Sociedad

PANDEMIA EN LOS BARRIOS

Barrio Las Palmeras: desidia y abandono a 40 cuadras del centro platense

Vecinos del barrio ubicado en Los Hornos reclaman a Edelap por los cortes permanentes de luz y denuncian al municipio por la falta de servicios básicos y el abandono en el que viven en medio de la pandemia.

Martes 16 de junio de 2020 | 19:16

Fotos| Labuenainfo.com

A casi tres meses del aislamiento social obligatorio y en medio del crecimiento de los contagios del Covid-19, que hace prever que vamos hacia el pico de pandemia, las condiciones de los barrios periféricos de La Plata son cada vez más preocupantes.

En Los Hornos, a tan solo 40 cuadras del centro platense, hay un barrio dentro de otro, levantado en un asentamiento por las urgencias de unas 300 familias hace ya más de 10 años.
Se extiende desde las calles 143 y 72 hasta 149 y 66. Hoy son cerca de dos mil las personas que viven en esa zona, construida a la vera de un arroyo, que ante cada lluvia hace que el barrio sea “noticia” porque se desborda e inunda las calles y terrenos aledaños superando, a veces, el metro de agua que ingresa a las casas de los vecinos.

“Hace más de una semana que estamos sin luz. Cuando llamamos a Edelap nos piden el número de medidor si no nos atienden y al ser de un barrio vulnerable no nos dan bolilla”, denuncian los vecinos, quienes realizaron un corte en las calles 143 y 72 el domingo y lunes pasado. Esta manifestación es tan solo una parte de las carencias que abundan por estos barrios.

Los gobiernos pasan, la desidia queda

“Acá hace falta de todo: luz, agua, cloaca, pavimento, limpieza del arroyo”, cuenta a La Izquierda Diario David, un vecino de los más antiguos del barrio, que transitó el camino de cómo un pequeño asentamiento se convirtió rápidamente en un barrio de cientos de familias trabajadoras. “Las personas del barrio, la mayoría, se maneja y sustenta con trabajos de construcción y de amas de casas y con la pandemia la mayoría no cuentan con un trabajo seguro. Esto me incluye a mí también que soy albañil y muchas veces se me hace complicado solventar los gastos y mantener a mi familia porque no puedo salir a trabajar”. La descripción encaja en este momento de cuarentena a cualquier barrio de las afueras del casco urbano de la ciudad, donde la preocupación de llevar el pan cotidiano a la casa es una lamentable realidad.

“Cada vez que llamamos a Edelap al no tener medidores en las casas no te toman las denuncias ni el reclamo. Estamos una semana con luz, a la otra semana se corta una fase, a la otra semana la otra, y después todos sin luz. No tenemos transformadores en el barrio y son más de diez manzanas. Hace tiempo pedimos al municipio que nos hace falta, dependemos de otros transformadores que abastecen otras varias manzanas y no dan abasto. Hay dos transformadores cerca pero no alcanzan, necesitamos que entre la luz al barrio. Nosotros queremos estar conectados y pagar lo que corresponda” relata David.

A su vez describe la falta de otro de los recursos básicos y esenciales en pandemia como el agua potable. “Las conexiones del agua las hicimos los vecinos del barrio. La red de agua no la vino a poner ABSA, así que estamos clandestinos porque no vienen a hacer las obras. Necesitamos el agua y muchas veces o hay baja presión, o estamos un dia sin o dos sin agua. En verano es imposible porque al haber frentistas de otros barrios que tienen piletas grandes, las llenan y nosotros nos quedamos sin agua”

La realidad del barrio, como de otros asentamientos, refleja la desidia y abandono por parte del municipio que no ha dado alguna respuesta al reclamo de años de los vecinos sobre el acceso a servicios esenciales.
“Vivir en este barrio es un riesgo permanente”, decía un referente de Cambiemos a principios de 2015. Al igual que Julio Garro le exigía al intendente de entonces, Pablo Bruera, que "realicen las obras hidráulicas y de limpieza del arroyo, priorizando la salud y la seguridad de los vecinos”. Nada de eso ocurrió ni ocurre en la actualidad.

La situación en los barrios populares de la provincia de Buenos Aires presentan las mismas caracteristicas: falta de viviendas, precaridad de la vida, hacinamiento, son moneda corriente. Con la crisis tiende a agravarse mas este cuadro y en aquellos barrios donde hay contagios de Covid-19 la política es aislar más aun, cerrándolos con las fuerzas "humanitarias" de Sergio Berni. Así la emergencia sanitaria en sectores de xtrema vulnerabilidad solo encuentra una respuesta represiva de parte del gobierno de Axel Kicillof.

En la ciudad del intendente de Cambiemos los barrios siguen olvidados. En 2016 el ya electo Julio Garro publicitaba en las redes la instalación del suministro eléctrico en el barrio, sin embargo la realidad está a la vista de todos.
Queda de manifiesto que la defensa de los derechos y la vida en las barriadas populares está en manos de los propios trabajadores y trabajadoras.
“Con respecto al barrio además lo que te puedo contar es que los vecinos no solo la estamos peleando con la luz, el agua, la limpieza y arreglos, también venimos realizando ollas populares para los que menos tienen en este momento, y que lo hacemos todo a pulmón sin ayuda del municipio ni de otras entidades”, finaliza David.







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