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Avellaneda: con ausencia de Cristina, Ferraresi lanza el Congreso Néstor Kirchner

Se trata de un Encuentro de Filosofía y Geopolítica que se extiende por dos días. La ex presidenta se haría presente mediante teleconferencia, pero a último momento decidió bajarse.

Joaquín Moyano

CBC Avellaneda

Sábado 26 de noviembre de 2016 | 09:36

En el día de ayer, tuvo lugar la apertura del Congreso de Filosofía y Geopolítica Néstor Kirchner en la Universidad Nacional de Avellaneda, con la presencia de parte de la primera línea del kirchnerismo nacional, como Axel Kicillof y Jorge Capitanich; así como también del kirchnerismo regional representado por Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda; Oscar Laborde, ex intendente por la Alianza entre 1999 y 2003; Jorge Calzoni, rector de la UNDAV; y Ana Jaramillo, rectora de la UNLA.

El congreso supone una serie de paneles en dónde se aborda pensamiento nacional, integración regional o economía entre otros temas según se podía leer en la entrada de la sede, con panelistas como Luis Bruschtein y Edgardo Mocca, subdirector y columnista de Página 12 respectivamente; el sociólogo Pedro Brieger; el politólogo Juan Manuel Karg; o Florencia Saintout, decana de la facultad de periodismo de la UNLP y precandidata a intendenta de La Plata por el espacio de La Cámpora dentro del FPV.

El acto de apertura iba a contar con la presencia por teleconferencia de Cristina Fernández, pero fue Jorge Calzoni, rector de la Universidad de Avellaneda ,de los primeros oradores del acto, el que aclaró que por “razones de público conocimiento como es la persecución política a la que está sometida Cristina Fernández, no se va a poder realizar la teleconferencia que se tenía planeada”.

La presencia de dos emblemáticas figuras del kirchnerismo como Kicillof y Capitanich permitía pensar que sería un acto de definiciones fuertes de cara al 2017 que es un año electoral, y si bien no contó con la presencia de la ex mandataria, los discursos dados dejan mucha tela para cortar. Ambos discursos apuntaron hacia al ajuste que viene aplicando el gobierno de Mauricio Macri, vinculándolo tanto con cuestiones internacionales como con aspectos nacionales; aunque con matices entre ellos.

Kicillof se centró en caracterizar la crisis de 2008 como una crisis que aún no terminó y que significa un reacomodamiento del capitalismo mundial. Sostiene que esto se debe a una relocalización del trabajo a zonas en donde la explotación no tiene límites para concluir que sólo con una política determinada se va a poder evitar que esta crisis se descargue en Argentina y América Latina. Pero agregó que, “hubo que dar respuesta a la crisis económica y a la caída del precio de los comodities”, prácticamente excusándose de las medidas de ajuste como la devaluación que él mismo llevó a cabo a principios de 2014 donde se produjo la mayor caída del salario real en más de diez años.

Asimismo, el ex ministro de economía afirmó que “hacen falta políticas y dirigentes con coraje para llevar a cabo las transformaciones necesarias, teniendo al Estado como herramienta de transformación social”. Este discurso hasta para él parece quedar grande, principalmente cuando fue entrevistado en la UNGS sobre la no derogación de la Ley de Educación Superior heredada del menemismo, y dejó está posición en un plano secundario simplificándola a un acuerdo de palabra en el que “el (ex) gobierno no quiere arancelar” mientras se seguía abriendo paso a cada vez más empresas privadas que lucran con la educación.

Capitanich, en sintonía con el giro hacia la Iglesia que se viene viendo entre los movimientos y agrupaciones kirchneristas y de centroizquierda, comenzó su alocución haciendo referencia a la “dignidad humana católica” con la que identifica a los valores morales esenciales, rescatando a doctrina social de la Iglesia que reivindica como humanista. “Estamos ante una crisis de ideas ante el neoliberalismo colonizador y la crisis. Se necesita una matriz de pensamiento alternativa a la hegemonía neoliberal. Hegemonía que nos trae una contradicción profunda: democracia o corporaciones. Las corporaciones quieren administrar el estado para sus propios intereses. Nosotros no tenemos que ser esclavos ni de las corporaciones ni del poder económico. No hay democracia sin libertad de expresión, y la libertad de expresión hoy está condicionada precisamente por la libertad de empresa. Estados Unidos es la potencia hegemónica mundial, concentra el poder militar con el 52% del gasto de defensa en el mundo. Concentra más que todos los demás estados juntos. Concentra por lo menos 792 bases militares con mecanismos propios y de sus aliados. Concentra una hegemonía a partir de una industria armamentista. Pero el sistema económico está en crisis, y se muestra cuando vemos que en la década del setenta tenían 357.000 presos, ahora están en 2,3 o 2,4 millones de reclusos.”

