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Ayer kirchnerista, hoy macrista: Ricardo Pignanelli siempre a favor de las patronales

Con más de 1000 suspensiones entre VW y General Motors, despidos y retiros voluntarios, el Smata cierra un acuerdo a la medida de las patronales automotrices y para engrosar las arcas del sindicato.

Sábado 18 de marzo | 21:42

“Firmamos un acuerdo con las terminales automotrices y con el Gobierno, basado en la ley del Autopartismo y para llevar la producción anual de automóviles a un millón de unidades. La inversión que tienen que hacer las empresas y seguramente el Gobierno, ya que se comprometió a analizar el costo impositivo de los vehículos, va a llegar a los 5.000 millones de dólares en un proyecto que va desde 2017 hasta 2023”.

Reivindicándolo como un gran logro así lo anuncio en Radio La Red Ricardo Pignanelli, Secretario General de Smata, para explicar el acuerdo al que llegó el sector y que tiene como objetivo optimizar las ganancias de las terminales.

¿Mauricio, dónde firmo?

Lo que oculta Pignanelli y que conocen muy bien los trabajadores de VW, GM, FIAT, son las condiciones de flexibilización que implica sostener ritmos de producción para garantizar el millón de autos que promete el proyecto mientras las automotrices vienen aplicando un plan de suspensiones. Los números son brutales: 700 en VW, 350 en GM, para imponer condiciones de flexibilización, sacarse de encima a los rotos que dejaron sus brazos y espaldas en las fábricas y optimizar aun más la ganancia de las multinacionales automotrices y autopartistas.

El sector automotriz fue de los primeros en establecer, durante las últimas dos décadas, cambios en las condiciones laborales que exprimieron aún más la jornada laboral. Con la ayuda del Smata incorporaron el banco de horas, el trabajo en equipo, la polivalencia, suspensiones sin pagar cargas sociales, salarios atados al rendimiento, entre otros puntos.

Si bien el sector automotor, en los últimos años, fue golpeado por la recesión de Brasil, principal destino de sus exportaciones, también es cierto que el sindicato junto al Gobierno han otorgado a las empresas los acuerdos necesarios para aumentar los ritmos de explotación y la posibilidad de deshacerse del personal a bajo costo.

El proyecto que acaba de firmarse, se pensó a medida de las patronales del sector y el Smata firmó sin pudor ya que el acuerdo implica engrosar las arcas del sindicato con la “Contribución Empresaria” lo que en enero pasado les dejó $ 5 millones recaudados.

No es nuevo este tipo de acuerdos entre Smata y las patronales automotrices, una práctica muy común. Como explican en el Boletín Oficial del sindicato, la comisión directiva del Smata y la gerencia de Volkswagen Argentina firmaron una serie de acuerdos homologados por el Ministerio de Trabajo. En uno de ellos se asegura que “las actuales circunstancias en que se desenvuelve la actividad de la Planta Pacheco hacen necesario que se activen modalidades de trabajo que permitan obtener mayor eficiencia, productividad y la optimización de equipos e instalaciones” (Disposición 116). El acuerdo implica, entre otras cuestiones, la aplicación de turnos rotativos en nuevos sectores de la planta, retiros voluntarios y suspensiones. La empresa avanza aún más sobre el convenio colectivo y las condiciones de trabajo.

Me pongo la camiseta K, pero si hay platita Mauricio es buen amigo…

Como buen viejo zorro, Pignanelli sabe que en los tiempos que acompañaba el “proyecto nacional y popular” del kirchnerismo, siendo parte del MASA (Movimiento de Acción Sindical Argentino) sector de la burocracia opositora a la CGT Moyanista, había que mostrarse opositor al macrismo y denunciar las políticas del actual presidente. Parece que tantos billetes lo hicieron olvidarse de quien gobierna para sentarse a firmar un acuerdo completamente patronal.

Para no quedar tan pegado, se diferencia del acuerdo de los petroleros en Vaca Muerta -casi un clon del proyecto para las automotrices- reflexionó que “acá no hay ningún Vaca Muerta como algunos equivocadamente esbozan y sin tener conocimiento de causa. Nosotros sabemos que son momentos electorales porque los vivimos, pero tenemos como eje fundamental la organización gremial, velar por los puestos de trabajo y la posibilidad que nos dan los puestos de trabajo para mejorar la calidad de vida de los compañeros y las familias”.

Ante una pregunta sobre lo que cobra un trabajador de Volkswagen que se encuentra suspendido, el dirigente gremial afirmó que “el 75% y eso significa un salario de entre $ 16.000 y $ 25.000, según la categoría en que revisten los compañeros licenciados”.

También admitió el licenciamiento de 150 trabajadores en la empresa General Motors de Rosario y señaló que “el acuerdo nos va a posibilitar tratar de recuperar a algunos compañeros de ese licenciamiento que están en la calle”. Agregó que “el deber de los sindicalistas más allá de llegar a un cargo político porque cada uno tiene su corazoncito, además de participar es velar por los puestos laborales y por la integridad de su gremio”.

Claro está el rol de la conducción del sindicato ante el ajuste, los despidos y las suspensiones en su gremio, un cinismo feroz que esconde detrás de los discursos que estos dirigentes pronuncian hacia los trabajadores, poniéndose la camiseta de la empresa y del Gobierno que les sostenga sus intereses.

Como relata el testimonio de un trabajador metalmecánico refiriéndose a la histórica asamblea de los trabajadores de GM contra las suspensiones, “la organización y la pelea por mandatos de asambleas desde las bases son el mayor ejemplo de reivindicación en la lucha de los trabajadores”

La situación que atraviesan los trabajadores de las automotrices ante el ajuste y ataque que descargan las patronales y el Gobierno, avalados por el Smata tiene una salida concreta, desde los mismos trabajadores organizados explica Sergio Folchieri, trabajador de Volkswagen Córdoba: “Donde trabajábamos 12 horas de lunes a lunes, trabajemos menos horas, pero todos, sin suspensión. Reduzcamos los ritmos y trabajemos todos, 6 horas, de lunes a viernes, sin rebaja salarial, y con la canasta familiar como piso. Esta es la solución integral para terminar con el desempleo, las suspensiones y la superexplotación que levantamos desde el PTS-Frente de Izquierda. Para eso hay que afectar las ganancias de los capitalistas, claro. Por eso tenemos que recuperar los cuerpos de delegados, las asambleas, peleando por el control de los ritmos de producción. Es la única salida para que la crisis no la paguen nuestros cuerpos y nuestros seres queridos. Que se ajusten los patrones.”






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