Mundo Obrero Chile

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Balance de la huelga de Chuquicamata

“La lucha de los obreros se convierte en lucha de clases, sólo cuando los representantes de la vanguardia de toda la clase obrera de un país tienen conciencia de la unidad de la clase obrera y comprenden la lucha, no contra un patrono aislado, sino contra toda la clase capitalista y contra el gobierno que apoya a esa clase” Lenin, Sobre las huelgas.

Miércoles 3 de julio

El enemigo: Codelco, la intransigencia de Pizarro y el gobierno de Piñera

Anterior al inicio de la huelga, el gobierno, la administración de Nelson Pizarro y Fuerzas Especiales de carabineros, instalaron fuera de puertas del yacimiento de Chuquicamata, un fuerte contingente policial: con carros lanza aguas, carros lanza gases, buses, patrullas, drones y un helicóptero, además de cercar las salidas de la ciudad de Calama y los accesos a los yacimientosde Radomiro Tomic y Ministro Hales. En todos estos puntos, Fuerzas Especiales realizó controles de identidad aleatorios a los trabajadores y trabajadoras del mineral, siendo este el ambiente previo a la huelga de Chuquicamata, que evidenció la línea represiva del gobierno y Codelco en la anunciada “negociación más dura” que enfrentaría la administración de Nelson Pizarro, la que dejó como consecuencia US$35 millones en pérdidas para la estatal.

Lo que estaba en juego en Chuquicamata: Pauperización y posición estratégica

Algo que se jugaba la administración de Nelson Pizarro y el gobierno de Piñera era doblegar a las organizaciones sindicales de Chuquicamata, el objetivo, bajar los costos de producción recortando los beneficios y salarios de las y los trabajadores de Chuquicamata, asimismo esta negociación cimentaba el camino a los 1.700 despidos en Codelco y 3.400 despidos en contratistas que serán efectuados por la transformación a la mina subterránea, centro de tensión desde la llegada de Nelson Pizarro a Codelco, y parte fundamental del ”plan de negocios y desarrollo” de la estatal, que además contempla cerca de 8 mil despidos en la cuprífera al año 2028, que aseguraría el mantenimiento de las ganancias; excedentes que en el periodo 2014-2018 generaron US$6.670 millones, de estos US$5.019 millones, es decir, el 75%, fueron a parar a manos de las Fuerzas Armadas, según lo dicta la Ley Reservada del Cobre, promulgada en plena dictadura militar en 1975. También hace algunos días nos enteramos que los sueldos promedio de los ejecutivos de Codelco ascienden a los $34 millones, y en particular el sueldo de Pizarro es de $39 millones, en otras palabras, con los excedentes que generan las y los trabajadores mineros de Codelco se financia a instituciones controvertidas y deslegitimadas como las fuerzas armadas y carabineros, estos últimos malversaron $28 mil millones en el caso PacoGate, y los militares malversaron $135 mil millones en el caso MilicoGate. Son estos poderes reales y el gobierno de Piñera que se negaron sistemáticamente a las demandas de los trabajadores por “exceder” lo que podía otorgar Codelco, es este enemigo intransigente al que se enfrentaron las y los trabajadores de Chuquicamata, los mismos enemigos que niegan las demandas de los docentes, trabajadores de la educación y la juventud quedando claro que ¡este régimen heredado de la dictadura no quiere otorgar nada!.

¿Por que no quieren otorgar nada? los empresarios son conscientes del alcance que podía tener la huelga de los mineros de Chuquicamata. Y es que en Chile la minería del cobre tiene un lugar privilegiado en la economía del país, es ahí donde se juega no sólo el gasto fiscal para el armamento militar, si no también para las reformas que los Gobiernos buscan llevar adelante cada año. El último año la producción de CODELCO ocupó el 15% de la canasta de exportación del mineral al extranjero, de esta producción de toneladas métricas finas Chuquicamata aportó aproximadamente el 20%. Es decir, sumado a la minería privada estamos frente a uno de los centro neurálgico del capitalismo chileno.

