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EXPLOTACIÓN Y MACHISMO

Aumenta la explotación y el acoso sexual en el trabajo

Según recogen los datos de la última Memoria del Ministerio de Empleo, elaborada por la Fiscalía General del Estado, el acoso sexual en el puesto de trabajo ha crecido un 40% en dos años.

Nadia Celaya

Zaragoza

Lunes 19 de diciembre de 2016 | 18:59

El Ministerio ha pasado de registrar de 49 casos anuales a 72 desde el año 2014 al 2015. Estos datos pueden contrastarse con la Estadística de Condenados del INE (Instituto Nacional de Estadística), en la que se expone que en el periodo de 2008 y 2011, la media anual de condenas por acoso sexual era de 30 (118 en total), mientras que entre 2012 y 2015 se ha situado en 40 de media, llegando a 158 las condenas por este delito en este último trienio.

Estas cifras sólo representan una pequeña porción del problema. En el informe de la Fiscalía General del Estado únicamente se contabilizan los casos en los que la víctima ha denunciado. En la Estadística del INE sólo los que han obtenido una condena.

Estos datos sólo representan el 8% de los acosos sexuales que tienen lugar en el ámbito laboral, según la encuesta de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (Eurofound). Por supuesto, son las mujeres las que más sufren este acoso.

En una encuesta realizada por el Instituto de la Mujer en 2013, (no existen muchos informes ni estadísticas sobre este problema), una de cada diez mujeres ha sufrido algún tipo de acoso sexual en su puesto de trabajo a lo largo de su vida laboral, ya sea del tipo leve (verbal), grave (psicológico) o muy grave (físico) como analiza este mismo informe.

La cuestión a la hora de denunciar se complica. El miedo a las represalias y al despido es uno de los principales motivos. Pero también, debido a la naturalización de ciertos comportamientos sexistas, en muchos casos las victimas no perciben el acoso, sobre todo cuando es verbal. Los chistes y comentarios de carácter sexista están muy asumidos e incluso defendidos en esta sociedad patriarcal.

Pero hay también un tercer motivo, y éste se encuentra en las trabas que caracterizan al proceso judicial para denunciar. La desconfianza en que una denuncia vaya a ser útil y llegue hasta el final, hace que la mayoría de casos de abuso sexual sean silenciados por las propias víctimas. Y como ocurre en idéntico caso con las víctimas de violencia de género, el largo proceso en el que una y otra vez tienen que demostrar que han sido acosadas, es un camino difícil de recorrer.

En este caso, se trata de un proceso incluso más duro, puesto que normalmente los abusos tienen lugar en la intimidad. Sin testigos y con el agravante de que no se suelen admitir las grabaciones en vídeo, con gran frecuencia, es la palabra de la víctima contra el acosador. Como consecuencia, la mayoría de los procesos se desestiman antes de llegar a juicio.

El castigo para los acosadores que reciben una condena suelen ser multas económicas o algunos meses en prisión, que no cumplirán si no tienen antecedentes. Pero ahora la situación empeora para las denunciantes, ya que con el llamado “proceso por aceptación de decreto”, puesto en marcha gracias a una reforma penal del Gobierno de Rajoy, cabe la posibilidad de que en algunos casos el acosador pueda elegir entre una multa reducida o trabajos en beneficio de la comunidad.

Debido a estos factores, la situación que revelan los datos ofrecidos por UGT, consiste en que la mayoría los casos de acoso sexual que tienen lugar se resuelven en el ámbito privado de la empresa, “cambiando a la agredida de puesto y sin que
nadie se entere”.

Así, en este sistema capitalista y patriarcal los acosadores son indultados.






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