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MÚSICA // RESEÑA

BogadoCuman, poesía y melodía de un bajo

Un proyecto ajustado que fue nutriéndose a partir de textos poéticos y la línea melódica de un bajo. Esta propuesta característica se llama BogadoCuman y ya tiene un primer trabajo al que le pusieron Parciales.

Miércoles 8 de noviembre | Edición del día

Esta formación se compone, por un lado con Fernando Bogado (poeta y periodista) y por el otro, con el músico Gabo Cuman. A partir de este dúo, parece asomarse una nueva forma de convivencia entre poesía y música. Y eso es algo para destacar, pero sin entrar en características vacuas. Las deducciones mejor hacerlas al momento de escuchar todo el material con la debida atención que requiere.

Cuando se le da play, lo primero que empieza es un poema (¿canción?) que se llama Septiembre. El bajo de Cuman empieza a tejer el ambiente, aplica climas que parecen meterte en una cámara subjetiva sonora para escuchar lo que Bogado tiene para decir. Un niño dibuja con los restos de la rama de un árbol/ el diagrama/ de las muertes de este año. / El dibujo, el diagrama, /empieza/ desde/ la muerte que bailó conmigo en la noche limeña,/ la muerte que leí en un cartel de México, /la muerte de Merlo, la muerte de Ranelagh,/ la muerte de la noche, de todas las noches de mi juventud,/ la muerte de Paraguay, la muerte de Italia, la muerte de mis tierras,/ lo baldío de mi muerte, lo abandonado.

Ese hacer ingobernable de Bogado y Cuman los encuentra ahora en este rumbo que aparentemente se aunó a partir de sus coincidencias en distintos trabajos particulares. “La idea del dúo apareció por un encuentro de afinidades que se dio a partir de los trabajos particulares de cada uno. Cuando nos conocimos, allá por el 2006, 2007, al poco tiempo empezamos a colaborar. Quizás, al principio, de una manera más secuenciada: subíamos los dos a un escenario, Gabo tocaba sus piezas de bajo solo (había sacado en ese tiempo su primer disco de bajo, Escenas acerca del embrujo), yo leía fragmentos de mi primer libro, La paz desnuda, junto con poemas que después entrarían en plaquetas que iba a editar en CILC (Casi Incendio La Casa), pero todo muy ordenado: primero uno, después el otro”, resume Bogado, como intentando darle una dirección a la biografía de este proyecto.

Parciales sigue avanzando y uno se sigue metiendo y encuentra otro track que dice Doble hélice. Allí la voz de Bogado arranca y dice “Es así y fue así”. Luego avanza sobre los rastros de una muerte que pone en primer plano la figura de un familiar y ahí es cuando este poeta que caminó las calles de San Martín, termina de concretar una figura poética que tiene más emoción si se la escucha con auriculares. el Lucho, vecino de mi tía/ y padre de un gran amigo de infancia/ murió tetra en mano/ y fue llorado de una manera prudente por mis tías./ Aceptar a Lucho/ es uno de esos objetivos nobles/ que vale la pena imponerse, ajusticia en ese principio de Doble hélice. Quedan tres tracks para cerrar la obra completa. Son piezas para tener ahí, preparadas para salir de los lamentos circunstanciales, pero sin dejar de abrocharse el cinturón porque la diplomacia no augura por acá. Las mejores mentes/ se crían en carreras de tres años/ con salida laboral asegurada;/ visten corbatas fluorescentes/ para colgarlas en los viernes casuales/ y andar sonámbulos en el tren. / Beben/ el ruido de las manos de sus jefes:/ si sueñan, lo hacen rápido,/ no sea cosa que en el próximo psicotécnico/ se equivoquen/ y confundan la mancha/ con el fuego en el techo, termina de noquear Bogado en su Hermanas de bloque / Mi generación.

Sin dudas BogadoCuman interpela la forma de consumo, tanto de la música como de la poesía. No es fácil (ni sería adecuado), el hecho de pensar una etiqueta que pueda pasteurizar a ciertos consumidores. Ninguna sería pertinente y eso es motivo de desestabilización. Buen síntoma en estos tiempos que traen todo deglutido. “Por suerte no tenemos que etiquetar lo que hacemos. Intentamos trabajar nuestra propuesta artística con libertad y con el mayor compromiso posible”, sintetiza Cuman, al momento de pensar lo que hacen en términos alternativos.

Por último, este dúo desde el año 2011 lleva adelante un ciclo de poesía que nombraron Tercer Jueves. Un evento que marca sus diferencias con otras lecturas y con la dinámica pretendida. “Nunca optamos por el formato slam, por ejemplo, por cuestiones que se desprenden de las respuestas que hemos estado dando, así como tampoco respondemos a la lógica de la mayor parte de los ciclos musicales que están dándose en la Ciudad de Buenos Aires y en algunas partes del Conurbano. Digo, no es que primero hay poesía y después cierra banda. Tampoco los poetas están participando en una competencia. Tampoco tienen dos o tres minutos para hacer lo que les parece, y tampoco hay micrófono abierto”, aclara Bogado.

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