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Bafici 2016: estrenan La larga noche de Francisco Sanctis

Un oficinista, en 1977, debe enfrentar el dilema de salvar o no a dos desconocidos, que serán secuestrados por militares. Dirigida por Francisco Márquez y Andrea Testa, el film fue seleccionado también para el festival de Cannes.

Javier Gabino

@JavierGabino

Jueves 14 de abril de 2016 | Edición del día

La película tiene una trama simple y poderosa. Resulta que a Francisco Sanctis, un gris empleado contable de "Luchini & Monsreal", un día lo contacta una vieja conocida de su paso por la facultad a la que no ve hace mil años. Y así, sin comerla ni beberla, Sanctis termina con los nombres de dos militantes a los que la Aeronáutica va a secuestrar esa misma noche y con el dilema de qué carajo hacer. Justo él que "no anda en nada" en el Buenos Aires sitiado de 1977.

La historia es Hitchcockiana, no por su estilo fílmico, sino por aquella idea torturante fundada por Don Alfred de introducirle a un ser humano común un elemento extraño que trastoque su "zona de confort" y hacer la peli filmando las consecuencias. También fue Alfred quien dijo que jamás se debería comparar una película a una obra de teatro o a una novela. Porque a lo que se acerca más es al cuento, cuya regla general es contener una sola idea que acabará de expresarse en el momento en el que la acción alcance su mayor punto dramático. Y es que "La larga noche de Francisco Sanctis" es un cuento de esos que se escuchan en silencio esperando el desenlace y luego se recuerdan para contarlo otra vez.

La película está basada en un cuento-novela del escritor argentino Humberto Costantini (1924 - 1987). Exmilitante comunista y luego del PRT, de quien se dice que no perdonaba las agachadas de ninguna índole y por eso se comió persecutas y exilios. Su obra estaba dormida, como la de tantos otros importantes escritores nacionales, y es mérito de esta película despertarla en 2016 para que circule nuevamente. Si es por seguir poniendo fechas, el libro fue escrito en 1984 y en ese momento Humberto habla no solo de los falcon, sino de cómo arrojaban militantes al mar desde los aviones y de la cifra mínima de 20.000 desaparecidos. Se basa en una certeza afirmada por la fecha: en la represión a cielo abierto era un mecanismo de negación psicológica o de miedo el "yo no sabía nada". Ese "20.000 desaparecidos" que Costantini ubica como rumor que le llega a su personaje ya en 1977, nos recuerda también la facilidad para el fachismo que tiene Darío Lopérfido, ese regenteador amarillo de la cultura y el Bafici en 2016, quién dijo que la cifra de "los 30.000" se arregló en una mesa para recibir subsidios. Costantini sigue peleándola 29 años después de su muerte.

La película de Francisco y Andy transcurre durante una noche, marcando el tiempo real, sin flashback ni ornamentos, obligando al espectador a adivinar los pensamientos de Sanctis y las contrariedades a las que está sometido, que al no hacerse explícitas en un monólogo interior cinematográfico empujan al que mira a desarrollarlo en su mente, a preguntarse entonces ¿qué haría yo? ¿qué hago?. La actuación de Diego Velázquez resalta entonces para lograr físicamente transmitir la batalla interior en la que el personaje termina sumergido mientras las sugerencias del arte, la escenografía y el sonido comunican en segundo plano un mundo opresivo.

Libro y película dialogan entre sí pero no son lo mismo, los directores respetaron tanto como crearon su propia larga noche y se tomaron el atrevimiento de pensar un final propio. Por esto ambas obras son particulares y se disfrutan por separado.

Lo que La larga noche trae de "los 70" es una mirada sobre la mayoría silenciosa en la dictadura, ni siquiera sobre aquél que los fachos despectivamente llamaron "el perejil" para denostar el compromiso de los miles y abnegados militantes de base de las organizaciones de izquierda. No. La larga noche va más allá: para entrar en la vida de uno al que aquello "solo lo rozó", el que "no se metía" aunque alguna vez hace mil años se hubiera permitido como todos pensar en algo social, un laburante pero con pensamiento de clase media.

Puede que también Francisco y Andy nos hablen del valor del arte sin quererlo, ya que en la historia una poesía inocente escrita por un no-poeta da vueltas como nexo con más peso que en el libro. Así uno recuerda que Borges llegó a decir que no había poeta por mediocre que sea, que no haya escrito el mejor verso de la literatura, pero también los más desdichados, porque la belleza no era privilegio de unos cuantos hombres ilustres. Sea bella o no esa poesía mensaje trillada, o sea bella sólo la unión de dos palabras en ella, quizás nos diga que el arte como momento liberador para un individuo sea una semilla que puede florecer en él más tarde como fuerza moral.

¡Ah! Milicos y patrones recuerden que el más gris "perdedor" y el más "sumiso" de los empleados, podría llegar a pasar un papelito, susurrar un dato, guardar una caja, recordar un número, grabarse en la mente un recuerdo que en algún momento ¡quién sabe! entre en el engranaje de la resistencia, y porqué no en el presente: de la necesaria rebelión.

Elenco:
Diego Velázquez como Francisco Sanctis / Laura Paredes / Valeria Lois / Marcelo Subiotto / Rafael Federman

Ficha técnica:
Dirección, guión y producción: Andrea Testa y Francisco Márquez
Asistente de Dirección: Cecilia Kang
Producción ejecutiva: Luciana Piantanida
Jefe de Producción: Gianni Tosello
Cámara y fotografía: Federico Lastra
Dirección de sonido: Abel Tortorelli
Montaje: Lorena Moriconi
Dirección arte: Julieta Dolinsky
Vestuario: Jam Monti
Maquillaje: Valeria Bredice








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