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Baltimore y el eufemismo de la democracia

Obama se refirió a la rebelión de Baltimore en una conferencia de prensa. Dijo que había “interacciones” entre la policía y los individuos que planteaban preguntas inquietantes. ¿Interacción inquietante o brutalidad policial racista?

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Miércoles 29 de abril de 2015 | Edición del día

Fotografía: EFE

Antes de empezar dos artículos para recomendar. Uno nuevo para saber qué pasó en Baltimore publicado ayer en La Izquierda Diario. Y uno más viejo para los interesados sobre algunos debates alrededor de Ferguson y el racismo, de la revista Ideas de Izquierda.

Obama habló sobre la rebelión en Baltimore. Muchos periodistas se sorprendieron por sus respuestas sensatas y “sesudas” en la conferencia de prensa que brindó con el primer ministro japonés Shinzo Abe, el martes 28 a la mañana.

Le preguntaron si existía una crisis nacional alrededor del problema de la brutalidad policial racista.

Rey de los eufemismos, construyó una frase al nivel de “La crisis causó dos muertes”, y dijo que desde que crearon una comisión especial para seguir el problema de la brutalidad policial después de Ferguson (no lo dijo así, pero introduzco porque si no, hay que leerle la mente):

“Hemos visto demasiados ejemplos de lo que parecen ser policías interactuando con individuos, sobre todo con afroamericanos, a menudo pobres, de forma tal que generan preguntas inquietantes”. (El subrayado por supuesto es mío.)

Creo que no es exagerado el mote de “rey” porque realmente, llamar al asesinato de afroamericanos a manos de la policía una “interacción” supera cualquiera expectativa.

Que el racismo es política de Estado en Estados Unidos no es algo que extrañe a muchos, incluso a algún distraído que todavía vea con cariño (¿y nostalgia?) el poster de Yes We Can.

Obama no es tonto, y como ya dijo en su discurso del Estado de la Unión, él no está en campaña (aunque ya tiene candidata), su única campaña política son los dos años que le quedan de gobierno. Por eso no dudó en afirmar:

“Lo que diría es que esta es una crisis que se viene desarrollando hace un tiempo, viene pasando hace mucho tiempo. No es nuevo y no deberíamos hacer de cuenta que lo es”.

Aviso para Obama, nadie hace de cuenta que esto es un problema nuevo, salvo… los demócratas y los que confunden corrección política con la inexistencia del racismo, empezando por su propia administración que ha intentado mostrar en más de una oportunidad los “enormes” logros.

Pero lo cierto es que recién se cumplieron 50 años desde que los ciudadanos negros accedieron a derechos democráticos básicos, civiles y políticos (o mejor dicho, hace poco más de 50 años una ley dijo que discriminar es ilegal, que no es lo mismo). Esa marca de origen de la democracia estadounidense es indeleble.

En su larga respuesta al periodista dijo que se combinaban muchos problemas que explican los “estallidos” como los de Baltimore: los bajos ingresos, la eliminación de puestos de trabajo en la industria, la estigmatización judicial, la alta tasa de encarcelamiento de los afroamericanos, los barrios y las comunidades empobrecidas, las estigmatizaciones sociales, y el desinterés por las comunidades negras.

Como periodista denuncialista sería muy bueno. Todo es cierto. Ayer a la noche un panelista en un programa de la CNN decía que la juventud pobre de Baltimore vive igual o peor que la juventud pobre en Nigeria. Así lo comprobó un estudio que realizó la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, que entrevistó a 2.400 jóvenes entre 15 y 19 años de Baltimore, Ibadán (Nigeria) y otras ciudades de África y Asia. Las tasas de pobreza y los niveles de acceso a educación y salud son similares, aunque el PIB de Baltimore se encuentra entre los 20 más altos de Estados Unidos (nada mal).

Sobre la pobreza condesada en las comunidades negras, un artículo interesante de Shaw Gaude de la revista Jacobin dice: “Baltimore, entonces, es como muchas otras ciudades con sus propios Freddies Gray: un lugar en el que el capital privado ha dejado que se pudran enormes secciones de la ciudad, donde un abismo separa las oportunidades de residentes negros y blancos, y donde los policías patrullan brutalmente una población “descartable”. (Why Baltimore Rebelled)

Sigue Obama sobre Baltimore:

“Si de verdad queremos resolver el problema, si nuestra sociedad realmente quiere resolver el problema… solo haría falta que todos digan ‘Esto es importante, esto es significativo’. Y que no solo prestemos atención a estas comunidades cuando se quema una farmacia. Y que no solo presentemos atención cuando le disparan a un joven o le rompen la columna. Que estemos prestando atención todo el tiempo porque consideramos a esos jóvenes nuestros hijos y creemos que son importantes y que no deberían vivir en la pobreza y la violencia…”.

Obama dijo en su discurso del Estado de la Unión que quería que recuerden a Estados Unidos como “un pueblo que valora la dignidad y la importancia de cada ciudadano: hombres y mujeres, jóvenes y mayores, negros y blancos, latinos y asiáticos”. (Está complicada la tarea, diría, como mínimo.)

Volvamos una vez más sobre el eufemismo de Obama: “policías interactuando con individuos”. Y recordemos que la interacción es igual a asesinar mediante diferentes métodos a un afroamericano (acribillar, asfixiar, disparar por la espalda, moler a golpes), preferentemente joven y pobre.

Obama tiene razón en todo, pero habla como si él no estuviera en la Casa Blanca (donde a propósito acaban de cambiar la vajilla oficial porque era de diferentes juegos, como bien dijo un tuitero: “White House people problems”[1]), como si su partido no gobernara el país desde 2008, y como si la alcaldesa de Baltimore Stephanie Rawlings-Blake no fuera demócrata, como él. Para lo que no existen eufemismos es para explicar el funcionamiento de la democracia estadounidense. Aunque en porteño podría resumirse rápidamente en: Sos afroamericano, bala. Protestás, bala. Protestás por las balas, bala. Sería difícil de traducir, pero ese ya es otro problema.

Notas:
[1] “Problemas de gente que vive en la Casa Blanca”. En realidad, es un juego de palabras con una frase que usan los afroamericanos para reírse de los problemas de los blancos, “White people problems”.







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