Política Chile

Segunda vuelta

Beatriz Sánchez, el Frente Amplio y el mal menor

La ex candidata del frenteamplismo ya declaró que votará por Guillier. Recorren un camino que ya trazó anteriormente la izquierda, y que sólo entregó fracasos y frustraciones.

Dauno Tótoro

Santiago

Martes 5 de diciembre

Ya se han ido quitando la mayoría de los velos y se están acabando las ambigüedades. Si primero fueron Sharp, Depolo, Crispi, que anunciaron que votarían por Guillier, y luego otros deslizaron opiniones que tendían al voto por la Nueva Mayoría, como Boric y Jackson, todo quedó más claro ahora que Beatriz Sánchez dijo públicamente, en conferencia de prensa, que votará por Alejandro Guillier en segunda vuelta.

En una primera instancia el Frente Amplio buscó “correr el cerco” exigiendo que la Nueva Mayoría integrase ciertos elementos programáticos a su campaña. Ahora sus principales referentes han centrado sus declaraciones en el apoyo público al candidato del oficialismo.

El Frente Amplio actúa como lo hizo el Partido Comunista ya en varias ocasiones, y frente a la posibilidad de un gobierno de la derecha, decide votar por mal menor.

Una candidatura de la ex Concertación que se plantea quizás sin Zaldívar ni Camilo Escalona, pero con Sergio Bitar, Yasna Provoste (pieza clave en engañar y desarticular al movimiento pingüino del 2006) y compañía. Una candidatura con renovación moderada de los rostros de la “centro-izquierda clásica”, que recibe apoyos desde Sánchez hasta Goic.

El frenteamplismo y sus principales dirigentes caen así nuevamente en el chantaje de quienes prácticamente han gobernado el país los últimos 25 años.

El llamado de sus principales referentes, tiene detrás algo de fondo, que expresó muy claramente Carla Amtmann, de Nueva Democracia, en una entrevista para El Mostrador: “(…) en el próximo periodo tenemos que estar en el Gobierno, dentro de un pacto progresista y de izquierda y, si no reconocemos que hay progresismo y hay izquierda en la Nueva Mayoría, estamos perdidos, porque yo creo que hay que tender puentes desde ya.”

De fondo, con guiños, señas y detalles más o menos explícitos, lo que busca el Frente Amplio es una alianza con el progresismo de la Nueva Mayoría para ser gobierno y desde ahí realizar transformaciones.

Un camino equivocado, que no hace más que confiar en quienes jamás nos han entregado nada, en quienes transformaron la demanda de educación gratuita en una beca a la cual se postula y se puede perder, que se niegan a eliminar las AFP, que con su reforma laboral debilitaron a los sindicatos por la figura de las adecuaciones necesarias, que entregaron millones de dólares dineros públicos a las Universidades privadas con la Reforma a la Educación Superior, y así podríamos seguir largamente.

El Frente Amplio tenía una oportunidad y la desechó. Tenía la posibilidad de empujar a que ese millón 300 mil personas que votaron por Sánchez no sólo dejaran de confiar en la Nueva Mayoría en segunda vuelta, rompiendo el chantaje del “mal menor”, sino que también de proponerse poner en movimiento esa gran fuerza que se expresó electoralmente, en pos de la conquista de las demandas que desde hace tanto se exigen en la calle y que tuvieron su reflejo en estas elecciones.

Dejando de confiar en los políticos de la Nueva Mayoría y poniendo en acción la gran fuerza social de los trabajadores y trabajadoras, en alianza con estudiantes, mujeres y otros sectores que han salido a la lucha, se abrirá un camino mucho más claro para imponer las transformaciones sociales que quieren impedir tanto Chile Vamos como el oficialismo.

Tanto la derecha como la Nueva Mayoría han gobernado a favor de los grandes empresarios, siguiendo sus consejos y respondiendo a sus amenazas. Famoso y certero es el dicho de que la (ahora ex) Concertación “gana con los votos de la izquierda y gobierna con los bancos”. El desafío por lo tanto es construir una fuerza social y política que les haga frente sin tapujos, para conquistar nuestras demandas, pero de fondo, para luchar por una sociedad de ruptura con el capitalismo, democrática, donde sean las y los trabajadores quienes gobiernen.

Esa construcción pasa por desenmascarar a quienes han engañado permanentemente a trabajadores, mapuche, mujeres y estudiantes. La declaración de Beatriz Sánchez va justamente en el camino contrario.






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