su contra en el Consejo de la Magistratura y fue Miguel Ángel Picheto uno de los hacedores de esa ayuda.

En 2006, Bonadio fue apartado de la causa AMIA, por haber estado 5 años sin mover el expediente, favoreciendo así a su amigo y ex juez Juan José Galeano y a su ex jefe Carlos Corach, acusados de adulterar pruebas en dicha causa, entre otros.

En 2010, el fallecido fiscal Alberto Nisman, cuando investigaba el atentado a la AMIA, acusó a Bonadio por amenazas recibidas en su cuenta de mail. Nisman afirmaba que en las mismas se hacía referencia a la investigación por encubrimiento del atentado a la mutual.

En el transcurso de este año, sobre todo en los últimos meses, importantes ex funcionarios kirchneristas han quedado tras las rejas por las diligencias del juez Bonadio. Entre ellos, Julio De Vido, Roberto Baratta, Amado Boudou, y los recientemente encarcelados Carlos Zannini y Héctor Timerman (con prisión domiciliaria), por nombrar a los de mayor jerarquía.

Tanto Macri como funcionarios y dirigentes políticos de Cambiemos han declarado que no es el Gobierno el que está detrás de las decisiones de Bonadio. Más allá de que todavía no queda del todo claro en el panorama político hasta qué punto esto es verdad, lo que es inocultable es la habilidad de Bonadio para actuar a favor de los gobiernos de turnos. Hoy, como parte del “partido judicial” está a tono con el clima macrista de amedrentamiento a las libertades democráticas.








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