Juventud

Opinión. Universidad Nacional de Tucumán

Bardón va por una reforma trucha, organicémonos desde abajo para impedirlo

En las últimas semanas, la rectora Bardón y el vicerrector García recorrieron varias facultades, trajeron conferencistas de otros lugares y realizaron infinidades de conferencias de prensa. ¿Por qué es importante para ellos la reforma del estatuto de la UNT? ¿Qué perspectivas se abren para el movimiento estudiantil?

Martes 30 de septiembre de 2014 | Edición del día

¿Qué hay detrás de la reforma del estatuto?

Con la reforma del estatuto Bardón juega una carta fuerte. Quiere cerrar la crisis que el régimen universitario tiene abierta desde los tiempos en que ella era vicerrectora de Juan Alberto Cerisola. Cerisola terminó su gestión de 8 años denunciado penalmente por malversación de fondos, acusado de favorecer a constructoras amigas con licitaciones truchas y sobreprecios. Durante 8 años Cerisola evitó rendir cuentas de cómo se administran los fondos nacionales y los que provienen de Minera La Alumbrera. En la actualidad está pendiente saber el cómo y el porqué la UNT dejó de percibir $500 millones como regalía de la megaminería, a cambio de liberar fondos para utilizarlos de manera discrecional. Bardón quiso mostrarse como algo distinto, sin embargo nombró secretamente a Cerisola como representante de la UNT frente a La Alumbrera. Para disipar las denuncias de corrupción propone la creación de “un nuevo órgano de gobierno” para el “control del funcionamiento académico, de gestión y financiero”. ¿Alguien realmente cree que entre ellos se pueden “controlar”?

Bardón busca además cerrar la brecha que existe por arriba. El avance de La Cámpora en los puestos del rectorado en detrimento de los radicales fue otro símbolo en la etapa final de la gestión de Cerisola. La división en tiempos electorales tiene su expresión actual en la composición del Consejo Superior, donde hay decanos oficialistas y otros que no tanto. Cerrar filas permitiría armar una coalición de gobierno entre radicales y peronistas, como sucede en otras universidades nacionales.

Aunque hubo roces por no incluir en el gabinete al camporismo puro y duro, el paro docente de 89 días aceitó las relaciones entre el kirchnerismo y Bardón. El gobernador José Alperovich puso a disposición de Bardón la Secretaría de Trabajo que dictó conciliaciones obligatorias truchas y la Justicia. Mientras que el Jefe de Gabinete Jorge Capitanich, desde su conferencia de prensa matinal, atacó a la huelga docente. Aunque desde la Nación se afirma constantemente que no hay fondos, Bardón no tuvo empacho en firmar una declaración en apoyo al pago “soberano” de la deuda externa.

Una reforma cosmética

El rectorado ya hizo público sus planes para esta reforma. El caballito de batalla es una supuesta democratización en la elección de los integrantes de los órganos de gobierno. Se adaptará un sistema de elección directa pero con voto ponderado. Los estudiantes, que somos el estamento más numeroso en la UNT, seremos “ciudadanos de segunda”, nuestro voto será el más devaluado, por lo que se impone la pelea por la elección directa bajo el sistema una persona, un voto y por la mayoría estudiantil en los órganos de cogobierno. La pelea por la mayoría estudiantil no se reduce a una cuestión numérica. Somos los estudiantes quienes diariamente conocemos (y padecemos) los límites impuestos por las autoridades, pero también conocemos la potencialidad transformadora que tendrían nuestras carreras si estuviesen orientadas a resolver las necesidades de las mayorías obreras y populares. Además, históricamente hemos sido parte de la defensa de la educación pública.

Los debates ausentes

La reforma del estatuto está enmarcada en la Ley de Educación Superior (LES) sancionada por el menemismo, y que el kirchnerismo mantiene. Fiel a la concepción neoliberal de que la educación es un servicio que se vende y se compra, y no un derecho, el actual estatuto de la UNT tiene suspendido el artículo 91 que “garantiza la gratuidad y equidad” y que explicita que “ningún estudiante podrá ser obligado al pago de contribuciones”. Además también se mantendrán los filtros en el ingreso.

Amparados en la LES, las autoridades declararon que no están obligados a adoptar el Convenio Colectivo de Trabajo que reclaman los docentes para garantizar los plenos derechos laborales y sindicales.

En esta oportunidad también queremos discutir cuál es el rol de la universidad. Actualmente, funciona como una usina ideológica y material de las empresas. La imagen más clara es la relación que la UNT mantiene con Minera La Alumbrera, donde la universidad da el “aval académico” para tapar las denuncias por la contaminación de la megaminería y provee profesionales en este sentido. No queremos pasantías en el 911 o la creación de una “Licenciatura en Seguridad” para relegitimar las fuerzas represivas. Nuestra concepción de universidad es opuesta por el vértice a la minoría privilegiada que gobierna en la UNT.

Queremos convenios con organizaciones obreras, de DDHH, de mujeres y populares. Peleamos por una universidad donde los conocimientos estén puestos al servicio de resolver las problemáticas de las mayorías obreras y populares.

Ante la parálisis de la Federación Universitaria de Tucumán, manejada por la Franja Morada, y silencio de los centros de estudiantes, se plantea el escenario para que el movimiento estudiantil se organice democráticamente en las facultades para discutir y resolver acciones para evitar que la reforma trucha de Bardón se lleve a cabo.







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