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OPINIÓN

Aumento en las tarifas del transporte en Río de Janeiro

El 2015 comienza con un robo al bolsillo de los trabajadores y la juventud. A partir del 3 de enero en Río de Janeiro las tarifas de ómnibus, trenes y ómnibus intermunicipales sufrirán un abusivo reajuste.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Sábado 3 de enero de 2015 | Edición del día

Reuters

Los ómnibus en la capital pasarán a costar de R$ 3,00 casi R$ 3,40. Más de un 13% de aumento. El boleto único también subirá casi un 12%. Con este reajuste completamente desproporcional a la inflación y los aumentos salariales de los trabajadores, el intendente Eduardo Paes y el gobernador del estado Pezão dejan en claro que gobiernan a favor de los intereses de las empresas del transporte.

Este aumento es otorgado luego del aumento tarifario de febrero del año pasado. La excusa oficial para semejante incremento es que responden a obligaciones contractuales y se justificaría por la falta de ajustes previos. Se trata de una gran mentira. En febrero de 2014 las tarifas también aumentaron, pasando a costar los ómnibus de la capital de R$ 2,75 a R$ 3,00. Este incremento ya había sido cuestionado hasta por los mismos técnicos del Tribunal de Cuentas del Municipio (TCM), quienes afirmaban no contar con bases o fundamentos para el aumento, siendo ya un exceso la tarifa de R$ 2,75. Para el TCM el valor correcto debía ser R$ 2,50.

En ese momento, la Justicia de Río en complicidad con el gobierno y los empresarios, ignoró este informe y autorizó el aumento de ese año. No debemos esperar un comportamiento distinto ahora de jueces que son rápidos en preservar y concederse beneficios e igualmente rápidos en seguir los dictados de los gobernantes y empresarios y decidir contra los trabajadores y el pueblo pobre. Tampoco podemos esperar nada del parlamento, siendo que la mayoría de diputados y concejales son financiados por los empresarios del transporte.

De la mano de los gobiernos y los empresarios el transporte público seguirá en crisis, de pésima calidad, con trabajadores superexplotados que muchas veces además de jornadas de trabajo extenuantes, metas horarias y número de pasajeros a cumplir, sufren la doble función de conductores y cobradores.

Es clave avanzar en la construcción de un fuerte movimiento que además de oponerse a este aumento abusivo luche por la apertura de los libros de contabilidad de todo el sistema de transporte, por un plan democrático y racional para el transporte, derrotando a los empresarios y los gobiernos que les sirven. La única solución realista es la estatización bajo control de los trabajadores y usuarios.







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