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Baja de festival Frontera: El problema de la mercantilización del arte y la entretención

A casi a dos semanas del debut de la quinta versión del festival, la productora Transistor decidió cancelar la cita debido a la baja venta de entradas.

Lorena Gjik

estudiante de licenciatura en música UA

Miércoles 15 de noviembre

A casi dos semanas de su apertura, el festival Frontera fue cancelado debido a la baja cantidad de entradas vendidas, siendo está la segunda vez que es cancelado por problemas de último minuto, desde su debut en el año 2013. Durante el 2016, la cuarta versión del festival fue cancelada por la intendencia metropolitana.

Entre los artistas apuntados se encontraba Anita Tijoux, Moral Distraída, Chico Trujillo y Bad Bunny, cantante de reggeatón quien canceló su participación por irregularidades con la productora.

Este tipo de problemas en la organización de festivales y encuentros culturales tiene una relación irremediable con la mercantilización del arte. El hecho de que el Estado no garantice el financiamiento del arte, provoca que quienes se hacen cargo, sean productoras independientes o financiados por privados, que lamentablemente no cubren todas las necesidades para organizar actividades de esta magnitud, lo que implica problemas en la infraestructura, precarizando el trabajo de los artistas y trabajadores. Otro factor es que este tipo de eventos dependen de la ventas, para que los actores privados puedan asegurar que sea una inversión factible.

Más en lo profundo, el arte tiene la contradicción de no tener un valor por sí mismo a priori, es en base a apreciaciones y argumentos subjetivos que una vez terminada cualquier obra artística se le es asociado un valor. Esta condición cambia en algunos aspectos del arte de industria, en dónde por trabajos manufacturados se reproducen mil copias de un diseño de portada o productos asociados a películas y libros.

Es necesario que el arte no esté en las manos de privados y esté garantizado económicamente por el estado, y gestionado por artistas, para que la realización de espacios culturales no dependa de los intereses de privados que buscan enriquecerse o lavar su imagen a través del aporte monetario.

La ley de donaciones culturales permite este tipo de problemas, por un lado le quita al Estado la responsabilidad de financiar los espacios culturales y fomenta el control del empresariado sobre la escena cultural.

Trabajadores y artistas debemos organizarnos por tener nuestras propias herramientas para asegurar nuestros derechos. Dauno Totoro candidato independiente por el distrito 10 de Santiago propone acabar con esta ley que sostiene el arte mercantil y la precarización de los artistas al no tener nada garantizado.

El arte debe ser de todos y para todos, son pocos lo que pueden costearse entradas a conciertos, obras y la entretención en general, así mismo pocos pueden pagarla.






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