Pero este centro de acumulación capitalista en Chile, no sólo es un lugar privilegiado para el Gobierno y los empresarios, dada su importancia, es también un lugar privilegiado para las y los trabajadores que operan en estos lugares. Por el peso en la economía nacional no sólo permite una mayor capacidad de disrupción y negociación a la clase obrera minera, si no que además esta capacidad puede ser un factor de mayor margen para que las y los mineros logren influenciar y detener otros sectores, abriendo la posibilidad de ampliar su capacidad de acción. A su vez, esta posición estratégica otorga mayor poder de fuego, pudiendo cumplir un factor importante para el surgimiento de lo más avanzado de los trabajadores o vanguardia obrera, dependiendo de la dirección que encabece la batalla, buscando elevar las aspiraciones de las y los trabajadores de la cuestión sindical a un cuestionamiento más político y profundo al conjunto de este sistema que ostenta la capacidad de los empresarios de rebajar las condiciones de trabajo y vida de millones.

Dinámica combativa y límites reivindicativos de la lucha de Chuquicamata

Desde el comienzo de la huelga de los sindicatos de Chuquicamata, se produjeron acciones y enfrentamiento con la policía, que acechaba las instalaciones de la mina, una clara muestra de las intenciones del gobierno y de Pizarro. Hostilidad que luego se desarrollaría en la represión efectuada por fuerzas especiales en los siguientes días de la huelga, con enfrentamientos en las entradas 2 y 4 del yacimiento de Chuquicamata y la detención de 12 trabajadores. Las acciones se ampliaron los siguientes días, con la confluencia de mineros y docentes en marchas y cortes dentro de la ciudad de Calama, métodos que se ampliaron con las acciones coordinadas el día 24 de Junio, donde mineros, docentes y trabajadores industriales de Conveyor Services, realizaron cortes en los accesos de las ciudades de Antofagasta y Calama, interrumpiendo por más de 5 horas las rutas de acceso a las dos ciudades más importantes de la región, deteniendo el flujo a las grandes minas. Pero a pesar de estos métodos de lucha, el programa impulsado por las direcciones del conflicto , en general, no superaban la reivindicación económica propia de una negociación colectiva y en particular, el reclamo de indemnizaciones para los trabajadores despedidos en el proceso de transformación de la mina subterránea y no cumplía hasta el final con la igualación de contratos y condiciones laborales de trabajadores jóvenes y antiguos, lo que de conquistarse hubiese marcado un precedente para ampliar la lucha hacia mayores perspectivas como acabar con la división de la mano de obra entre trabajadores de la compañía y trabajadores subcontratistas, política que han utilizado los empresarios hasta la actualidad con el fin de fragmentar la fuerza y organización de las y los trabajadores.

La coordinación de docentes, estudiantes, industriales y mineros

En un escenario donde los docentes, a nivel nacional, votaban en contra de las propuestas del gobierno y mantenían su paralización por más de 4 semanas (que aún se mantiene), docentes de las Escuela patricio Cariola y de diversas escuelas y colegios de Antofagasta, trabajadores del sindicato de Conveyor Services en huelga, trabajadores de la industria parte de la agrupación de trabajadores y trabajadoras de la industria Lelikelen (abrir los ojos), trabajadores del Ferrocarril y estudiantes de la facultad de educación de la Universidad de Antofagasta en paro, y militantes de la agrupación estudiantil Vencer, intervinieron en la asamblea de los sindicatos de Chuquicamata en huelga, solidarizando con los mineros, buscando principalmente transmitir la idea de avanzar en la coordinación de las luchas en curso- entre mineros, docentes e industriales- impulsando un pliego único de demandas, convocando a una gran marcha en Antofagasta para mostrar la fuerza de las y los trabajadores unidos en las calles, contra el gobierno y sus reformas. Esto era expresión de que una parte de la vanguardia obrera y estudiantil había comprendido que era necesario buscar la coordinación de las luchas, días antes los docentes de la escuela Patricio Cariola votaron esta idea impulsada por la agrupación de docentes y trabajadores de la educación “nuestra clase” y en la universidad estudiantes de las carreras de Derecho y Pedagogía en Lenguaje y comunicación habían votado lo mismo.

