Política

DESAPARICIÓN Y ENCUBRIMIENTO

Berni y La Brújula: dime con quién te “informas” y te diré a quién encubres

El ministro de Seguridad de Kicillof señala abiertamente que su periodista de confianza es Germán Sasso, el operador estrella de La Brújula 24 de Bahía Blanca. Amigo íntimo del poder económico, político, judicial y policial; Sasso tilda de “brutales mentiras” las denuncias de la familia de Facundo Castro.

Miércoles 19 de agosto | 01:49

La Brújula 24, junto con el diario tristemente célebre La Nueva y la radio LU2, son parte del multimedios más grande del sur bonaerense, en manos del multiempresario Gustavo Elías, vicepresidente de la Unión Industrial bahiense. Este conglomerado concentró el año pasado casi la mitad de la pauta oficial del gobierno bahiense de Cambiemos, unos 30 millones de pesos. Además, el periodista Germán Sasso, según indica la página oficial del municipio, cobró individualmente sólo el año pasado más de 2 millones de pesos en pauta oficial. Sus métodos en la región ya son conocidos: siempre filtrando ilegalmente información sensible de los expedientes judiciales, exponiendo la identidad de personas que habían pedido reserva, e instalando “verdades” interesadas.

La línea editorial de La Brújula 24 a lo largo de los años es indudablemente consecuente: siempre del lado del poder político, empresarial y policial. Ya sea para estigmatizar a los cultivadores de cannabis, para demonizar la diversidad sexual, para ridiculizar la pelea del movimiento de mujeres y hasta para culpabilizar a las víctimas de femicidios y sus familias de forma cruenta (por citar sólo algunos ejemplos de su coherencia). Incluso hasta diversificó su actividad periodística para presentar proyectos pro mano dura en el Concejo Deliberante de Bahía Blanca.

Este portal digital y radio bahiense, que es toda una tribuna de la derecha regional, sostuvo desde el comienzo las hipótesis de Berni y la Policía Bonaerense en función de desviar la investigación. Siempre rechazó las hipótesis de la querella y la responsabilidad policial, el mismo 7 de julio que la Jueza Marrón abría la causa por desaparición forzada entrevistaba en exclusiva a Berni para que sostenga su versión, y se encargó de difundir información filtrada del expediente ilegalmente de forma selectiva para darle aire a la impunidad.

Desde su twitter Germán Sasso, el editorialista del medio, ante el hallazgo de un cuerpo el sábado 15 de agosto, se apresuró a publicar que esto “confirmaba” la hipótesis de que Facundo había llegado a Bahía Blanca, cuando aún se desconoce cómo llegó ese cuerpo ahí, y aún no está confirmado mediante pericias que se trate de Facundo. Días antes había calificado de “brutales mentiras” a las denuncias que realiza la madre del joven desaparecido.

Sergio Berni, el domingo 16 de agosto no se privó de señalar en vivo en América 24 que él se informa con el periodista de La Brújula 24: “Me informo a través de uno de los periodistas más informados de Bahía Blanca, que es Germán Sasso. Ha llevado la investigación periodística con bastante seriedad”. Al día siguiente le dijo algo similar a Lanata en Radio Mitre. “Vengo interiorizándome leyendo las noticias de Bahía Blanca a través Germán Sasso que es el periodista que más ha investigado el caso” decía el Ministro de Seguridad bonaerense, a quien Cristina Castro le exige la renuncia por el encubrimiento, los aprietes, amenazas y contradicciones en los testimonios que desplegaron los miembros de la policía a su cargo.

La Brújula 24 difundió la foto de Facundo en el control policial antes de que fuera incorporada a la causa, probablemente facilitada por la bonaerense a sus medios amigos, cuando a Cristina Castro le venían diciendo que se había borrado. También ese portal anticipó a fines de julio detalles de la declaración de una testigo (presentada por la propia bonaerense), un testimonio que, luego se supo, no daba ninguna información precisa sino que sólo buscaba desviar la investigación y ubicar a Facundo en otro lugar, al mejor estilo de las operaciones políticas, mediáticas y judiciales durante la búsqueda de Santiago Maldonado. Por supuesto, ya en ese momento Berni se apoyó en estas operaciones para salvar a los policías sospechados.

