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Balotaje en Ecuador: ¿la gran batalla del progresismo latinoamericano?

Las encuestas dan como ganador, por poco margen, al candidato oficialista. Sectores afines al gobierno lo presentan como “la gran batalla” del progresismo regional. ¿Es así?

Diego Sacchi

@sac_diego

Miércoles 29 de marzo | Edición del día

Una mínima diferencia le impidió al candidato oficialista, Lenin Moreno, ganar la elección en primera vuelta al no alcanzar el 40% de los votos. La diferencia de más del 10% con el segundo, el opositor derechista Guillermo Lasso, no le sirvieron para evitar el balotaje que se celebra el próximo domingo, 2 de abril.

No alcanzó que Correa se pusiera al frente de la campaña oficialista para evitar una importante pérdida de votos, del partido de gobierno, que pasó del 57% en 2013 al actual 38%.

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Así, aunque las encuestas dan como ganador a Lenin Moreno, la polarización que surge en todo balotaje ha agregado una cuota de incertidumbre a la elección presidencial ecuatoriana. Esto ha llevado a sectores que apoyan al oficialismo y a los llamados “gobiernos progresistas” de la región a plantear la segunda vuelta como “una batalla” donde se define si continua el avance de la derecha regional o, por el contrario, será el puntapié para el regreso de las corrientes llamadas “nacionales y populares”. Pero ¿cuánto hay de cierto en esta supuesta disputa que se juega en el balotaje ecuatoriano?

La mayoría de la oposición brinda su apoyo al banquero Lasso

Luego de una campaña en base a falsas promesas como la de “crear un millón de empleos”, Guillermo Lasso, se transformó en el candidato opositor del balotaje. Representante de las aspiraciones de los sectores más concentrados del capital financiero ecuatoriano, Lasso, ha recibido el apoyo de la mayoría de las fuerzas opositores incluidos algunas corrientes de la izquierda ecuatoriana.

Pero Lasso, uno de los mayores banqueros de Ecuador y exsuperministro de Economía durante el gobierno del neoliberal y represor Jamil Mahuad (1998-2000 que no pudo terminar su mandato por la rebelión popular), no logra imponerse como una figura que asegure el triunfo opositor.

No solo el pasado del candidato opositor le resto apoyo. El plan de la derecha para “ordenar las cuentas” y “atraer inversiones” se viene aplicando en Argentina y Brasil con duros ajustes y ataques a los trabajadores. Más allá del intento de Lasso por aparecer como el “cambio” contra la continuidad del oficialismo, las medidas de ajuste tomadas por el presidente argentino, Macri, y el golpista brasilero, Temer, han funcionado como la mejor campaña contra el candidato opositor ecuatoriano.

Lenin Moreno y la continuidad con cambio

Las dificultades de la Alianza PAIS para lograr una victoria en primera vuelta, y también terminar de asegurar su posible triunfo en el balotaje, no solo se debe a la ausencia de Correa como candidato.

Sin duda la imposibilidad de presentarse nuevamente de la figura principal y líder de la “Revolución Ciudadana” ha restado apoyo al oficialismo. Pero la apuesta por un perfil diferente al de Correa buscaba mostrar un cambio en la “forma de conducir” caracterizada por un fuerte personalismo del presidente, mostrando un candidato dispuesto al “dialogo” tratando de llegar a los sectores críticos contra las medidas bonapartistas del actual presidente.

Con el fin de la “época de vacas gordas” posibilitada los mejores precios de exportación del petróleo, la “Revolución Ciudadana” siguió el camino de buena parte de los proyectos similares en la región. Con uno de los más claros ejemplos en el ajuste iniciado por gobierno de Dilma Rousseff, antes del golpe institucional, la mayoría de los gobiernos autodenominados “progresistas”, comenzaron la aplicación de medidas de ajuste para compensar la pérdida que ocasionaba la baja de los principales commodities exportables.