Entre tanto número, el intendente de Resistencia parece olvidarse del aumento en la cantidad de recluidos durante los años del kirchnerismo en nuestro país, que más de la mitad fueron privados de su libertad sin condena o las constantes denuncias al servicio penitenciario ante las condiciones infrahumanas que se padecen en las cárceles. Aún en el llamado gobierno de los derechos humanos, la represión a cargo de secretarios como Sergio Berni a trabajadores organizados en los conflictos obreros y los miles de muertos por casos de gatillo fácil, así como la creación de nuevas policías perpetuadoras de estos accionares y sin contar el asesinato de Ángel Verón en su provincia, no le pesan a quien llama a construir “una alternativa de desarrollo sustentable para las clases populares”, pero sin reconocer el rol del aparato represivo durante el anterior gobierno profundizado ahora por el macrismo. “Es necesaria una revolución ciudadana y llevarla casa por casa” pronunció al cierre de su discurso, en sintonía con los dichos de Cristina Fernández de conformar un gran frente contra Macri pero sin ninguna perspectiva mayor a la vuelta al poder de su signo político.

En resumen, mucha justificación de lo que se hizo o las llamadas contradicciones del proyecto nacional y popular, desde los ajustes económicos a la represión, con guiño incluido a los sectores eclesiásticos.

Un municipio que se prepara para “volver”

El gran cierre estuvo a cargo del intendente Ferraresi, dirigido principalmente a la juventud. Cabe mencionar que más temprano se destacó la rectora de la UNLa Ana Jaramillo, postulando que nos encontramos en un modelo de sustitución de ideas, donde “no solo nos tocan el bolsillo, sino que antes nos tocan la cabeza”. Saludó a las “decisiones políticas históricas” como la gratuidad de la universidad y reivindicó a su par Calzoni, diciendo que “Un fiscal nos denuncia a 53 universidades públicas por una supuesta causa de malversación de fondos, bajo una sospecha levanta una acusación penal. Mucho no les gusta que la educación sea gratuita, ¿no? Pero quiero felicitar a nuestro anfitrión, que cuando se firmó una partida presupuestaria de 1.000 millones para la educación donde se nos dejaba por fuera a 35 universidades, la Universidad de Avellaneda renunció a su parte asignada”. Más allá de cualquier gesto, estos dos viejos amigos se vieron las caras hace pocas semanas cuando en Jujuy junto a Esteban Bullrich asistieron a un presupuesto de ajuste aunque muestren una grosera demagogia frente a los micrófonos.

Con todo, el discurso de Ferraresi excedió a los estudiantes universitarios y se refirió a la militancia en general. Si bien podía asomar progresista en ciertos tramos, al momento de hablar del empoderamiento y de la necesidad de organización, sacó a relucir su costado más burocrático al sostener que “esta nueva generación de militantes, la generación del bicentenario por la que Néstor dejó la vida, tenía un rol defensivo. Había que defender a Cristina y defender al gobierno que fue avanzando a nivel territorial y de derechos, (…) porque no se puede pensar que dependemos de Cristina”, a lo se corrigió inmediantamente “por supuesto que dependemos de Cristina, porque es la mejor militante, la mejor compañera, la más lúcida, la más clara, la que más puso en estos últimos 12 años”. Para el intendente, el empoderamiento y la organización son solamente si sirven para encolumnarse detrás del líder de turno y los avances en libertades democráticas que se fueron ganando no fueron producto de la lucha, sino de un gobierno y de un “respaldo popular” relegado a un papel secundario.

Dentro de la coyuntura actual, se mostró antagónico al macrismo pero sostuvo que “gobernadores que hoy están en el proyecto nacional (…) no pueden pagar sueldos. Y cuando no puede pagar sueldos, tienen que agachar la cabeza e ir al gobierno central, y arrodillarse para poder pagar los salarios a los trabajadores de sus provincias.” Una vez más, el cinismo le gana la pulseada al jefe comunal que parece amparar las duras políticas de ajuste, represión y persecución que efectúan sus pares del FPV Alicia Kirchner en Santa Cruz y Rosana Bertone en Tierra del Fuego, que poco tienen que envidiarle al gobierno nacional y que claramente van más allá de una disputa salarial. No resulta extraño de quien, pocas semanas antes, mientras daba un discurso en el teatro Roma sobre mejoras para el sector estatal, reprimía a trabajadores que se encontraban manifestando en la puerta de dicho reciento.

Aún con la decepción que generó entre militantes kirchneristas la cancelación de lo que significaba el plato fuerte de la jornada que era la teleconferencia de Cristina Kirchner, el oficialismo municipal no tenía motivos para angustiarse. Varios sectores locales, organizaciones y hasta el rectorado mismo de la universidad perfilan a Ferraresi como las principales cabezas de la lista de diputados en provincia en 2017 o hasta una eventual gobernación en 2019. El grito de "vamos a volver" parece mostrarse directamente acorde a sus intenciones más inmediatas.






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