Es importante tener en cuenta, para entender la virulencia de este diario y radio contra Cristina Castro y sus abogados, que la querella está pidiendo la imputación de Germán Sasso como parte de una asociación ilícita para encubrir lo ocurrido con Facundo, por utilizar datos reservados del expediente, distorsionándolos, y legitimando los informes adulterados y los testimonios contradictorios de los policías y de la testigo que introdujo la propia bonaerense en la causa cuando ya había sido apartada esta fuerza de la investigación.

Convenientemente, en su relato parcial y que permanentemente ataca a la familia del joven de Pedro Luro y a sus abogados, Leandro Aparicio y Luciano Peretto, La Brújula omite los resultados claramente incriminatorios de las pericias a los celulares de los policías implicados. También oculta descaradamente que el informe del lector de patentes de Villarino está puesto en duda por la querella porque aparecieron dos versiones distintas del mismo informe, que justamente manipulan los datos de qué autos pasaron por allí en función de restarle credibilidad a los testigos que vieron a Facundo siendo subido a un patrullero.

Esos tres testigos habían intentado varias veces denunciar lo que habían visto pero los efectivos de la bonaerense no les tomaban declaración ni informaban lo que ellos denunciaban. Tuvieron que comunicarse por su cuenta con la familia, y de este modo la querella pudo finalmente exigir que el caso deje de estar caratulado como "averiguación de paradero" y en la órbita de la misma policía sospechada por la desaparición.

Las denuncias de la familia no son "brutales mentiras", ni la querella tiene ningún oculto interés maligno como sugieren descaradamente desde este portal. Esas definiciones en cambio sí aplican para la respuesta que recibió el mejor amigo de Facundo por parte de la bonaerense cuando denunció su ausencia: que seguro se había “ganado el loto” y se había "ido de putas".

Quedan muchas preguntas sin responder desde el relato que hacen Berni y La Brújula. Además de las pruebas halladas en los celulares, están los rastros en los patrulleros y el amuleto de Facundo en la subcomisaría de Teniente Origone que encontraron los perros del perito Marcos Herrero.

También resta explicar ese misterioso asado en el Vivero de Villarino entre el intendente Bevilacqua, afín al massismo, el propio Germán Sasso, periodistas de La Nueva y LU2, algunos policías bonaerenses y empresarios del Parque Eólico, unos días antes del hallazgo del cuerpo dentro del distrito de Villarino. “Ellos se dieron el gusto de juntarse a comer un asado y a mi hijo lo desaparecieron por romper la cuarentena" decía Cristina Castro el domingo luego del hallazgo.

Siguen pasando los días, la jueza Gabriela Marrón y el fiscal Ulpiano Martínez, a cargo del caso, siguen sin dar lugar a las detenciones pedidas por la querella y la autopsia se posterga sin que nadie explique por qué. Desde el gobierno nacional y provincial dan signos de preocupación, se comunicaron varias veces con la madre de Facundo.

Pero si La Brújula 24 tiene tanto descaro en sostener con cada vez más estridencia sus teorías para la impunidad, si el propio Berni sigue en su cargo y abiertamente amenaza al abogado Aparicio y defiende a la bonaerense contra toda evidencia, si la jueza y el fiscal pueden seguir dilatando todo y desdeñando todas las pistas y testimonios que apuntan cada vez con más fuerza a la fuerza policial, quizás sea hora de dejar de preocuparse y empezar a ocuparse. El Estado es responsable de decir qué pasó con Facundo y que haya verdad y justicia.


Seguí toda la cobertura del caso de Facundo Astudillo Castro en La Izquierda Diario.







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