Juventud

CLASES EN LÍNEA

¿Autoritarismo y clasismo en el Zoomestre?: estudiantes y docentes no son enemigos

A poco más de un mes de haber iniciado las clases en la UNAM a nivel bachillerato y medio superior, un gran sector de estudiantes han denunciado las actitudes misóginas, clasistas, antidemocráticas y autoritarias de algunos profesores de la universidad ¿Cuál es problema de fondo?

Sábado 24 de octubre | Edición del día

Pensamos que esto es sumamente grave, pues la imposición de las clases en línea por las autoridades nos atraviesa tanto a estudiantes como a profesores, quienes sufrimos las deficiencias de esta modalidad durante la pandemia del Covid-19.

Varios alumnos expresan su molestia por el caso de un profesor de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) 5, quien a mitad de una clase se comportó sumamente arrogante contra una chica que no tenía los suficientes recursos para tener una computadora con camara y microfono - como es la realidad de muchos de los estudiantes- amenazandola de reprobarla si no activaba su cámara.

Ella y sus compañeros le intentaban explicar que no tenía los recursos suficientes pero la actitud prepotente del profesor lo impedía ya que a todo aquel que le intentaba explicar le gritaba y lo amenazaba con sacarlos de la clase, desconsiderando la situación de muchos estudiantes de toda la universidad.

El resto de estudiantes se esforzaba en dar soluciones para que no expulsara a la alumna de la clase, quien trató de explicar que tenía hermanos que también necesitaban tomar clases con el resto aparatos electrónicos con los que contaban. Aun con la argumentación de los estudiantes, el no paraba de gritar que “No era su culpa que no tuvieran los recursos, pero si no prendía su cámara la iba a reprobar”.

Según varios comentarios de sus alumnos, este profesor siempre tiene un aire de superioridad ya que han pasado varios casos como este, o donde utiliza apodos para referirse a los jóvenes. Quienes han tomado clases con él han resaltado su injusta forma al evaluar, ya que no toma en cuenta los criterios establecidos al inicio del curso y no es posible alcanzar una calificación de diez.

Esta situación, que se ha replicado en todas las escuelas a distintos niveles, nos deja preocupados por lo difícil que es tomar clases en línea para miles de jóvenes que no tienen al alcance los elementos para llevarlas a cabo, como un internet de calidad, aparatos electrónicos o servicios de electricidad estables.

Los profesores, con salarios precarizados y una enorme carga de trabajo, explotados por las autoridades universitarias, muchas veces se ven en condiciones parecidas al no poder dar clases de calidad y que su sueldo no cubra sus necesidades básicas actuales, lo que muchas veces les dificulta preparar las clases. La institución, bajo el discurso de “la universidad no para”, impuso las clases en línea sin ningún reparo en las condiciones de la mayoría de sus estudiantes y profesores.

Las autoridades de la UNAM han ignorado estos problemas, haciendo que este semestre sea pesado y nuevo para los estudiantes, sin tomar en cuenta que decenas de miles dejaran sus estudios por tener que trabajar para sostener a sus familias enfermas o despedidas, o simplemente, por no poder cotizar los servicios que requiere la educación a distancia. Sin olvidar las secuelas psicológicas con las que ya carga la población, producto de la crisis sanitaria.

Nosotros no creemos que esto sea un problema de los profesores, si no de las autoridades y los altos cargos de la universidad, que dictan desde sus privilegios situaciones imposibles, que nos dejan cada vez más fuera de una educación que se jacta de ser “gratuita y pública”.

Han sido obvios sus intentos por dividir y silenciarnos, como se ha notado en los comunicados del Consejo Técnico de distintas escuelas, donde se le prohíbe a los estudiantes difundir sus videos de las clases sin consentimiento del profesor, bajo la amenaza de ser expulsados de su escuela. Una práctica totalmente autoritaria y que solo conviene a las autoridades, dejando al resto de la comunidad universitaria desprotegidos, y que además divide aún más a los estudiantes y a los profesores, pues fortalecen la idea de que son los segundos los principales responsables de las complicaciones para tomar clases.

Por todo esto, creemos prioritario resaltar las grandes fallas del sistema a distancia, y organizarnos para que seamos cientos alzando la voz contra las autoridades. Pero para esto, es necesaria la solidaridad entre estudiantes, docentes y trabajadores; los profesores no tendrían que reproducir las prácticas elitistas, clasistas y excluyentes de las autoridades, los estudiantes somos sus aliados y si nos unimos podemos apoyarlos en su lucha por salarios y condiciones de trabajo dignas pues sin eso, no hay educación pública y gratuita. Si unimos nuestras fuerzas, además, podemos luchar también porque ningún joven se quede sin el derecho a estudiar.







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