Juventud

CÓRDOBA/PRECARIZACIÓN LABORAL

Black Pan no paga los sueldos

Hace sesenta días que Argentina está en aislamiento social preventivo y obligatorio, y desde el primer momento nos llegaron miles de denuncias y testimonios sobre despidos, rebajas salariales y suspensiones, todas medidas que toman las patronales atropellando los derechos básicos de los trabajadores. Los laburantes de empresas como Mc Donald y Burger King fueron los primeros en organizarse para denunciar y exigir que los empresarios paguen los salarios y dejen de despedir a trabajadores.

Viernes 22 de mayo | 23:40

Los trabajadores gastronómicos fueron unos de los primeros golpeados por la crisis que se profundiza aún más en el contexto de pandemia y cuarentena, y Black Pan no es la excepción.

Hace unos días nos llegó el testimonio de varios trabajadores de Black Pan: Lara, Matías, Nicolás y Agustín nos contaron la evolución de la precarización dentro de la empresa.

Lara: “Venden hamburguesas en cuatro locales en total: uno en Nueva Córdoba, otro en el Shopping Villa Cabrera, el tercero en el Cerro de las Rosas y el último en el Paseo Jockey, con ganancias millonarias. Pero además de tener ese poder adquisitivo los dueños de la marca tienen un food track donde se recaudan millones en todo el verano trabajando en eventos como el “peperina” o el “mionca”".

Los millones que llenan los bolsillos de estos empresarios son a costa de la precarización laboral de decenas de laburantes, que no solo tienen que hacer doble turno en los locales casi todos los días para poder tener un sueldo con el que puedan subsistir, sino que además algunos tienen que trabajar 15 horas seguidas arriba de un camión de dos por dos haciéndolo casi sin parar.

Nicolás: “Pero eso no es lo peor, en Black Pan los empleados hacemos todo, desde la producción de todos los agregados de las hamburguesas como la descarga y limpieza del camión sin importar si son las diez de la noche o las seis de la mañana. La limpieza de los locales, la producción de comida, las ventas extravagantes está en manos de unos pocos, porque encima no quieren contratar más personal, entonces estas tareas quedan en mano de seis personas como mucho y teniendo suerte, porque hay turnos donde somos tres".

Agus: “Yo trabajo hace años en el food sobre todo, y hay eventos que no solo duran más de 10 horas, sino que nosotros tenemos que trabajar desde mucho antes cargando el camión, descargando, haciendo la producción. La vez que más trabajé fue en el Cosquín Rock, eran cerca de veinte horas seguidas. No nos podíamos quedar a dormir allá, así que volvimos a Córdoba y al otro día teníamos que ir de nuevo temprano. Terminábamos durmiendo como mucho cuatro horas entre día y día, y los descansos eran acotados, a veces si te tocaba estar arriba del camión y no en la carpa, estabas ocho horas seguidas sin parar de hacer hamburguesas, y cuando por fin terminaba la venta teníamos que limpiar todo el caos que quedaba después del evento. Esos cierres eran los peores, teníamos que lavar todo nosotros a la madrugada y hasta que no terminábamos no nos íbamos”.

Teniendo en cuenta que la precarización laboral es algo cotidiano en Black Pan, no podíamos esperar menos en un contexto de cuarentena. Pero esta vez los dueños rompieron records de mediocridad, apenas empezó el aislamiento social optativo redujo las horas de todo el personal a más de la mitad, mencionando también que junto con el recorte de las mismas una de sus sucursales presentó un recorte enorme en cuanto al costo por la misma, tal así una semana antes de que se decrete la cuarentena ya había más de 16 empleados que no iban a trabajar y 3 empleadas que ante estas condiciones optaron por renunciar. Por otro lado, los chicos que seguían yendo eran solo en un turno de cuatro horas.

¿Y los sueldos? Matías nos cuenta: “Pagaron marzo solo a la mitad y después no dieron ninguna respuesta sobre los pagos que correspondían al mes de abril ni mayo. Lo único que dijeron es “no tenemos plata”, eso nos dijeron haciéndolo por Whatsapp, porque no tuvieron ni la decencia de hacer una reunión virtual, después de múltiples quejas y ya con la economía de la mayoría de nosotros ahogándonos (no recibimos el IFE porque tenemos la mitad del sueldo en blanco) convocaron a una reunión para “plantear alternativas” para que ganemos plata. En la reunión nos ofrecieron vender “kits “de hamburguesas para hacer en casa, cada cinco kits que vendamos tenemos $300 de comisión, para llegar a nuestro sueldo deberíamos vender 65 promociones. Quedaron muchos grises en la reunión, pero lo que quedó muy claro es que si no vendemos ninguno no cobramos nada”.

Nicolás: “Como si esto que cuenta Mati fuera poco, antes de la crisis sanitaria nos enteramos que ninguno de nosotros estaba teniendo los aportes en el Anses, pero de igual manera se nos descontaban dos mil quinientos pesos del sueldo. Cuando pedimos explicaciones, las respuestas fueron escasas y no concretas".

Lara: “La reunión, aparte de explicar cómo hacer magia vendiendo kits por toda la ciudad en un límite de tiempo, tuvo presiones constantes sobre “la posibilidad de cierre de los locales”, en donde compararon la situación de Black Pan en este momento, con un anciano de 70 años internado positivo en coronavirus, y nos dijeron muy clarito y sin pelos en la lengua “de un muerto no podemos sacar nada” haciendo referencia a que si presionamos para que nos paguen, cierran y listo, y eso lo repitieron como diez veces. Después cuando un compañero pregunto qué pasaba si no vendían nada teniendo en cuenta que varios no viven en la ciudad y no tienen contactos, ahí nos mandaron a ver En Busca de la Felicidad para hacer analogía con nuestra situación económica. Cinismo es poco para describir lo que demostraron nuestros jefes en esa reunión, nos trataron de idiotas. Nos dijeron que no tenían plata miles de veces y esa respuesta es hipócrita porque nosotros más que nadie sabemos cómo recaudan grandes ganancias entre los locales y los del food track. Pero todos esos ingresos son posibles gracias a nuestro trabajo, gracias a la precarización laboral que transitamos todos los días”.

Lara: "Más allá del reclamo por una respuesta de la empresa, también esperamos una respuesta más concreta de parte del estado en la que los patronales se sientan más presionados a la hora de tener en cuenta los derechos de sus trabajadores y hacerlos valer".







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