Sin embargo, este impulso no bastó frente al corporativismo de las dirección del conflicto en Chuquicamata, el cual fue más fuerte que las iniciativas de coordinación, que más profundamente planteaban una posible demostración de fuerzas frente al gobierno, sus reformas y su intransigencia. Esta potencialidad, se puede apreciar en la coordinación entre sectores en lucha, que permitió las acciones del día 24 de Junio.

Relación entre límites programáticos y fracaso de las iniciativas de coordinación

El mayor obstáculo para que no se expresara la fuerza de las y los trabajadores y estudiantes en las calles de la región fue la burocracia sindical y sus amigos del Partido comunista y el Frente Amplio, ya que no hicieron lo necesario para levantar esta coordinación y articular un pliego único de demandas, al contrario trataron de desviar la dinámica de coordinación de las luchas, que ya estaba siendo impulsada en la realidad por diversos sectores, como lo vimos a nivel nacional donde confluyeron portuarios, docentes y estudiantes en las calles de diversas ciudades.
Se negaron a impulsar una movilización unitaria en Antofagasta y negociaron adaptándose a las condiciones que impuso Codelco, dividiendo la votación de cada sindicato.

Esta dinámica fue cerrada escandalosamente por las direcciones sindicales tanto del Partido Comunista y del Frente Amplio que dirigen la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), como el Colegio de Profesores, que también son parte de un sector de la dirección de los sindicatos en Chuquicamata, por lo que su programa también tenía como fundamento una política de conciliación con el gobierno.
Así debemos decir que la lucha por indemnizaciones frente a despidos, es por definición, una lucha contra el propio patrón, y por lo tanto quedó limitada a Codelco, esto es coherente al plan “de negocios y desarrollo” de Pizarro, pero debemos entender que no es el único plan de despidos aplicado en los “tiempos mejores” de Piñera y los grandes empresarios, en los últimos años han quebrado o han cerrado empresas como calzados Guante, Iansa, Pastas Suazo, Contenedores Maersk y Hush Puppies y se han efectuado una serie de despidos en diferentes ramas de la economía, es por esto, que solamente una pelea del conjunto de la clase obrera contra el conjunto de los patrones, para impedir los despidos y los cierres de fábricas, exigiendo el mantenimiento de los puestos de trabajo puede permitir obtener verdaderas victorias, esto también es aplicable a las demandas de “igualdad” que tenía como objetivo igualar los beneficios de los trabajadores antiguos y los que ingresaron posterior al año 2010, y que las direcciones mantuvieron separada de la lucha en contra del subcontrato y de la división efectuada por Codelco entre trabajadores de primera y segunda categoría.

Lecciones y perspectivas

Es importante que los trabajadores de Chuquicamata, como el conjunto de la clase trabajadora saque las conclusiones correspondientes de la huelga de una de las cupríferas más importantes del país, para avanzar hacia la vida política y organizarse de conjunto por la conquista de todas nuestras demandas. La pregunta entonces que se abre es cómo superar los límites que impone la burocracia sindical, avanzando a que trabajadores y trabajadoras tengan confianza en sus propias fuerzas, encontrando las formas de coordinación amplia contra este gobierno de Piñera que se encuentra debilitado. Esta importante huelga deja planteada la necesidad de un programa que supere los límites de las direcciones sindicales, proponiendo reivindicaciones comunes a todos los trabajadores, las condiciones estaban planteadas en Chuquicamata, como lo está actualmente en el conflicto de docentes. Este programa es el que proponemos desde la agrupación de trabajadores Lelikelen “Abrir los ojos”, que lucha por levantar una alternativa en contra de la burocracia sindical, por un sindicalismo democrático, combativo y de base, que pelea por la independencia política de los trabajadores frente a los empresarios y partidos del régimen, que propone para las luchas actuales de trabajadores y estudiantes un plan de lucha unificado y un paro nacional activo para enfrentar de conjunto las reformas de Piñera y conquistar sus demandas, que tenga como perspectiva la lucha por poner bajo control de las y los trabajadores la producción minera tanto estatal, como la lucha por la expropiación de las mineras privatizadas, que se encuentran en manos de las transnacionales imperialistas y unos pocos grandes empresarios nacionales, para ponerlas a producir en función de las necesidades sociales, para financiar salud, vivienda, educación, vale decir, al servicio de las necesidades del pueblo trabajador y pobre.







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