Juventud

SEPARACION IGLESIA ESTADO

Basta de intromisión de la Iglesia católica en la universidad de Zaragoza

El pasado 20 de diciembre la casta eclesiástica (el Arzobispado de Zaragoza) y la casta universitaria de Zaragoza firmaron un nuevo convenio a espaldas de la comunidad universitaria, ampliando los privilegios de la reaccionaria Iglesia Católica.

Carlos Muro

Zaragoza | @muro_87

Martes 30 de enero | 20:11

Foto: Twitter

Una de las reivindicaciones históricas del movimiento estudiantil en el Estado español ha sido la separación entre Iglesia y Estado. Esta unión tiene como consecuencia una fuerte presencia de la Iglesia en la educación pública, privada y concertada. Mediante diversos pactos, la Iglesia trata de recuperar terreno en la universidad pública en todo el Estado. Este es el caso de la Universidad de Zaragoza, en la cual tanto el rector, su directiva y órganos como el Consejo Social, están de acuerdo en que esta institución machista, homófoba y franquista siga teniendo privilegios.

El nuevo convenio, firmado entre el Arzobispado de Zaragoza y la Universidad ocho días después de la convocatoria del claustro, no fue consultado con nadie. El claustro, a pesar de ser un órgano antidemocrático y sin poder de decisión sobre asuntos centrales de la universidad, ni siquiera pudo tener la capacidad ejecutiva de someter a votación tal acuerdo. Mucho menos el conjunto de la comunidad universitaria, por ejemplo, mediante un referéndum vinculante.

¿Qué establece el nuevo convenio? Es un acuerdo firmado por cuatro años para permitir a la iglesia que imparta congresos religiosos, jornadas y cursos formativos, así como la realización de prácticas por parte de los y las estudiantes. Más aún, se abren las puertas para “actividades de investigación y proyectos de I+D+I”, y por si fuera poco se le permite acceder a ayudas públicas “para las actividades de interés común”. Para rematar semejante regalo, el vicerrector de Política Científica, Luis Miguel García, le “traspasa” material histórico, en concreto un libro parroquial con registros sacramentales de entre 1665 y 1738 al director del Archivo Diocesano, Juan Ramón Royo.

¿Por quién está firmado? Está suscrito por la vicerrectora de Transferencia e Innovación Tecnológica de Unizar, María Pilar Zaragoza, y el de economía del Arzobispado, Jaime Sanaú.

¿Qué otros privilegios tiene la iglesia católica? Mantiene símbolos religiosos, actos religiosos -como la celebración del San Braulio, patrón de la universidad-, y capillas, como por ejemplo en la Facultad de Derecho. Incluso, hay casos en los que el patrimonio público termina siendo propiedad de la iglesia, como es el caso de una planta entera del edificio de Calle Domingo Miral, 4.

Además, un convenio entre la Universidad de Zaragoza y el Arzobispado de 2012 permite asignaturas de religión y facilita la obtención del título eclesiástico DECA. Es decir, la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica (DECA), un diploma oficial que cuenta con 24 créditos, coordinado por Felipe Soret, vinculado a organizaciones eclesiásticas, expedido por la Conferencia Episcopal Española, que permite ser “Profesor de Religión y Moral Católica” tanto en Educación Infantil como en Educación Primaria. Asignaturas como “Pedagogía y didáctica de la religión católica” fueron de las pocas que se mantuvieron intactas tras la aplicación del Plan Bolonia.

Separación de la Iglesia y el Estado: una reivindicación histórica de la lucha estudiantil

La presencia de la educación controlada por la Iglesia en el ámbito privado es casi total dadas las facilidades con las que cuenta esta institución para abrir centros educativos. El 33% de los centros educativos en el Estado español son privados, de los cuales el 80% son católicos, lo que responde a los privilegios y facilidades que posee en este sentido la divina institución. En cuanto a la educación superior universitaria, el 34% de las universidades del Estado son privadas, y de estas, el 65% católicas.

A diferencia de las etapas primarias y secundarias donde la influencia de la Iglesia es más evidente, en el ámbito universitario y en las universidades públicas aparentemente puede notarse menos esta unión sagrada, no obstante, los privilegios de los que la Iglesia goza en este ámbito también son notables, aunque en ocasiones no tan visibles.

Un ejemplo es la presencia de estos centros de culto en los recintos universitarios. Las treinta y tres universidades públicas que albergan una capilla en su recinto pagan religiosamente el mantenimiento de las mismas, a pesar de que no existe ningún acuerdo que así lo exija.

La separación completa del Estado y la Iglesia es aún una tarea por lograr. Romper con los profundos lazos y privilegios que unen el Estado español con la Iglesia Católica requiere de un programa que elimine todos los privilegios de esta institución y que suponga el fin de la financiación pública de la Iglesia, la derogación de los pactos Iglesia y Estado, el cierre de los espacios de culto dentro de los espacios públicos, la proclamación de un Estado laico y la expropiación del patrimonio y los espacios públicos ahora en manos de la Iglesia.

Hoy más que nunca, con la huelga de mujeres el 8 de marzo por delante, donde miles de estudiantes saldremos a protestar, una de las reivindicaciones que debemos defender debe ser la completa separación de la religión del Estado, la universidad y más aún que no tengan el poder de decisión sobre nuestros cuerpos, ni mucho menos adoctrinarnos con su reaccionaria moral católica. El rector, su directiva, el consejo social firmante, así como todo el elenco burocrático que permiten los privilegios con la iglesia, son los responsables. Sólo por eso deberían presentar su dimisión.

Basta de privilegios, con el clero, ni pactos ni convenios
Fuera la religión de la educación, también de la universidad
Sustitución de los días festivos religiosos como San Braulio por una festividad popular y laica
Reapropiación de los espacios religiosos de la universidad para usos útiles y académicos.
No más dinero a la iglesia.






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