En el caso de Ecuador el viraje se manifestó en el abandono de compromisos iniciales, como pasar de criticar a avalar la megaminería, y el ataque contra los reclamos de los movimientos sociales y un aumento en la criminalización de la protesta social.

Este giro a la derecha del oficialismo explica más profundamente la pérdida de apoyo a la Alianza PAIS y las dificultades de su candidato.

¿La gran batalla contra la derecha neoliberal?

Si el triunfo de la derecha implica un mayor ataque y ajuste contra los trabajadores, resulta falso que un triunfo oficialista favorezca el regreso de la “década ganada” para los trabajadores y el pueblo pobre ecuatoriano. Por el contrario, marcará una profundización de las últimas medidas de ajuste del gobierno.

El triunfo del candidato derechista, en Ecuador, significaría un importante cambio en el escenario político del país y la región. Aunque esto no implique una consolidación de un proyecto derechista regional, que como se ve, enfrenta importante dificultades para aplicar hasta el final sus medidas de ajuste, por un lado al no lograr sacar de la recesión y crisis a los países donde han llegado al gobierno y, por otro lado, al tener que comenzar a enfrentar la resistencia de importantes sectores de los trabajadores como se ha visto en las últimas semanas en Argentina o Brasil.

Pero un triunfo del candidato oficialista en Ecuador tampoco expresaría una salida favorable a los trabajadores, ha sido el actual gobierno ecuatoriano el que comenzó el viraje hacia medidas ajustadoras y la continuidad del oficialismo con Lenin Moreno marcará una profundización del giro a la derecha del gobierno ecuatoriano y que vienen expresando los gobiernos “progresistas” de la región. Una expresión de esto es el último decreto del gobierno uruguayo, de Tabaré Vazquez, que vulnera el derecho a la protesta autorizando a la policía a desalojar los cortes de ruta sin necesidad de consultar previamente a la justicia

Correa entregó la administración de los principales puertos del país a capitales extranjeros, lo mismo que las principales cuencas petroleras y explotaciones mineras que llevó al enfrentamiento y represión de las comunidades de pueblos originarios y grupos ambientalistas. Impuso leyes de flexibilización laboral y favoreció al “agrobusiness”. Una de las últimas medidas fue la firma de un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea que fortalece la dependencia de las grandes potencias imperialistas.

Una eventual derrota del oficialismo en Ecuador, tampoco significa el paso a una oposición activa contra la derecha, de esta fuerza. Los ejemplos del rol en la “oposición” de las llamadas fuerzas “progresistas” dejan claro que están lejos de ser una oposición activa al avance de la derecha.

En Brasil, el PT y los sindicatos, han buscado mediante marchas y actos descomprimir la bronca, contra el gobierno golpista de Temer, para llevarla detrás del apoyo a la candidatura de Lula. En Argentina, mientras el kirchnerismo apuesta al “vamos a volver” y un triunfo en las elecciones legislativas de 2017, los diputados del Frente Para la Victoria dieron su voto en apoyo a varias leyes contra los trabajadores presentadas por el gobierno de Macri.

Resulta pérfido el discurso, de diversos sectores e intelectuales que han apoyado a los gobiernos pos neoliberales, de que apoyar al oficialismo ecuatoriano significaría conseguir una victoria contra la derecha regional, que abriría el camino para el regreso, en clave electoral, de las principales figuras que representan la “década ganada”.

Esta política, busca encausar la resistencia al ajuste neoliberal detrás de partidos y movimientos que no han jugado ningún rol durante los primeros meses de mandato de la derecha.

Sin duda, los planes de ajuste de la derecha traerán grandes batallas y enfrentamientos, como se comienza a ver en las movilizaciones contra el gobierno en Argentina y Brasil. Pero las corrientes auto denominadas “progresistas” del continente, han estado ausentes de las mismas o han actuado en contra de que se desarrollen y planteen una derrota al plan de la derecha.






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