Internacional

HUNGRIA XENOFOBIA

Baja participación en el referéndum contra los refugiados en Hungría

Con un 60% de abstención, el referéndum xenófobo carece de validez. Orbán presentará una cláusula constitucional para impedir la llegada de refugiados.

Lunes 3 de octubre | 06:15

Durante los últimos meses Hungría vivió una fuerte campaña xenófoba del gobierno, proponiendo rechazar el plan de “reparto” de refugiados establecido por Bruselas.

La campaña, en la que se invirtió millones, acusaba a los refugiados de tener vínculos con el terrorismo y la delincuencia. Sin embargo, pese a la presión de los últimos días para que todos se movilizaran a votar, el plebiscito no alcanzó el quórum necesario del 50 % para ser válido.

Solo el 43,3 % de los ciudadanos decidió acercarse a un colegio electoral y menos, un 39,9 %, emitió un voto válido, por debajo del umbral requerido del 50 %. De ese 39,9 % que votó, la inmensa mayoría, el 98 %, lo hizo a favor del "no" que promovía el Gobierno con una agresiva campaña. Como se mostraba las semanas previas, los que rechazaban la política de Orban lo manifestaron absteniéndose de votar, para quitarle validez al referéndum.

Aunque tanto Orbán como responsables de su partido se esforzaron en resaltar la rotundidad del resultado, que la mayoría de los votantes se abstuviera tal como solicitó la oposición supone un fracaso para el primer ministro.

Orbán, contrario a la reubicación de menos de 1.300 refugiados en su país, solicitó el "no" a la siguiente pregunta: "¿Quiere que la UE disponga, sin el consentimiento del Parlamento (de Hungría) sobre el asentamiento obligatorio de ciudadanos no húngaros en Hungría?".

Para llamar a votar “no” el gobierno envió 4 millones de grandes panfletos de 18 páginas a todo color a cada domicilio en Hungría. En las páginas centrales de este folleto podían leerse frases como estas: “¡Enviemos un mensaje claro a Bruselas!”, “Tenemos el derecho de decidir con quién queremos vivir”, “No podemos dejar que el futuro de nuestro país sea decidido por otros”.

A pesar de los resultados, Orban consideró tras conocerse el escrutinio que el resultado era "magnífico" y prometió "registrar la voluntad de la gente" con una enmienda constitucional. El primer ministro también prometió "seguir la lucha con Bruselas" que, asegura, aplica una política "ingenua" en relación con los refugiados.

Orban es la figura más representativa del grupo de países del Este de Europa que rechaza las políticas migratorias de Bruselas, exigiendo una orientación más restrictiva hacia los inmigrantes, el Grupo de Visegrado (República Checa, Polonia, Eslovaquia y Hungría).

La oposición demandó la dimisión de Orbán por el fracaso de una consulta en la que tanto capital político ha invertido. El partido de Orbán sólo pudo contar con el apoyo de la formación ultraderechista Movimiento por una Hungría Mejor (Jobbik), que llamó a sus partidarios a respaldar el "no". Aun así, el presidente del Jobbik, Gabor Vona, consideró que "Orbán, tal como hizo David Cameron (ex primer británico que renunció tras el referéndum del "Brexit"), debería dimitir".

El gobierno húngaro ha sido criticado fuertemente también por sus ataques a la libertad de prensa y su política de subordinar al poder judicial, una línea bonapartista que viene implementando a partir de una serie de medidas aprobadas en el Parlamento.

Hungría construyó hace un año la valla de alambrado para detener el paso de refugiados desde Serbia y Croacia. Antes del referéndum anunció que construirá una segunda barrera contra los inmigrantes. Organizaciones de defensa de los refugiados vienen denunciando la política xenófoba del gobierno húngaro, que expulsa a los refugiados hacia Serbia mediante represión y torturas.




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